¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Tag: senderismo

¿Qué hago yo corriendo por esta montaña arriba y abajo?

Empezamos hoy a traducir, con su permiso, algunos de los interesantes posts del dojo Nanseikan de Melbourne, Australia. El autor del blog de Nanseikan es su instructor Ben Sheppard: son reflexiones surgidas directamente de la enseñanza y la práctica diaria, y vienen a demostrar, entre otras cosas, que lo que nos intriga y seduce del kendo trasciende fronteras. Incluso hemisferios.

Por Caleb Paul, miembro del Melbourne Nanseikan.

 

 

Caleb corriendo el Monte Tiger de Taiwan

¿Que por qué corro por una montaña en esta foto (lo hago cinco veces al día, además con todas esas escaleras? Fijaos en lo que dice este artículo sobre crosstraining en Runners World.

Hay tres razones fundamentales por las que combino entrenamientos:

1. Esta quizá no se aplique a muchos de vosotros: como soy viejo, tengo que variar mi entrenamiento para no lesionarme ni quemarme al repetir y repetir y repetir. Desde el punto de vista del físico, simplemente no podría hacer kendo a diario.

Gracias al senderismo, la MTB, el gimnasio y algo de surf, soy capaz de hacer ejercicio cada día (más de una vez al día a veces, en realidad), y tener una forma que me sería imposible de obtener si solamente hiciera kendo. Para que os hagáis una idea, entre esto y una mejora en la dieta he perdido más de 17 kilos en once meses que llevo en Taiwan; y puedo aguantar en rutas largas más que muchos de mis compañeros diez años más jóvenes. Hace unos pocos meses fui de excursión a un templo en las afueras de Taipei con uno de mis mejores amigos aquí, que está bastante bien de forma. Queríamos comprobar cuánto nos llevaría subir los 1200 escalones: 14 minutos. Eso son 1,43 pasos por segundo. Yo no me entreno en un sentido convencional, no hago pesas, sino que busco sesiones cortas, muy intensas, no para ganar fuerza sino forma. De esas que te tienen todo el tiempo resoplando, pero que son las que necesitas para no resoplar en un kakari geiko, por ejemplo.

Mirad este vídeo:


(este tipo tiene un montón de vídeos buenos)

2. Durante los últimos meses he estado peleando con una lesión realmente molesta entre el pulgar y la muñeca. Otra vez: si solamente hiciera kendo, no entrenaría nada. He tenido que dejar de entrenar como un burro en kendo y medirme más, y trabajo físico de otros modos. Si una parte de mi cuerpo se lesiona puedo modificar el énfasis de mi entrenamiento. ¿Me duele el hombro? Hago más senderismo o más bici. ¿Me duele el tobillo? Hago más tronco superior y core.

3. Finalmente, la motivación es un factor importante para mí. Soy del tipo de persona que se aburre haciendo lo mismo todo el rato: no podría hacer kendo a diario tampoco desde el punto de vista psicológico. Haciendo más actividades me mantengo fresco mentalmente y mi entusiasmo por el kendo sigue por las nubes. El cross training consigue también que cuando me atasco (0 me aburro) con mi kendo no me desanime: no siento que todo es un asco. Combinar no parece muchas veces “entrenar” (aunque los pulmones digan lo contrario), porque es muy divertido.

(C) Caleb Paul 2008

Pincha aquí para leer el original en inglés.

Físico cuando no eres preparador físico (ni te puedes pagar uno)

Esta es la primera de una serie de entradas a mes vencido glosando mi evolución en trabajo físico, o como yo lo llamo, Físico Dominguero. No están dirigidos a a aconsejar a nadie, como mucho a animar. Si quieres empezar a hacer físico, habla con tu instructor. Yo no hago más que seguir sus indicaciones, y todo lo que escriba en esta serie será fruto del ensayo-error.

Y hoy hablamos del error.

Una de las cosas que te planteas cuando tu kendo se vuelve más intenso es tu forma física y la consecuente necesidad de hacer un acondicionamiento extra. De hecho es algo que no sólo te pide el cuerpo sino que también recomiendan los instructores. Al menos eso nos dijeron en una clase y a ello que me puse.

Lo primero en lo que hay que pensar es en el tiempo y los recursos con que cuentas. ¿Puedes ir al gimnasio los días que no vas al dojo? Felicidades. Hay ofertas muy interesantes por ahí: busca un entrenador que no te pregunte "¿que haces QUÉ?" y lo tendrás hecho. Para mí, el gimnasio queda descartado. Practico cinco días a la semana (tres de kendo y dos de iaido), lo cual influye en mi cartera, mi horario y también en mi rendimiento físico. Eso quiere decir que tengo que sacar tiempo libre para acondicionar, y además adaptarlo a la intensidad de mi entramiento en el dojo, que es donde básicamente este mes de mayo la he cagado pero bien.  Como acuerdo de mínimos, en clase nos instaron a hacer cardio o al menos salir a correr y fortalecer abdominales. Correr es algo que también descarto: desde pequeña he sufrido de los pies; pies planos de niña, pies cavos ahora con el metatarsiano hundido, y alguna que otra fractura. Sin embargo nado muy bien, y he dedicado el miércoles a la natación. Empecé por 400 metros en una sola serie y subí la tercera semana de mes a los 500, combinando crawl y braza. Al día de cardio-natación añadía los abdominales y, si tenía tiempo, un par de series de suburi. Gran error, porque el jueves en kendo me dolía todo y llegaba al entrenamiento del sábado hecha una breva.  Volvamos a los abdos. Miguel Cornejo habló aquí de la importancia de los abdominales, y además es un ejercicio que puedes hacer prácticamente en cualquier parte. Durante el mes pasado empecé a combinar hiperpresivos más hipopresivos: la primera semana tres series de 20 ejercicios de recto abdominal, la segunda cuatro series de 20 más 20 sentadillas, y esta semana tres series de 50. Como ya aprendimos de Ben Sheppard, en lugar de morir de aburrimiento en la segunda serie de 50 las divido en tres series de 25+25, con un par de respiraciones en medio para descansar. Y las voy haciendo cuando puedo: una antes de desayunar, otra en el descanso del día, y alguna en el vestuario antes de ponerme el hakama. Algunos ejercicios hipopresivos suaves se pueden hacer de pie en la calle o esperando el ascensor. Habréis comprobado que no menciono las series de oblicuos ni las flexiones de brazo, porque el ridículo es tan estrepitoso (cinco. CIN CO) que casi merece un post propio.  Súmale a esto la natación y los ratos sacados de no se sabe bien dónde para hacer suburi en seiza. El tiempo juega en mi contra, pero sobre todo la mala planificación afecta negativamente, como decía, a mi propio kendo.  La última semana de mayo decidimos cambiar la intensidad. Miguel Cornejo no sólo es el iaidoka disléxico: también es mi marido y necesita acondicionarse físicamente. Lo que hemos empezado a hacer es dejar la natación para la hora de comer de lunes y viernes, nuestros días de iaido. Tenemos un buen polideportivo cerca y aunque no es precisamente barato podemos echar media hora. No paso de los 300 metros, por el momento, y he disminuido mi ritmo de nado. Al mismo tiempo hago más abdominales y el ridículo flexiones esos mismos días. Los martes y jueves, días de kendo, perdono alguna serie de abdominal para dejarme tiempo para unos 20 suburi, katate, en seiza. Depende del tiempo que tenga ese día: si acabo muy pillada, llego un poco antes al dojo y los hago allí.  ¿Y el miércoles? El miércoles descanso. Estiro si corresponde y nada más.  El domingo hemos recuperado una afición familiar con la que prácticamente nací, el senderismo (no exagero: mi madre me subió a Peñalara seis días después de conocernos). Herberwest se está aficionando poco a poco a nuestras salidas de físico dominguero. Caminamos unos seis kilómetros, hemos redescubierto los bellísimos espacios naturales del Sureste de Madrid y cada pocos fines de semana hacemos el recorrido en bici. Pedalear tiene para mí un aliciente extra, ya que sufro de vértigo y me obligo a forzar la atención sobre el equilibrio. Nos encanta la compañía, así que si vives en Madrid puedes unirte a la caminata. Estoy planificando estas salidas con Timpik y cada vez preparo bocadillos más sofisticados.  Algunos de mis compañeros patinan, y tengo uno que baila. El físico es un trabajo a largo plazo, como el budo mismo. De cómo voy haciendo los deberes os lo contaré el 29 de junio.

Lo primero en lo que hay que pensar es en el tiempo y los recursos con que cuentas. ¿Puedes ir al gimnasio los días que no vas al dojo? Felicidades. Hay ofertas muy interesantes por ahí: busca un entrenador que no te pregunte “¿que haces QUÉ?” y lo tendrás hecho. Para mí, el gimnasio queda descartado. Practico cinco días a la semana (tres de kendo y dos de iaido) lo cual influye en mi cartera, mi horario y también en mi rendimiento físico. Eso quiere decir que tengo que sacar tiempo libre para acondicionar y adaptarlo además a la intensidad de mi entrenamiento en el dojo, que es donde básicamente la he cagado pero bien.

Como acuerdo de mínimos, en clase nos instaron a hacer cardio o al menos salir a correr y fortalecer abdominales. Correr es algo que también descarto: desde pequeña he sufrido de los pies; pies planos de niña, pies cavos ahora con el metatarsiano hundido, y alguna que otra fractura. Sin embargo nado muy bien, y he dedicado el miércoles a la natación. Empecé por 400 metros en una sola serie y subí la tercera semana de mes a los 500, combinando crawl y braza. Al día de cardio-natación añadía los abdominales y, si tenía tiempo, un par de series de suburi. Gran error, porque el jueves en kendo me dolía todo y llegaba al entrenamiento del sábado hecha una breva.

Volvamos a los abdos. Miguel Cornejo habló aquí de la importancia de los abdominales, y además es un ejercicio que puedes hacer prácticamente en cualquier parte. Durante el mes pasado empecé a combinar hiperpresivos más hipopresivos: la primera semana tres series de 20 ejercicios de recto abdominal, la segunda cuatro series de 20 más 20 sentadillas, y esta semana tres series de 50. Como ya aprendimos de Ben Sheppard, en lugar de morir de aburrimiento en la segunda serie de 50 las divido en tres series de 25+25, con un par de respiraciones en medio para descansar. Y las voy haciendo cuando puedo: una antes de desayunar, otra en el descanso del día, y alguna en el vestuario antes de ponerme el hakama. Algunos ejercicios hipopresivos suaves se pueden hacer de pie en la calle o esperando el ascensor. Habréis comprobado que no menciono las series de oblicuos ni las flexiones de brazo, porque el ridículo es tan estrepitoso (cinco. CIN CO) que casi merece un post propio.

Súmale a esto la natación y los ratos sacados de no se sabe bien dónde para hacer suburi en seiza. El tiempo empieza a escasear, y la mala planificación afecta, como decía, a mi propio kendo.

Una de las cosas que te planteas cuando tu kendo se vuelve más intenso es tu forma física y la consecuente necesidad de hacer un acondicionamiento extra. De hecho es algo que no sólo te pide el cuerpo sino que también recomiendan los instructores. Al menos eso nos dijeron en una clase y a ello que me puse.   movida nº 1: Cardio Lo primero en lo que hay que pensar es en el tiempo y los recursos con que cuentas. ¿Puedes ir al gimnasio los días que no vas al dojo? Felicidades. Hay ofertas muy interesantes por ahí: busca un entrenador que no te pregunte "¿que haces QUÉ?" y lo tendrás hecho. Para mí, el gimnasio queda descartado. Practico cinco días a la semana (tres de kendo y dos de iaido) lo cual influye en mi cartera, mi horario y también en mi rendimiento físico. Eso quiere decir que tengo que sacar tiempo libre para acondicionar y adaptarlo además a la intensidad de mi entrenamiento en el dojo, que es donde básicamente la he cagado pero bien.  Como acuerdo de mínimos, en clase nos instaron a hacer cardio o al menos salir a correr y fortalecer abdominales. Correr es algo que también descarto: desde pequeña he sufrido de los pies; pies planos de niña, pies cavos ahora con el metatarsiano hundido, y alguna que otra fractura. Sin embargo nado muy bien, y he dedicado el miércoles a la natación. Empecé por 400 metros en una sola serie y subí la tercera semana de mes a los 500, combinando crawl y braza. Al día de cardio-natación añadía los abdominales y, si tenía tiempo, un par de series de suburi. Gran error, porque el jueves en kendo me dolía todo y llegaba al entrenamiento del sábado hecha una breva.  Volvamos a los abdos. Miguel Cornejo habló aquí de la importancia de los abdominales, y además es un ejercicio que puedes hacer prácticamente en cualquier parte. Durante el mes pasado empecé a combinar hiperpresivos más hipopresivos: la primera semana tres series de 20 ejercicios de recto abdominal, la segunda cuatro series de 20 más 20 sentadillas, y esta semana tres series de 50. Como ya aprendimos de Ben Sheppard, en lugar de morir de aburrimiento en la segunda serie de 50 las divido en tres series de 25+25, con un par de respiraciones en medio para descansar. Y las voy haciendo cuando puedo: una antes de desayunar, otra en el descanso del día, y alguna en el vestuario antes de ponerme el hakama. Algunos ejercicios hipopresivos suaves se pueden hacer de pie en la calle o esperando el ascensor. Habréis comprobado que no menciono las series de oblicuos ni las flexiones de brazo, porque el ridículo es tan estrepitoso (cinco. CIN CO) que casi merece un post propio.  Súmale a esto la natación y los ratos sacados de no se sabe bien dónde para hacer suburi en seiza. El tiempo juega en mi contra, pero sobre todo la mala planificación afecta negativamente, como decía, a mi propio kendo.  La última semana de mayo decidimos cambiar la intensidad. Miguel Cornejo no sólo es el iaidoka disléxico: también es mi marido y necesita acondicionarse físicamente. Lo que hemos empezado a hacer es dejar la natación para la hora de comer de lunes y viernes, nuestros días de iaido. Tenemos un buen polideportivo cerca y aunque no es precisamente barato podemos echar media hora. No paso de los 300 metros y he disminuido mi ritmo de nado. Hago más abdominales y el ridículo flexiones esos mismos días, a la vez que perdono alguna serie los martes y jueves, días de kendo, para poder hacer unos 20 suburi, katate, en seiza. Depende del tiempo que tenga ese día: si acabo muy pillada, llego un poco antes al dojo y los hago allí.  ¿Y el miércoles? El miércoles descanso. Estiro si corresponde y nada más.  Los domingos hemos recuperado una afición familiar con la que prácticamente nací, el senderismo (no exagero: mi madre me subió a Peñalara seis días después de conocernos). Herberwest se está aficionando poco a poco a nuestras salidas de físico dominguero. Caminamos unos seis kilómetros, hemos redescubierto los bellísimos espacios naturales del Sureste de Madrid y cada pocos fines de semana hacemos el recorrido en bici. Pedalear tiene para mí un aliciente extra, ya que sufro de vértigo y me obligo a forzar la atención sobre el equilibrio. Nos encanta la compañía, así que si vives en Madrid puedes unirte a la caminata. Estoy planificando estas salidas con Timpik y cada vez preparo bocadillos más sofisticados.La última semana de mayo decidimos cambiar la intensidad. Miguel Cornejo no sólo es el iaidoka disléxico: también es mi marido y necesita acondicionarse físicamente. Lo que hemos empezado a hacer es dejar la natación para la hora de comer de lunes y viernes, nuestros días de iaido. Tenemos un buen polideportivo cerca y aunque no es precisamente barato podemos echar media hora. No paso de los 300 metros y he disminuido mi ritmo de nado. Hago más abdominales y el ridículo flexiones esos mismos días, a la vez que perdono alguna serie los martes y jueves, días de kendo, para poder hacer unos 20 suburi, katate, en seiza. Depende del tiempo que tenga ese día: si acabo muy pillada, llego un poco antes al dojo y los hago allí.

¿Y el miércoles? El miércoles descanso. Estiro si corresponde y nada más.

Los domingos hemos recuperado una afición familiar con la que prácticamente nací, el senderismo (no exagero: mi madre me subió a Peñalara seis días después de conocernos). Herberwest se está aficionando poco a poco a nuestras salidas de físico dominguero. Caminamos unos seis kilómetros, hemos redescubierto los bellísimos espacios naturales del Sureste de Madrid y cada pocos fines de semana hacemos el recorrido en bici. Pedalear tiene para mí un aliciente extra, ya que sufro de vértigo y me obligo a forzar la atención sobre el equilibrio. Nos encanta la compañía, así que si vives en Madrid puedes unirte a la caminata. Estoy planificando estas salidas con Timpik y cada vez preparo bocadillos más sofisticados.

Estas son mis herramientas de dominguera (o de pobre, según se mire). Algunos de mis compañeros hacen fitness con entrenador, otros corren, o patinan, y tengo uno que baila. El físico es un trabajo a largo plazo, como el budo mismo. De cómo voy haciendo los deberes os lo contaré el 29 de junio.

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