¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Japanlover.me o cuando el kendo se hizo branded content

Cualquier cosa es mejor con kendo y vosotros lo sabéis. Así hemos visto películas de superhéroes con kendo, anime de zombies con kendo, anuncios de whisky con kendo, películas españolas con kendo y series de TV para la tercera edad con kendo. Ya, si ya. Pero kendo, vosotros me entendéis. Mientras tanto, en Internet circulan los Kendo Memes, los Kendo Gifs y la fotonovela de humor gráfico Kendo Daily Life. Más recientemente hemos descubierto estas ilustraciones que a mí me dio por llamar Kendo Kawaii:

kendo_kawaii

Y venga likes

 

Otra que tuvo todavía más éxito fue esta otra que llevaba las armas samurai al terreno de LO MONÍSIMO:

Total que me metí esta mañana en la web que sale en la firma He investigado exhaustivamente sobre las autoras de estas ilustraciones. Japanlover.me es el nombre del portfolio más creativo que nunca se le haya podido ocurrir a un otaku. Detrás de la web están tres jóvenes ilustradoras filipinas, Kaila, María Chichi Romero y Michelle Domínguez. Ninguna supera los 23 años y han desarrollado una carrera incipiente en el mundo de la publicidad online como community managers y diseñadoras gráficas. De tal manera que lo que empezó siendo una página para mostrar sus declaraciones ilustradas de amor a Japón se ha convertido en una web dinámica, fieramente viral, donde puedes encontrar guías de viaje temáticas, directorios web sobre Japón, y sobre todo comprar cositas. Si andas buscando por Internet en ese amplio mundo de las “cosas japonesas” acabarás dando con alguno de sus álbumes, y de ahí directo a un catálogo específico de merchandising online con el tema de la ilustración.

Los álbumes dedicados al kendo y a las armas samurai (y ninja) forman parte, claro está, de su sección Cool. Japanlover.me está dividido en tres áreas, Kawaii (kimonos, dulces y moda), Otaku (os lo imagináis) y Cool, quizá la más interesante, que va recorriendo Japón a través de sus tradiciones más antiguas y más modernas. Desde luego es la que cuenta con ilustraciones más originales y su tienda online dispone de DVD, arte, música e instrumentos, documentales y material didáctico para aprender japonés.

Por si la jugada no fuera lo suficientemente inteligente, las autoras dedican cada mes a un contenido diferente de la cultura japonesa: las artes marciales protagonizaron el mes de diciembre, y este de enero están recorriendo las leyendas populares japonesas, con lo que han llenado la web (y sus réplicas en Pinterest, Facebook, Tumblr e Instagram) de grullas, dragones y kodamas.

Desconozco el volumen de ingresos que Japanlover.me está generando, pero de momento ha conseguido que el trabajo de las tres autoras llegue prácticamente a todas partes. Si se traduce en contratos o exposiciones habrá que verlo, del mismo modo que está por ver si a su creciente comunidad de japanlovers les acaba interesando alguno de sus contenidos más allá de Lo Kawaii. El Social Media es, por su propia naturaleza viral, de muy breve perduración en el tiempo. Mantener su presencia digital quizá les lleve más esfuerzo que sus propias (y bellas) creaciones, y la lucha por ser el kendoviral del mes que viene empieza a ser tan encarnizada como un torneo policial.

Águila Roja: con dos cojones

El mito ha vuelto.

Es Águila Roja. Es el ninja toledano. Es el paladín de lo que se ponga por delante, el vengador del Rey Felipe ¿IV? y lleva un ninjato. No, una katana. No, una espada samurai. Bueno, qué puñetas. Es una serie de aventuras que lleva cinco temporadas en máxima audiencia, varios premios internacionales, repito una serie ES PA ÑO LA de aventuras que lleva cinco temporadas en horario de máxima audiencia, y ha sido vendida a 20 países, entre ellos Corea del Sur.  ¿Nos vamos a poner pajeros ahora con el tema de la espadita?

¡Chúpate esa, dr. Jones!

TVE la llama La Aventura Con Mayúsculas, que para eso es su serie estrella. Sus seguidores nos aseguran que el prota es monísimo, y está trufada de frases míticas como “¡Amo dónde va con ese ancla que se va a ahogar!“. Es Águila Roja. Es el ninja toledano. Es el vengador del Rey Felipe ¿IV? y lleva un ninjato. No, una katana. No, una espada samurai. Bueno, qué puñetas. Es una serie de aventuras que lleva cinco temporadas en máxima audiencia, varios premios internacionales, repito una serie ES PA ÑO LA de aventuras que lleva cinco temporadas en horario de máxima audiencia, y ha sido vendida a 20 países, entre ellos Corea del Sur.  ¿Nos vamos a poner pajeros ahora con el tema de la espadita?

En Águila Roja cabe casi todo y por eso la quieres ver: hay caballos, leones, chistes, amor, celos, brujería, necromancia, zulúes, conspiraciones palaciegas tipo Alatriste (otro despropósito, este en papel, al que incomprensiblemente se le han perdonado todas las licencias históricas), Y esta temporada ¡gladiadores! Emulando sin complejo alguno las últimas tendencias en el género; en este caso, la loquísima y maravillosa Spartacus.

FIGHT

Pues sí. Nos vamos a poner pajeros porque es lo que hacemos los miércoles, porque este no es un blog de producción audiovisual, y porque Globomedia nunca vendió el Palomo Rojo como una serie de época. No saber si lleva un daito o un ninjato resulta tan verosímil como que el protagonista sea maestro de Primaria en el Madrid del siglo XVII. A ver, su primera línea de diálogo fue “¡Mañana cae un dictado sobre el Apocalipsis!

En Águila Roja cabe casi todo y por eso la quieres ver: hay caballos, leones, chistes, amor, celos, brujería, necromancia, zulúes, conspiraciones palaciegas tipo Alatriste (otro despropósito, este en papel, al que incomprensiblemente se le han perdonado todas las licencias históricas), Y esta temporada ¡gladiadores! Emulando sin complejo alguno las últimas tendencias en el género; en este caso, la loquísima y maravillosa Spartacus.

¿Queréis Nito? Pues tomad dos tazas (y leed este post de Hernán Migoya)

Y eso que nos horroriza a algunos es uno de los mayores valores de la serie. En Águila Roja cabe casi todo y por eso la quieres ver: hay caballos, leones, chistes, amor, celos, brujería, necromancia, zulúes, conspiraciones palaciegas tipo Alatriste (otro despropósito, este en papel, al que incomprensiblemente se le han perdonado todas las licencias). Y esta temporada ¡gladiadores! Emulando sin complejo alguno las últimas tendencias del género; en este caso la loquísima y maravillosa Spartacus.

Como concepto, un tipo haciendo justicia con una katana al hombro por los alcázares tuvo que ser una audacia cuando Daniel Écija la presentó, pero tiene un atractivo indudable. Importa muy, muy poco que el ninja lleve en realidad una espada larga, que nunca le veamos desenvainar pero sí cortar, porque la cosa esta que lleva a la espalda parece más pesada que un mandoble, y que le cuelgue un plumero de estos chinos para la sangre.

PERO.

Toma ya

Lo cierto es que yo sí echo de menos algo más de rigor (rigor que por ejemplo sí cuida Spartacus entre todas sus amputaciones y culos al viento). En un siglo XVII donde ya había habido misiones diplomáticas entre España y Japón; y en una serie donde un fraile da saltos por los tejados que ya los quisiera Chow Yun Fat, parece poco o nada aprovechada la experiencia oriental de Gonzalo de Montalvo.

De la misma manera, muchos de los elementos reales de la época quedan reducidos a anécdotas o incluso son obviados, cuando bien leídos resultan tanto o más fantásticos que la trama principal del ninja bolo. La Inquisición, los alquimistas, El Escorial. La posición de la mujer, con esas monjas endemoniadas de puro aburrimiento, las intrigas conventuales y prostibularias (cuando no las dos cosas a la vez). Porque al final las aventuras de Águila Roja no dejan de ser absolutamente convencionales, y acaba dando igual que el protagonista y su katana, o su daito, o su espada samurai se paseen por el Madrid de los Austrias o por cualquier otro decorado.

Aun así el héroe ha vuelto con todo y más. Ha desafiado a la muerte, porque un año largo han tardado en darle salida en TVE. Vuelve con su supervillano Hernán Mejías, con los chistes de Sátur, con esas señoras guapísimas y rotundas. A mí me seguirá dejando fría, pero espero de corazón que sus cinco millones de espectadores sigan a tope con ella, porque hace falta. De momento le ha enseñado los colmillos a Gran Hermano, que ha buscado otro día de emisión. Ya me diréis si eso no lo hace un justiciero enmascarado quién lo va a hacer.

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