Tanto en kendo como en cualquier otra disciplina, de vez en cuando surgen nombres que permanecen. Además de por un talento indiscutible, por personalidades especialmente carismaticas. Gente que nos hace querer ir más allá de lo que vemos. El caso de Naoki Eiga es uno de ellos: buscas fotos del sensei para un blog cualquiera y encuentras decenas de fotos con Eiga, tantas como fotos de Eiga.

A single blow es un título clásico en kendo y también ha llamado la atención fuera de nuestro círculo. La NHK, la televisión pública japonesa, lo estrenó en 2003 en dos versiones, japonesa e inglesa para su canal internacional. Recorre durante 42 minutos el día a día de Eiga como kendoka, entrenando, enseñando a niños en Hokkaido, y en su día a día sin el bogu.

A single blow es un título clásico en kendo y también ha llamado la atención fuera de nuestro círculo. La NHK, la televisión pública japonesa, lo estrenó en 2003 en dos versiones, japonesa e inglesa para su canal internacional. Recorre durante 42 minutos el día a día de Eiga como kendoka, entrenando, enseñando a niños en Hokkaido, y en su día a día sin el bogu. A single blow podría traducirse como “de un solo golpe” o “en un solo instante”. En una apuesta narrativa obvia pero inteligente, ese instante _el punto de desempate que decidirá si es Japón o Corea del Sur el equipo campeón del Mundo el año 2000_ queda interrumpido para mostrarnos cuánto tiempo, cuántos suburis y cuántas gotas de sudor llegan concentradas en ese “único” golpe.

 

Es un ejercicio interesante ver vídeos de kendo con gente que no hace kendo. Si consigues engañarles, puede que vean cosas que a veces nosotr0s no vemos, concentrados en buscar ippones o detalles técnicos. El Eiga que describe A single blow repite constantemente dos ideas: dar lo mejor de uno mismo cualquiera sea el resultado, y a la vez responder a las esperanzas puestas en él. Se trata de dos ideas contradictorias, “no quiere pensar todo el tiempo en ganar pero todo el tiempo necesita ganar”, me decía el acompañante al que engañé para verlo conmigo. Ese es el mayor valor de esta pieza visual que muestra a su protagonista en toda su dimensión humana. Una personalidad que lloró después de haber logrado ese único momento, y que al día siguiente volvió a pasar la mopa y a hacer suburi.

Ignoro cuánto ha influido este documental en todos los que mañana entrenaremos con Eiga Sensei en su primer curso en España. He de decir que A single blow ha sido un hito en mi forma de sentir el kendo tanto como en mi forma de narrarlo. Creo que hay mucho que el kendo puede enseñar incluso a quienes nunca tendrán un shinai en la mano, si se sabe mirar más allá del kisaki.