¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

¡Toma, pervertido!

Han descubierto en la redacción de Kendo World esta cartelería en el metro de Kyoto:

kendoworld_women

¡Dooooo!

Aunque muchos ya lo habréis visto, no me he podido resistir a él. Preguntando a algunos amigos de este blog, el rótulo superior dice Apoyamos plenamente tu valentía [para denunciar a los chikan, pervertidos o sobones]. Literalmente, al parecer, el eslogan viene a decir あなたの勇気、tu coraje 全力でcon toda [nuestra] fuerzas 応援しますapoyar (en presente). A continuación aconsejan: si no sabes qué hacer, sé valiente y consúltanos. El monigote junto al número de teléfono es Zenmai Samurai, un personaje de anime que va por ahí haciendo el bien con una katana hecha de dangos.

¿Por qué una kendoka? En principio, nos cuentan que se da un atractivo juego de palabras entre la técnica (un do a mala leche) y la expresión Dôshiyô (“¿qué hago?”). Pero simbólicamente al menos, soy de la opinión de que no hablamos únicamente de un juego semántico.

Se trata de un anuncio de una compañía que ofrece apoyo a las mujeres que quieran denunciar acoso sexual callejero. No es Japón el único país donde los sobones se han convertido en un problema nacional. Las cifras, sin embargo, están ahí: en 2004, dos tercios de las usuarias del metro y tren del área de Tokio confesaron haber sido acosadas en el viaje, lo que llevó a la implantación de vagones exclusivamente femeninos. Un número creciente de hombres también ha denunciado. El blog Angry Gaijin traduce algunas estadísticas y habla también del acoso sexual en ámbitos como la universidad o el trabajo. Algunos de los expertos que cita consideran que las medidas segregadoras, aunque protejan en primera instancia a las viajeras, son una muestra de cómo las autoridades se muestran incapaces de canalizar un problema social que durante años ha sido visto como una simple travesura.

Y hoy nos encontramos con una petición: denuncia. Defiéndete. Te ayudamos a hacerlo, y usamos el kendo como signo de poder femenino. Una idea latente de la que ya hemos hablado: la muchachita tímida que revela todo su potencial en Bamboo Blade, o la Banshee portadora de la muerte y la vida a la vez en High School of the Dead. Empezar a usar esta idea en publicidad, incluso si se trata de publicidad social, es un avance más sobre este tropo. Existen trabajos sobre el poder de las artes marciales como herramienta de apoderamiento femenino, como este paper de la Universidad de South Florida, aunque se centra más en la práctica de artes de contacto, y en el uso de la defensa personal como potenciadora de la autoestima y el liderazgo femenino.

Otros estudios más recientes hablan de empoderamiento por feminización en los budos: frente a la idea tradicional de que las artes marciales conllevaban una pérdida de feminidad, se está abriendo paso una iconografía femenina de las budokas, en el que un cuerpo femenino fortalecido (o armado con el bogu como en este caso) desafía la normatividad del cuerpo femenino como débil por naturaleza.

Aparte, tenemos la reivindicación de un símbolo cultural nacional frente a lo que, paulatinamente, se manififesta como un problema nacional, al menos en el ámbito urbano. Lo que ha pasado por las etapas de la ocultación, la protección sin castigo y la denuncia pasa ahora a reivindicar ésta como algo no sólo justo y necesario, sino enorgullecedor.

Tanto si haces kendo como si no, denuncia siempre el acoso. Pero si puedes, haz kendo.

Gracias a Afeérico y Marcos por la ayuda con los kanjis.

3 Comments

  1. El otro día me entere de una cosa muy curiosa que tiene algo de relación con el texto y es que los móviles japoneses y a no ser que no se les instale una app que ademas es ilegal, no se les puede silenciar la cámara de fotos, por aquello de las fotos por debajo de las faldas y esas cosas.

    • Ferrero

      29/05/2014 at 11:10 am

      Algunas de las fuentes citadas mencionan eso, tanto los foteros como otras apps para prevenir el acoso. No recuerdo un capítulo de Shin Chan relacionado con el asunto, salvo uno en que Nisae coge un trabajo a media jornada en el badulaque del bario, donde los abusos del jefe son de todo tipo: insultos, vejaciones y por supuesto toqueteos en el culo.

    • Ferrero

      29/05/2014 at 11:11 am

      Felicidades, por cierto.

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