¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Vídeo: Hokushin Itto Ryu kata

Esta semana ha circulado este vídeo en las redes, aunque no tanto como creemos que merece. Lo descubrió Eduardo Brito, kenshi del Kendo Club de Braga, Portugal.

Esta es la serie de katas de kumitachi (katas demostrados por dos personas) de la escuela, seguidas por tres kata de su serie de Battojutsu. Hokushin Itto Ryu es una de las pocas Ryuha que aún practica kumitachi con shinken, espadas de corte.

Demuestran el sexto soke, Otsuka Yoichiro Masanori y el Shihan Otsuka Ryunosuke Masatomo, acompañados del maestro de taiko Ishii Suguru.

Itto Ryu es una de las escuelas antiguas que más ha influido en el kendo moderno: ya tuvimos pesadillas al respecto con Kiri Otoshi, así como con el Kendo no Kata.

Samurai Headhunters: Fumon y Ukyo Tanaka

En 2013, el Museo Smithsonian de Washington celebró varios eventos relacionados con el sable japonés, el más notorio de los cuales fue la producción de Samurai Headhunters, un documental de una hora que trataba de poner en equilibrio la fascinación romántica hacia la figura del samurai con sus aspectos menos amables. Con apostillas tan explícitas como “Héroes y Monstruos”, el museo llevó a cabo también varias exposiciones de obras de Hokusai, algunas espadas de su colección y exhibiciones de corte.

Ukyo Tanaka en su dojo, iaido, iaijutsu

Ukyo Tanaka en su dojo

Éstas fueron llevadas a cabo por Ukyo Tanaka, hija de Fumon Tanaka sensei, maestro de varios estilos antiguos y soke de Enshin Ryu, una escuela antigua integrada, junto con otras 77, en el Nihon Kobudo Kyokai (una de las dos instituciones que aglutinan en Japón a las escuelas antiguas, que ya hemos mencionado en otros posts). El nombre completo de este Kobudo es Enshin-ryu Iai Suemonogiri Kenpo (円心流居合据物斬剣法). La familia Tanaka ha destacado no sólo por su dedicación práctica sino por su compromiso con la divulgación académica: frente a otras posturas más reservadas, Tanaka sensei ha licenciado dojos europeos y norteamericanos de su escuela, ha participado en documentales y escrito libros y artículos de investigación que, como siempre, no encontraréis editados en español.

Es característico de la escuela que sus pruebas de corte no tengan nada que ver con el tameshigiri al que estamos acostumbrados: el bambú no está asegurado a la base y puede caerse con un roce mínimo. La precisión y energía necesarias para ejecutar estos cortes están sólo al alcance de budokas muy experimentados. La personalidad de Fumon Tanaka trasciende la pantalla. Por eso es doblemente agradable encontrarnos con que la demostración de corte la llevara a cabo Ukyo sensei, reconocida ya como “soke en funciones” [lit.] en el dojo:

Igualmente produce alegría ver un número considerable de mujeres en sus prácticas, varias de ellas de mediana edad. Algo difícil de ver por aquí cerca, no sólo en las artes marciales sino en la mayoría de los deportes.

Poco hemos logrado saber de estas mujeres, salvo la información en inglés del dojo Tanaka (que ya es bastante más completa que la mayoría de sus afines en Japón) y el ruido habitual de los foros de Internet. Seguimos buscando lectores de japonés que se unan a esta fiesta, aunque me temo que la falta de información sobre ellas se debe a algo más que la lingüística.

Como la lluvia de otoño y otras cosas fuera de temporada: leyendo Autumn Lightning

Grado arriba grado abajo, Matías Vain Rodríguez es un novato. Lleva menos de un año practicando kendo y iaido. Pero es uno de nuestros lectores más activos, nuestro primer amigo uruguayo, y lo más importante: se ha leído el libro. Esta es su reseña de Autumn Lighting: the education of an american samurai.

Grado arriba grado abajo, Matías Vain Rodríguez es un novato. Lleva menos de un año practicando kendo y iaido. Pero es uno de nuestros lectores más activos, nuestro primer amigo uruguayo, y lo más importante: se ha leído el libro. Esta es su reseña de Autumn Lighting: the education of an american samurai.

Autumn Lightning está escrito por Dave Lowry, el mismo autor de Persimmon Wind, libro en el que Lowry contaba sus experiencias en Japón entrenando en los principios de la Yagyu Shinkage-ryu, que en su momento fuera comentado aquí. De hecho es precedente de ese libro y ambos forman una suerte de saga. En aquel Lowry iba a reunirse con su sensei en Japón después de mucho tiempo sin verse, para proseguir con el entrenamiento. En este, Lowry nos cuenta como siendo un adolescente  conoce al Sr. Kotaro, un ingeniero japonés de mediana edad, y a su esposa Kaoru (que es tan importante para la formación de Lowry como lo fue su sensei). Al mismo tiempo, intercaladas con esta narración, hay una serie de viñetas acerca de los fundadores de la Yagyu Shinkage ryu, la escuela de guerra de los shogunes Tokugawa, de la cual Lowry es practicante.

Puedo ir diciendo que esas son las partes del libro que más me gustaron, será por mi afición a la novela histórica, será porque se ambientan en el mismo período en que se ambientaba Shogun, la muy divertida pero totalmente inexacta novela de James Clavell que a muchos nos metió en el Japón antiguo. Esta es la del final del período usualmente llamado Sengoku, que terminó cuando Tokugawa Ieyasu sube al poder. Tokugawa y su un tanto excéntrico (para la época) maestro de esgrima Yagyu Munetoshi son protagonistas junto con otros de este libro y Lowry toma los hechos históricos (hasta donde se puede confiar en ellos) puntuales y los adereza con diálogos y narrativas de su cosecha, permitiéndose cierta licencia poética; cosa de que uno se compenetre con la historia de su escuela, que es lo que él quiere contar. Funciona.

Lowry1

Foto de juventud de Lowry
(C) Black Belt Magazine

Por la prosa sólo, el libro es muy recomendable y me arriesgaría a decir que una persona ajena al mundillo de las artes marciales lo puede encontrar de su gusto: el resto de la obra no desmerece sus capítulos históricos y, sea hablando de técnicas de kenjutsu con bokken, ironizando sobre el pésimo acento  de la esposa de su sensei o discutiendo conceptos tan intrincados y elusivos como el shibumi –la estética del despojo y la simpleza, que da a lo japonés su sabor tan particular- Lowry lo hace todo ameno y de fácil lectura, además de ser muy instructivo.

Evidentemente Lowry pasó mucho tiempo cultivando su lenguaje lleno de lindas florituras que le permite darle a la cosa un aire “de período” y a veces se le hace difícil abandonarlo cuando está contando otra cosa. Uno se encuentra cosas del estilo de “y Fulana atravesó el patio del centro comercial como el viento de Amatsu atraviesa los campos de sorgo” (cita no textual).

Sobre la temática, bien. Lowry es practicante de Shinkage-ryu, todo un nombre en las artes marciales clásicas. Tiene muchos años haciendo esto. Yo no.

Así que la mayoría de lo que diga a continuación es como si lo dijera un completo extraño y pido que me perdonen si digo muchas burradas.

El libro trata tangencialmente las artes marciales, siendo como es autobiográfico y centrándose en la experiencia de practicar una escuela antigua. No hay mucha discusión sobre técnicas propiamente dichas. Además, como estudiante de Koryu, Lowry no puede revelar lo que él desee. Aun así se mencionan cosas que nosotros kendokas no vamos a dejar de reconocer, como la noción de zanshin, o los sufrimientos de cualquiera que tuvo que aprender a sentarse en seiza y similares, aunque es una óptica distinta y que muestra las claras las diferencias entre nuestra disciplina y la forma en que se practicaba y vivía el arte del sable en los tiempos en los que era usado para el combate y la guerra.

Hay también conceptos como el ya citado shibumi, que además de ser una cualidad de minimalismo estético es también una virtud individual. Más de una vez Lowry habla de su sensei como un “hombre de shibumi”, y dado la manera en que lo describe las palabras que más me vienen a la mente son “parsimonia” o “parquedad”. Me gustaría ver dónde queda situado el shibumi y conceptos asociados en el famoso debate de Ética vs. Estética, siendo que muchas veces los japoneses parecen hacer de su estética una ética y viceversa.

En todo caso la estética, el apego a las formas, pero también a lo que hay debajo de ellas, es un tema central. Uno piensa en la práctica de Lowry como artista marcial. Más de una vez toca el asunto de las artes marciales como Arte (Lowry usa el termino bugeisha, artista de guerra, frente al más común budoka, seguidor de una vía marcial): la cualidad de practicar koryu como quien preserva un objeto de arte viviente, por contraposición a las Gendai Budo o artes marciales modernas (“un koryu no es algo que uno adapta a su vida, más bien al revés”, cita más o menos textual que es uno de los leit-motivs de ambos libros). Lowry no es dado a debatir: dice lo que piensa. Si te gusta bien, y si no, también.

Pero sus opiniones, nos gusten o no, están bien razonadas. Lowry da lo mejor de sí para hacernos comprender el porqué de las mismas. Contra lo que uno pueda suponer demuestra una sorprendente falta de elitismo, bastante menos que en la mayoría de los practicantes de koryu y wannabes asociados que se suelen encontrar en Internet. Sí, para él kendo es una disciplina más cercana al deporte de lo que le gustaría, pero más de una vez se le puede sorprender vertiendo palabras de simpatía o hasta admiración (y más le vale, porque si uno ha de creer sus historias el fundador de Yagyu tiene indirectamente la culpa de todo, al haber inventado el fukuro shinai). La misma simpatía que hacia otras artes marciales de nueva escuela.

Lo único que para mí empaña sus ideas es el sutil pero siempre presente orientalismo que se filtra en las mismas. Entendible por cierto, porque Lowry debe pertenecer a la segunda o tercera generación de artistas marciales orientales en Estados Unidos y eso le pegó fuerte. No se trata tanto de que Lowry piense que lo japonés es lo mejor de lo mejor, sino que los argumentos que usa para ilustrarlo son producto de cierto desconocimiento de cualquier cosa que no sea el área en la que es experto. Conste que Lowry es un hombre de vasta cultura, pero como muchos apasionados de una cosa, su visión puede en ocasiones volverse algo estrecha.

Además de divulgador del Budo, Lowry es un reputado crítico gastronómico. (C) Saint Louis Magazine

Por ejemplo, hablando del trabajo de caderas y la importancia de fortalecer el área del vientre característica de las artes marciales japonesas, Lowry hace una comparación con el boxeo bastante errada: el argumenta que el boxeador, como todo deportista occidental, desarrolla el énfasis en la fuerza de sus brazos y torso superior, y eso le resta eficiencia a sus golpes que “sólo aturden” mientras los de un karateka, por ejemplo, “matan”.

Sin desmerecer el golpe del karateka, 20 años de artes marciales mixtas (en donde el box es un componente del entrenamiento de striking), torneos de estilo libre y una triste historia de gente muerta en el ring antes de que se empezaran a usar guantes (porque los guantes son para eso, además de proteger la mano del que pega) lo desmienten bastante, al menos en cuanto a la efectividad del boxeo como arte de lucha. Y tengo entendido que el entrenamiento de box es de los más completos en cuanto a las áreas que trabaja, ya que la mecánica del golpe depende de muchas cosas. Pero en fin, tampoco quiero entrar en un debate que además de largo es improductivo, porque al final del día sólo estamos defendiendo variados caminos para llegar a la misma cosa.

En todo caso todo es sutil, opinable (como dije antes, yo estas cosas las toco de afuera, casi) y no arruina para nada la lectura del libro, que como he dicho antes, es ameno e instructivo, la mejor de las combinaciones.

El libro se puede conseguir en edición impresa como en formatos electrónicos a través de la página de Shambhala Publications, la editora del libro. La edición de Kindle, que es la que yo usé, está bien, y viene con un práctico glosario con los términos manejados en el mismo. Tiene algunas fotografías en blanco y negro, y pequeños dibujos al comienzo de cada capítulo, que reproducen los modelos de tsuba desarrollados por un famoso herrero de la línea Yagyu.

La edición de Kindle cuesta a la fecha 11,99 dólares americanos y tiene 192 páginas; la edición impresa cuesta 19,95 dolares y tiene 194 páginas con tapa a color. Desgraciadamente todo esto en inglés, cosa de esperar con el poco mercado que tienen estos libros, pero esperemos que en algún momento cambie. De hecho si yo empezara a publicar material sobre koryu en español, comenzaría por estos volúmenes, que pueden interesar también a otro tipo de público, dada la buena pluma y la temática exótica.

Back to the Past: los orígenes del ZNKR Iaido (III). Katas 7-12

Viene de…

SANPO GIRI

Otro que tiene su origen en diversos katas. Pero ¿qué opináis de su parecido con los primeros tres cortes del kata Shihozume, de Hoki Ryu?

 

GANMEN ATE

Su origen está en el kata Moniri de Musho Shinden Ryu:


Pero también guarda parecido con el kata Yukichigai (también de Muso Shinden). A ver qué os parece:

 

 

SOETE TSUKI

Basado en la escuela Hoki Ryu, donde este tipo de estocada aparece muy a menudo. Guarda mucho parecido con el kata Kisaki Gaeshi proveniente de dicha escuela:

Este kata también se practica en Toho [como vimos en la serie de sus katas],  Aquí podés ver un kata de Tamiya Ryu con un  tsuki similar. Tamiya cuenta con un kata de tachi waza llamado Satetsu que tambén tiene similitudes con Soete Tsuki.

 

SHIHO GIRI

Tiene su origen en el kata del mismo nombre de la escuela Muso Shinden Ryu.

 

Pero también hay quienes dicen que guarda relación con los katas Shihozume

… y Shihogiri Hanagiri, de Hoki Ryu:

 

En la serie Toho también  se practica un Shihogiri, pero basado en un kata de Sui O Ryu  (de nombre Shirasanto, de acuerdo con algunas fuentes) aunque modificado. En este vídeo puede verse a Katsuse sensei realizar un kata cortando en cuatro direcciones (aunque no estoy seguro de que sea en el que se basa el kata de Toho).

En el siguiente vídeo podéis ver un kata de Sui O Ryu contra cuatro enemigos.


 

SO GIRI

Está basado en el kata Soumakuri de Muso Shinden Ryu:

 

NUKI UCHI

Tiene su origen en el kata Gyokko de Mugai Ryu:

¿Qué opinais de los parecidos? Porque todavía hay más.

Back to the Past: los orígenes del ZNKR Iaido (II). Katas 1-6

Viene de…

Ahora sí , vamos a lo interesante (y que da lugar a apasionadas discusiones en los foros):  los katas de koryu en que están basados los de Seitei Iai. No pretendo sentar cátedra ni dar mi opinión: sólo voy a ilustrar con vídeos de escuelas antiguas los katas de ZNKR Iai basándome en las opiniones  de varios expertos y maestros. Os dejo a vosotros decidir, o darle vueltas al menos a los orígenes y parecidos más o menos razonables.

MAE

Proviene del kata Shohatto de Muso Shinden Ryu (Omori Ryu):

 

USHIRO

Su origen está en el kata Atarito, también de la serie Omori Ryu de Muso Shinden.

 

UKE NAGASHI

Suele decirse que proviene del kata Ryuto (Omori Ryu de Muso Shinden), pero hay quienes opinan que está basado en el kata Uke Nagashi de la serie Okuden Tachi Waza de Muso Shinden.

Aquí podéis ver Ryuto ejecutado por varios maestros en el Taikai de Hakone:

 

Y aquí Uke Nagashi (okuden tachi waza) demostrado por Sagawa sensei (9º Dan):

 

TSUKA ATE

Este kata se caracteriza por partir de la postura tate hiza y es el único de estas características en todo Seitei Iai. Su origen está los katas de Hasegawa Eishin Ryu.

 

KESA GIRI

Su origen está en la escuela Hoki Ryu: aquí tenéis una lista de reproducción de katas de este estilo en el dojo Shiseikan de Shizuoka (Japón). Algunas personas, no obstante, ven parecido en el kata Kiriage de Shinto Munen Ryu, que se realiza en la serie Toho de la ZNIR (hablaremos de ella mañana):

 

MOROTE TSUKI

Está basado en varios katas, aunque los dos cortes que siguen al tsuki se parecen a los realizados en el kata Moniri de Muso Shinden:

 (sigue en parte III para continuar con los kata 7 a 12)

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