Hay dos series fundamentales sobre Japón: una es Japanorama (BBC3); la otra es Begin Japanology de la NHK, la televisión pública japonesa. La primera da una vuelta de tuerca con muy mala leche al socorrido y cansino Joderquérarossonlosjaponeses: si lo que buscas es el Japón más desconcertante, necesitas ver a Jonathan Ross. Su serie te explicará algunas cosas, como que las rarezas de los japoneses lo son por culpa de presentaciones pueriles y descontextualizadas, y que si te va ese rollo a lo mejor el rarito eres tú.

Begin Japanology, por el contrario, es pura divulgación vocacional. Minuciosa, muy simple en sus elementos narrativos, clara y profundamente exhaustiva. O lo que viene a ser lo mismo: japonesa. Lleva seis temporadas acercando a los occidentales elementos de la vida en Japón como el Sumo, las aves, el MUSGO, las bicicletas, la matemática tradicional,  los cuchillos de cocina o los retretes. Su episodio 58 lo dedica al kendo:

El episodio sigue la narrativa de la serie: una presentación del concepto, en este caso el kendo como arte marcial, digamos técnica o descriptiva; una perspectiva histórica para contextualizarlo; diferentes cortes “en vivo” (hoy Men Kaeshi Do) y un enfoque al contexto en el Japón actual, que suele ser mi parte favorita de cada episodio.

En este caso se concentra sobre el día a día de Toshimitsu Takamiya, entonces (el capítulo se emitió en 2009) estudiante en la Universidad de Osaka. Takamiya destaca entre sus compañeros y compañeras, además de por su habilidad como budoka, por su diversidad funcional. Siendo manco, trabaja siempre katate y Jodan. De hecho esta es lamentablemente la única ocasión en la que Begin Japanology se acerca a la diversidad funcional en sus siete años de recorrido por la sociedad nipona.

Toshimitsu Takamiya (ahora Takamiya sensei) sigue en la Universidad de Ciencias de la Salud de Osaka, ahora como profesor. Este es uno de sus últimos shiais, en el Campeonato Nacional de Profesores 2012.