Andan en Antena 3 encargando más champán y más langostinos a cuenta de un señor de Bilbao que les ha arreglado la programación matinal para lo que queda de junio.

Nos lo cuentan también en otras cadenas, pero en el programa de esa señora de mechas rubias y labios mutantes se están poniendo las botas. Dicen que anda con el shaolín, que era un tío diferente, espiritual, porque era shaolín-shaolín del mismo shaolín, que había ido a China a comprarse el título y todo. Y debía de saber un rato porque subía vídeos shaolín a Youtube vestido de shaolín, con un arco americano de caza shaolín y tocando la guitarra flamenca shaolín. Y fíjate tú que el shaolín que daba clases de shaolín se ha cargado a dos señoras que no eran nada de eso. Qué cosas, los shaolín.

Y por lo bajini aclaran que esto pasa en las mejores familias y que las artes marciales son otra cosa. Vamos, que no nos preocupemos ninguno que no vamos a ir a la cárcel ni nada, eh.

Lo que no dicen en Antena 3 es que el Shaolín LÓQUER les había resuelto alguna papeleta antes, a ellos y a ese gurú de la inanidad y la ciencia predigerida que anuncia pan de molde. Y los señores de Antena 3, igual que el catalán rizoso, escuchaban con absoluta reverencia.

Ni en Antena 3 ni en TVE se podían imaginar que la broma acabaría con una mujer en coma y con los huesos de otra decorando un templo. Las dimensiones de este crimen y la atmósfera que le rodea han excedido cualquier especulación. Pero retiremos la envoltura más tétrica y encontraremos que un tipo de Bilbao podía permitirse cualquier exceso a cuenta de su actitud marcial, su retórica  y su vestimenta pintoresca, lo que probablemente acabó facilitándole la tarea de cargarse a una señora impunemente; quizá por eso mismo se vino arriba y no fue lo bastante cuidadoso cuando quiso repetir.

Lo cierto es que hace más de cuatro años que en el kung fu español se venía alertando sobre el shaolín guitarrero y su falta total de credibilidad. Baste hacer una búsqueda en Hispagimnasios.com, el referente de los artistas marciales en España. Algunos con cachondeo indisimulado (he dicho España) y otros con creciente preocupación: Huang Aguilar declaraba curar esclerosis múltiple con técnicas shaolín además de las perlas que habéis podido escuchar en los vídeos.

Y eso es lo preocupante, de nuevo, para nosotros más allá de la cuchufleta y el morbo, que no nos afectarán demasiado (eso sí, llevad la documentación federativa en la boca una temporada). Pongamos que esta disparatada historia no hubiera acabado en un episodio de serial killing. Pongamos que, como en otros casos, Huang Aguilar se hubiera detenido en  los abusos verbales, la jerarquía cuartelera y la mística de todo a zen. ¿Qué habría ocurrido?

Nada.

Este señor seguiría apareciendo en televisión exhibiendo sus técnicas milenarias. Seguiría grabando DVD para Budo Internacional sin ponerse colorado, cuando no con la complicidad de algunas escuelas chinas. No tengo nada en contra del turismo marcial, como no lo tengo del ornitológico ni del Camino de Santiago en bicicleta, pero una frontera legal debería distinguir el viaje cultural de entrenamiento del puro mercadeo de diplomas, que en el mejor de los casos perjudica a la práctica y en el peor legitima y consiente que cualquiera pueda ponerse a dar clases.

Me diréis que China está muy lejos y no pueden controlarlo todo, y llevaréis razón. Volvamos entonces a España, patria del kenjutsu flipao. Patria de la Federación Española de Karate (y Kung Fu). De la Federación Española de Judo (y Wu Shu). De la Confederación de Estilos Internos y Tradicionales. De la Federación Española de Artes Marciales FEAM. De la Federación Unificada de Artes Marciales FEUAM. De la Federación Española de Artes Marciales Internacionales FEAMI. De la Federación Española de Artes Marciales Tradicionales FEAMT. De la Unión Wushu. Del país, en suma, donde alguien con un despacho y un sueldo puede reconocer y aprobar un invento como el Kihatsu.

Nuestra responsabilidad como artistas marciales es trabajar con seriedad y dedicación. La responsabilidad de aficionados, madres y colegios es investigar mínimamente antes de poner su dinero y su vida en manos de un instructor. La de los periodistas hacer su trabajo y no el gilipollas vocear infundios por muy bien que den en cámara. Pero si nuestras Administraciones no nos proporcionan garantías de esa seriedad seguirá habiendo engaños, timos, desprestigio para todos nosotros y gente en peligro. Y qué queréis, a mí eso me cabrea.