Si llevas un tiempo por aquí ya te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.

Ambas tienen mucho en común: el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

¿Pero ha venido Nanako o no?

Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.

Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional (lo voy a repetir: Musashino), conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.

A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:

El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del colegio de una puñetera vez.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.

El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.

El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.

El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad intentando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.

En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.

El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.

El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.

El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace un excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento. Y porque empieza Ultrahéroe en la tele.

Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los tres episodios del torneo están sembrados de frases del tipo “humilla a ese idiota”, “machácale” “no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada”, “haz trampas”, “hazle daño a ese niño” y “llevas los calzoncillos del revés”. Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

La técnica secreta del pollo kung pao

De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie.

Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

¿Y por qué os lo cuento en vez de poneros un vídeo, que para eso es viernes?

Hasta hace poco, varios de los episodios del arco estaban disponibles en español. Este con subtítulos en inglés es el único que queda. Han ido cayendo uno por uno por motivos de copyright, aunque podéis encontrarlos en servidores de torrent y de intercambio de archivos. He intentado subir los míos, pero ninguna plataforma los admite ya.

O también podéis pedirle a LUK Internacional que los añada a la web oficial de la serie. Otra cosa es que nos hagan caso.