No hace falta el psicoanálisis. Nos fascina el samurai, y no sólo por lo que le cuelga. Nos creemos lo que sea. Nuestro shinai es nuestra alma y cuando el anormal del jefe hace uno de sus chistes de mierda que le ríe media oficina, mantenemos el tipo pensando en el honor, la honestidad y las otras cinco cualidades. Para el imaginario occidental, el samurai siempre está solo, sin más compañía auténtica que su espada. De ahí esos anuncios que enfatizan la soledad masculina, en constante búsqueda de la perfección o de la pureza. La espada deja de ser un instrumento para convertirse en avatar. Siempre singular, siempre limpia.

Y al contrario, cuando la katana pasa a manos de un personaje femenino, es que van a llover hostias.

No di con High School of the Dead buscando samurais, sino a rebufo de The Walking Dead. Zombies en un Instituto: las metáforas se acaban haciendo solas. No esperaba conocer a Saeko, capitana del equipo escolar de kendo. Y mucho menos, que su entrada fuera machacarle la cabeza a un muchacho herido de muerte con un bokken: otra metáfora que superficialmente recuerda al kaishakunin, pero que habla en realidad de la condición misma de la espada, aunque sea de madera (aunque no sea una espada sino una pala o un taladro). La diferencia entre vivir y morir. El criterio para decidir quién puede vivir y quién debe morir. En suma, el poder.

Ukenagashi. Kiriotoshi. Sobrevive, mata. Siguiente nivel.

 

No di con High School of the Dead buscando samurais, sino a rebufo de The Walking Dead. Zombies en un Instituto: las metáforas se acaban haciendo solas. No esperaba conocer a Saeko, capitana del equipo escolar de kendo. Y mucho menos, que su entrada fuera machacarle la cabeza a un muchacho herido de muerte con un bokken: otra metáfora que superficialmente recuerda al kaishakunin, pero que habla en realidad de la condición misma de la espada, aunque sea de madera (aunque no sea una espada sino una pala o un taladro). La diferencia entre vivir y morir. El criterio para decidir quién puede vivir y quién debe morir. En suma, el poder.

Algo tiene Saeko en común con los samurai de la ficción moderna: su carácter solitario. Dice tener miedo de sí misma, de un carácter violento que es precisamente lo que más necesita el grupo.  Aunque matar mucho pueda venir bien en medio del apocalipsis zombie, Saeko no quiere asumir su condición de líder porque no se siente merecedora de tal cosa. Perder el control, la pesadilla social del japonés.

Takashi o Kohta, los dos personajes masculinos, son aficionados a las pistolas. Cuanto más grandes mejor. Saeko y Rei hacen kendo y sojutsu (buena chica de familia tradicional) aunque ésta última acaba pasándose también a las automáticas. A lo largo del manga Saeko no le hace ascos a las armas de fuego, pero, en un momento delicioso, pasará del bokken para llevarse una espada familiar de un altar shinto. El guionista Daisuke Sato es especialista en el género histórico militar y no sé qué pensar de sus intenciones. No sé dónde acaba el símbolo y empieza el locurón. Cuando Saeko acepta su lado oscuro mata más, y mata mejor. Es más sexy. Hasta parece tener más tetas. Pero será su compañero, Takashi, el otro líder sobrevenido del grupo de supervivientes, quien asuma en su lugar el deber de liquidar a unos niños infectados. Después de todo, la mujer guerrera del imaginario mítico no puede ser una cosa sin ser a la vez la otra. No hay guerreras travestidas en la ficción de samurais, porque las bugeisha no se transforman en bushis.

 

Para Saeko, el carácter sagrado de la espada va asociado a la muerte. La virilidad es innecesaria. El origen de su katana es sombrío: el templo pertenece a los Miyamoto, los padres de Rei. Una familia inmensamente rica e increíblemente facha. La señora Miyamoto, shirasaya incluida, es un poco lo que podría ser Saeko de mayor, si no se hubieran metido los zombies en medio.

pero INCREÍBLEMENTE

 

¿Y qué ocurre con el simbolismo erótico de la katana y la mujer guerrera, que tantos buenos ratos nos hace pasar? Pues al final todo son bragas, sostenes y poco más. No hay tensión sexual entre Takashi y Saeko, al menos de momento (la serie vuelve a publicarse este año). Veremos si Saeko Busujima se convierte en una loba solitaria al estilo de sus contrapartes masculinos, o sigue repartiendo tajos a base de bien. Pero la mujer con katana, en la cultura pop, sabe mucho más de matar que de follar. Mucho más.

Referencias:
Web oficial de HSOTD en inglés