¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Tag: Muso jikiden

kimochiwaruiwaza: Junto, el kata del mal rollo

A finales de agosto recibimos una consulta sobre el kata Junto, de Omori Ryu. Pedimos ayuda a uno de los senseis de nuestro equipo que nos manifestó, y con razón, sus reticencias a dar una explicación casual de un kata con semejante carga de profundidad.

En aquel momento no sabíamos que nuestro amigo Marcos Sala, que además de delegado (hombucho) de Muso Jikiden Eishin Ryu es historiador, acababa de preparar un paper sobre el seppuku. Marcos ha tenido la cortesía de compartir con nosotros (y todos vosotros) un extracto de su investigación. Porque de eso va Junto, de ayudar en un seppuku.

Esta pieza no es una explicación técnica sobre un kata, y por tanto confiamos en que la publicación no se malinterprete, como por desgracia suele suceder en todo lo que rodea al mundo de los Koryu.

El kata Kaishaku (Musô Jikiden Eishin ryû) se denomina Jun Tô en Shinden, o Jyushinryû (“la espada que ayuda”). Como cualquier aficionado al mundo de la esgrima japonesa habrá adivinado, se basa en el ayudante que decapita a aquel que se está abriendo el vientre en la ceremonia de suicidio ritual o seppuku.

Junto demostrado por Hakuo Sagawa sensei (fotograma)

Junto demostrado por Hakuo Sagawa sensei (fotograma)

Para hablar de la figura del kaishaku como parte integrante-indispensable del acto del seppuku hay que esperar hasta el siglo XVII. Antes es esta época existían muchas formas de quitarse la vida tras abrirse el vientre, entre ellas el kaishaku, pero es sólo a partir de este momento cuando encontramos los primeros tratados sobre el tema, dando a entender que ya era algo completamente asentado. Por ejemplo, el primer texto que habla de esta tradición es el Seppukukaishaku den (“Transmisión sobre cortarse el estómago y la decapitación”). El resto de los documentos que se conservan sobre este tema son de los siglos XVIII y XIX.

Ser elegido kaishaku era un gran honor, pero las responsabilidades que se acarreaban podían causar (de no salir bien algún punto), unas faltas o deshonores mucho más grandes que el hecho de ser elegido, por lo que generalmente se huía de esta gran carga, ya que podía causar mucho más perjuicio que beneficio. En este contexto, sobre todo en el caso de reos, se hicieron comunes las “subcontratas” o arrendamientos del puesto de kaishaku a samurai de bajo rango o rônin (samurai sin señor) que de fallar en el ritual, poco tenían que perder.

Seppukunin con su ayudante kaishaku y testigos (1897, Fleming H. Revell Company)

Seppukunin con su ayudante y testigos (1897, Fleming H. Revell Company)

La escuela antigua Musô Jikiden Eishin ryû iaijutsu, fundada en el siglo XVI, posee una serie de kata denominada Seiza no Bu (sección desde posición sentada) que se remonta a finales del siglo XVII y principios del XVIII; siendo la séptima kata de la serie la denominada Kaishaku. En una entrevista personal con Sekiguchi Komei sensei, 21º representante de esta escuela bajo la línea de la familia Yamauchi – KomeiJuku, nos aclara ciertos puntos que se han transmitido generación tras generación sobre esta técnica y labor:

 

La técnica de Kaishaku debía practicarse por si llegara el momento en que fuera requerida. Sin embargo, ante un requerimiento de ser kaishakunin, se aconsejaba negarse al menos 3 veces. Si finalmente no había otra opción es bueno haberla practicado antes para poder llevar a cabo el trabajo con la mayor diligencia.

 

En Eishin ryû (KomeiJuku) el corte de kaishaku es a una mano (katate), descendente y el ángulo ligeramente en kesa. Existen varias formas de realizar este kata: incluso se contempla la opción de hacerla a dos manos (morote-ryôte) y desde daihassô cuando se nos plantea una ejecución de un daimyô o personaje de gran importancia. El kata no debe realizarse con el “habitual” parámetro deJô-Ha-Ku (acción en aceleración), sino con un ritmo Ha-Jô-Ku, es decir con un principio enérgico, un punto intermedio extremadamente relajado y la explosión final.

Mito y realidad sobre seppuku y kaishaku

A lo largo de los años he escuchado y leído a instructores de esgrima japonesa explicar este kata sobre la siguiente premisa: “La decapitación no debe realizarse completa, es necesario dejar un trozo de carne sin cortar en el cuello, que acaba siendo cortado/rasgado al final”.La explicación de este pensamiento lo he encontrado relacionado con los siguientes casos:

– “Para que la cabeza no salga rodando”.

– “Para que la cabeza caiga sobre las manos del que se está realizando seppuku”.
Empecemos por desmentir el primer caso mediante los siguientes puntos:

  1. Si el corte es limpio y está bien hecho la cabeza no sale rodando.
  2. Si el kaishaku corta la cabeza en el momento justo en que el que realiza el seppuku se agacha, la cabeza estaría muy cerca del suelo y es difícil que salga rodando.
  3. Precisamente porque ante esta situación era muy difícil mantener la compostura y todo podía fallar, se solía poner un agujero en el suelo justo delante de la persona que se iba a decapitar, de manera que si la cabeza saliera rodando cayera inmediatamente en él.

El “agujero” en realidad cumplía una función mucho más importante: impedir que se viera la expresión horrible de la cabeza seccionada. Supuestamente aquel que realizaba el seppuku debía morir con una expresión de paz en el rostro, algo que no solía ocurrir, y era tarea de las amortajadoras el procurar un exquisito servicio de maquillaje fúnebre para lograr esto una vez se iba a exhibir la cabeza. Si no se disponía de un “agujero” se solía echar un trapo encima para taparla una vez cortada. En primera instancia, sólo el kaishakunin, el magistrado y el testigo solían ver la cabeza recién decapitada: el resto de público la vería una vez estuviera amortajada.

Todas estas normas no se aplican sobre casos de ejecución (uchikubi) o castigos de escarmiento, donde no importaba que la cabeza rodara y donde la misma era expuesta para su mofa y escarnio sin consideración alguna. Al principio del texto he dicho que la mayoría de los manuales de seppuku son de los siglos XVIII-XIX, y de ahí es de donde vienen estrafalarias ideas tan escuchadas hoy en día, que tienen más en común con tratados de estética que con la realidad del suceso.

¿El kata “prohibido”?

Es muy importante resaltar el hecho de que no es una técnica (el kata Kaishaku) para realizarse en público, demostraciones o exhibiciones. Juntô es un kata que sólo se debe realizar en la intimidad del keiko del dôjô y siempre bajo las instrucciones de un sensei.

En la tradición marcial de la familia Yamauchi, incluso se decía que debía practicarse (aunque fuera en privado) lo mínimo posible, intentando que nadie supiera de esta ejercitación, pues se podía llegar al equívoco de que se estuviera entrenando para ponerlo en práctica en breve. Prácticamente todos los kata de Eishin ryû parten de un supuesto combate a muerte o un asesinato, entendiendo que detrás hay un combate o enfrentamiento. Kaishaku es la excepción, por lo que algunos japoneses lo clasifican como kimochiwaruiwaza, un kata de “mal rollo” si se me permite el lenguaje coloquial. Precisamente por esta connotación es un kata que se ha utilizado en demostraciones (embu) funerarios.

Fuente:
“Seppuku: El fin de una vida y la inmortalidad de un guerrero”. Sala, Marcos. Coord. Fernández, Julían. Mediatres Estudio. Artículo en edición pediente de publicación.

En el paper original podréis encontrarr 12 páginas con ilustraciones y explicaciones detalladas del ritual del seppuku – kaishaku. También podréis leer la entrevista entera a Sekiguchi sensei sobre las diferentes consideraciones que se deben tener a la hora de realizar kaishaku.

Aquí podéis ver a Hakuo Sagawa sensei demostrando Junto en el estilo de Muso Shinden.

Tameshigiri

Asunto espinoso este, no falto de polémicas, affaires políticos, filosofías y espiritualidades. Cortar o no cortar. El propósito del Budo. Para qué practicamos. En fin, la cosa es que en pocos días unos cuantos estudiantes de kendo y iaido haremos nuestro primer acercamiento a técnicas reales de corte, y por eso tameshigiri es el tema del vídeo de esta semana.

Resumiendo mucho (MUCHO) tameshigiri se puede traducir por “probar la hoja” o “probar el corte”. Se lleva a cabo con shinken, puesto que el iaito no corta apenas. Supone la experiencia de sentir, de cortar de verdad con una espada, si es que se logra cortar. La dificultad de esta técnica nos aportará un conocimiento más profundo de nuestros fallos: la fuerza excesiva, la falta de tenouchi, hasugi, el ritmo interno, el ángulo de corte… Es útil tanto en kendo (donde nuestras espadas no son reales) como en iaido (donde nuestros adversarios no son reales). Precisamente por eso mismo requiere habilidad técnica y experiencia. Además, preparar una clase de tameshigiri supone comprar esterillas de tatami, enrollarlas, ponerlas en remojo un par de días y disponerlas en un soporte adecuado. Son caras y ensucian mucho. La espada sufre tras una serie de cortes malos, y alguien puede resultar herido.

Pero que levante la mano quien no sienta nada de nada al ver esto:

 

La escuela Toyama ryu, a la que pertenecen los maestros de esta demostración, tiene en su curriculum katas de corte. Son requeridos en sus exámenes y forman parte del programa formativo habitual. Se trata de escuelas de Battojutsu, que otra vez resumiendo mucho (MUCHO), implican fundamentalmente kata, iaijutsu y tameshigiri, mucho más específicas que los koryu de kenjutsu integrales, y en algunos casos relacionadas íntimamente con éstos. No ocurre así en el iaido de la ZNKR, el Seitei Iai normalizado, en el que no se contempla. En otras escuelas antiguas ha perdido peso (que no valor) con el tiempo.

Hay maestros que no hacen tameshigiri. Es más, exigen a sus alumnos que no lo hagan. Y algunos, todavía más allá, han expuesto públicamente su rechazo al ejercicio de corte. Confieso que esto último ha sido una sorpresa total para mí. Encontré estas declaraciones de Esaka sensei buscando referencias solventes en el foro de Kendoworld. Esaka sensei, hanshi de Muso Jikiden Eishin Ryu y miembro fundador de la ZNIR (Zen Nihon Kendo Renmei Iaido, integrada en la ZNKR) dejó su puesto en 2011, después de 50 años, por desavenencias con la orientación actual del Seitei Iai, que él (aparentemente, puesto que traducir es traicionar) consideraba una devaluación de las técnicas tradicionales.

Sus alumnos directos en California publicaban hace diez años sus pensamientos en torno al tameshigiri:

El iaido es la única arte marcial que utiliza la espada como vía para pulir el propio espíritu (kokoro). El tameshigiri está prohibido por la ZNKR Iaido, que es el único estamento específico de Iaido en Japón.

[…] La espada japonesa no es una herramienta, sin importar la composición de la hoja. En nuestra historia, la espada japonesa ha tenido una posición social muy importante y a veces mística. Es uno de los Tres Tesoros de la Familia Imperial […] y se le atribuyen propiedades sagradas.  Cortar cualquier cosa con una espada japonesa se asimila a utilizar un crucifijo para serrar un árbol. Es más, es irrespetuoso para el armero, que ha dedicado su tiempo y su corazón a la forja de cada espada […].

Apuntaban en su momento los foreros de Kendoworld que en realidad la cruz de los cristianos fue originalmente un instrumento de ejecución y no es irrespetuoso con las víctimas llevar una colgando. Y en una vertiente interesante del debate, se preguntaban por qué armeros reputados fabrican shinshakuto de corte artesanalmente y con licencia del Estado, poniendo todo su corazón en crear espadas cuya función no es precisamente asaltar castillos. O mencionando un asunto aún más delicado que el tameshigiri, los shin gunto, espadas que se fabricaron en masa en la Segunda Guerra Mundial y que son buscadas y destruidas por mandato nacional. Con todo, este artículo de Sang Woo Kim en Kenshi247.net resume los posibles perjuicios del tameshigiri, entre los que destaca la muy razonable posibilidad de perder zanshin y tratar de cortar en dos la esterilla sin importar técnica ni estética de corte.

Las suspicacias, como vemos, no son excepcionales, aunque no lleguen al cabreo de Esaka sensei. Puede que algo tenga que ver con ellas gente como Isao Machii, cuya técnica de corte es indiscutible. Pero eso, que lo corta todo:

 

 

Para escoger el vídeo de hoy busqué, como siempre, referencias que tuvieran la mayor solvencia posible. Por supuesto, esas referencias son mi compañero Javi Rodríguez.

"No imagino mi vida sin Budo". Hablando con Fay Goodman

En el segundo post de este blog, en vísperas del Campeonato de Europa de Iaido, colgué un vídeo de Fay Goodman sensei. Gracias a la gestión de mi profesor Santiago Velasco conseguí intercambiar una serie de correos con ella y le propuse esta entrevista, que espero sea la primera de muchas más.

Fay Goodman es Séptimo dan Renshi en Muso Jikiden Ryu Iaido y Octavo dan en Shinto Ryu. Actualmente se dedica a la enseñanza de Iaido y Jodo a tiempo completo en su propio dojo, Masamune, en Birmingham. Es artista, diseñadora de joyas, productora musical y documentalista, y dirije su propio estudio, Goodmedia.

Fotografía de Fay Goodman Nanadan Sensei en su Iaido Dojo, Masamune, en Birmingham, UK

(c) Fay Goodman – Masamune Dojo

Según tengo entendido, su relación con el Budo comenzó a través del Karate. ¿Qué edad tenía entonces?

Empecé a los 15 años, en un sistema llamado Shodin Tao, que incluía Karate Shotokan como base principal, y otros sistemas como el taekwondo. De ahí empecé a estudiar formas puras como Aikido o Shukokai Karate. Era muy bien sistema. Llegué al Iaido a través de uno de mis compañeros de Shodin Tao.

El Shodin Tao es un arte marcial mixta creada en 1964 por el instructor del SAS Alan K. Hunt, que se practica fundamentalmente en Reino Unido y Francia.

¿Le resultó difícil compaginar karate y iaido mientras los practicó al mismo tiempo? ¿Qué equilibrio tuvo que hacer entre ambas prácticas?

Al haber estudiado y practicado ya varias formas puras, empezar a hacer iaido se sentía como una evolución natural: llegué al Iai por casualidad, como he dicho. Nunca había oído hablar del iaido, así que no estaba buscándolo. Me fascinó y me involucré totalmente en el aprendizaje de este arte tan bella: la primera etapa no fue fácil, fundamentalmente a causa de un sable muy pesado que no me convenía, pero ¡fue un gran inicio! Me di cuenta de que el Iaido se adaptaba muy bien a mis otras prácticas y me proporcionó una buena base.

Por otro lado, tanto Karate como Iaido son Budo. ¿Cómo se relacionaba una práctica con otra? ¿Ha podido con los años aplicar principios del Karate al Iai (o viceversa)?

Interesante pregunta. Todas las Artes Marciales, si se enseñan correctamente y se estudian con dedicación, son muy beneficiosas tanto para la mente como el cuerpo y el espíritu. Personalmente, trato el iaido por separado en tanto su aproximación, su sentimiento y actitud son únicas: llevamos una espada y trabajamos para ser uno con la espada (de la misma manera que trabajamos para unir la mente, el espíritu y el cuerpo).

Cuando hago karate, utilizo mis movimientos y mi energía interior para defenderme y atacar utilizando mi propio cuerpo. El equilibrio es distinto, con eje de gravedad bajo, los pies bien firmes en el suelo. El aikido, por otra parte, tiene movimientos fluidos en las partes superior e inferior del cuerpo, mientras que el centro se mantiene fuerte. La gente que conozco que llega al iaido desde el karate suele adaptarse rápidamente a las posiciones _aunque tienen que trabajar su talón trasero_, pero sus cortes son, habitualmente muy duros, con mucha fuerza. Los practicantes de aikido suelen cortar mejor, ya que aplican los principios de suavidad y fluidez. Sin embargo, les cuesta un poco más dar con la postura correcta.

Todavía disfruto practicando sistemas mixtos, ya que puedes obtener lo mejor de cada mundo, siempre que se respete cada arte en su identidad y con sus fortalezas particulares.

¿Está ahora concentrada en el Iaido?

Sí. Creo que Iaido y Jodo son ahora mi objetivo principal, pero siento que es importante para mí continuar practicando otras artes, especialmente si tienes en cuenta aspectos como la defensa personal o el ejercicio físico.

The Practical Encyclopedia of Martial Arts

Portada de The Practycal Enciclopaedia of Martial Arts (ed. 2004)

¿Cuándo empieza uno a enseñar? Usted no es sólo sensei, también es una divulgadora: ha escrito varios libros y dirigido un documental sobre Budo. ¿Siempre tuvo la divulgación o la enseñanza entre sus objetivos?

Practicar artes marciales, y en concreto la práctica del iaido, me ha dado muchísimo. No puedo imaginarme mi vida sin la belleza de las artes que practico. Hacerme profesora fue un proceso natural: podemos dar mucho de nosotros cuando ayudamos a los niños (o a gente de cualquier edad) a hacerse una idea de lo que les espera si practican: les dará confianza, autoestima, agilidad, forma física disciplina y concentración… ¡sólo para nombrar unas pocas cosas!

Hábleme de su escuela, el Dojo Masamune. ¿Cómo empezó todo?

Estaba estudiando iaido en Birmingham y acabé totalmente sola: la gente empezó a mudarse o dejaron de entrenar por motivos de salud. Para mantener el dojo en marcha, decidí abrir yo misma una escuela y ver qué pasaba. Yo ya estaba enseñando Shinto Ryu (que es mi sistema mixto de Karate, Aikido y Jujutsu) junto a mi hermano Clive, así que enseñar iaido parecía la progresión natural.

Además de instructora y divulgadora, Fay sensei es artista. Tiene su propia compañía de producción musical y documentales, Goodmedia, a través de cuya obra la conocí yo. Ha dirigido el documental Lady Samurai (que sigue el proceso de su examen de séptimo dan en Japón) y producido otro, Black Belt, que está disponible online.

¿Cómo empezó Goodmedia?

Goodmedia se constituyó en 2003, pero no empecé realmente a desarrollar la compañía hasta 2007: había dejado mi trabajo para cuidar de mi madre y dedicarme al cien por cien a mi propia empresa. Me sentía muy cómoda dirigiendo documentales y produciendo música. La música es mi primer amor: empecé a tocar el piano y a componer a los seis años.

¿Cuáles son sus próximos proyectos después de Lady Samurai?

Lady Samurai fue un regalo para mi hermano, y si puedo continuar compartiendo mis experiencias para ayudar a otras personas, lo haré encantada.

Lady Samurai es un nombre que me puso un periodista de la revista Combat hace muchos años, después de una exhibición en Londres. Se quedó y mucha más gente empezó a llamármelo, así que no me quedó otra que asumirlo. Mi viaje a Japón para obtener el Renshi era algo muy especial, y quería que mi hermano Clive viniera conmigo. Habíamos compartido mucho ya, sobre todo como artistas marciales. Sin embargo, él estaba muy enfermo y desgraciadamente pronto moriría. Así que quise grabarlo todo para él, para que pudiera ser parte de mi experiencia. Sentía también que ojalá aquello pudiera animar a otras personas a seguir su corazón y sus sueños, y creer que nada es imposible. A posteriori, experimentar todo aquello no fue fácil, pero descubrí quiénes de mi entorno estaban auténticamente a mi lado, y por ello estoy extremadamente agradecida.

Hablando de Lady Samurai. En mi vida como kendoka he vivido y presenciado algunas situaciones de, ya que no discriminación, sí cierto paternalismo hacia las mujeres kenshi; y me gustaría saber si ha pasado por algo semejante.

Esta es una cuestión interesante, de la que se podría hasta escribir un libro: de hecho, hace tiempo empecé un libro sobre el tema, y quizá sería hora de terminarlo. Sé a qué te refieres, y lo entiendo completamente. No es fácil, y he tenido que aprender una lección muy importante sobre dejar estar las cosas, mostrar compasión hacia cualquiera con quien entrene o a quien enseñe. He pasado por momentos difíciles, que me entristecen todavía cuando pienso en ellos, pero del mismo modo he tenido apoyos y detalles conmigo de lo más inesperados, que me han devuelto la sonrisa, me han dado esperanzas, y me han devuelto la fe en la naturaleza humana.

¿Ve alguna diferencia entre las artistas marciales de hoy y las de sus días de principiante?

Había muy pocas mujeres cuando yo empecé. Durante muchos años era la única  chica: otras iban y venían, nunca se quedaban mucho debido a lo duro del entrenamiento. Cuando me invitaron a un evento de la World Martial Arts fui la única instructora presente, pero me sentí respetada y me trataron bien.

Tengo una muy buena relación con otras sensei. Hay un vínculo especial entre las mujeres budoka: una comprensión interior, y una conexión entre nosotras a través del Budo. Su apoyo y sus ánimos son sorprendentes, y tengo muchas historias que algún día compartiré. Me siento privilegiada de haber conocido a otras maestras, y haber entrenado con ellas. Ahora son amigas muy especiales, a las que respeto inmensamente.

¿Cómo ve el futuro Fay Goodman sensei? ¿Cómo le ha enseñado el Budo a afrontarlo?

El Budo es mi vida, y me ha enseñado muchas cosas. En realidad continuo aprendiéndolas cada día, y esta es la belleza del Budo: aprender sobre nosotros mismos en profundidad, si estamos en silencio un momento.

Creo que las cinco virtudes del hakama [las tablas de la parte delantera] son igual de importantes que el plisado trasero, que simboliza nuestro esfuerzo que hacemos para convertirlas en una. Estas virtudes son Honor, Humildad, Justicia, Lealtad y Respeto. He aprendido a no renunciar nunca a nada que crea que es importante y especial para ayudar a los demás. He aprendido lo importante que admitir con honestidad que nos hemos equivocado y a soltar cuando no podemos cambiar una situación o a una persona con la que discrepamos.  He aprendido humildad para aceptar mis deficiencias y a difundir la paz, la armonía y la buena voluntad allí donde pueda.

“No imagino mi vida sin Budo”. Hablando con Fay Goodman

En el segundo post de este blog, en vísperas del Campeonato de Europa de Iaido, colgué un vídeo de Fay Goodman sensei. Gracias a la gestión de mi profesor Santiago Velasco conseguí intercambiar una serie de correos con ella y le propuse esta entrevista, que espero sea la primera de muchas más.

Fay Goodman es Séptimo dan Renshi en Muso Jikiden Ryu Iaido y Octavo dan en Shinto Ryu. Actualmente se dedica a la enseñanza de Iaido y Jodo a tiempo completo en su propio dojo, Masamune, en Birmingham. Es artista, diseñadora de joyas, productora musical y documentalista, y dirije su propio estudio, Goodmedia.

Fotografía de Fay Goodman Nanadan Sensei en su Iaido Dojo, Masamune, en Birmingham, UK

(c) Fay Goodman – Masamune Dojo

Según tengo entendido, su relación con el Budo comenzó a través del Karate. ¿Qué edad tenía entonces?

Empecé a los 15 años, en un sistema llamado Shodin Tao, que incluía Karate Shotokan como base principal, y otros sistemas como el taekwondo. De ahí empecé a estudiar formas puras como Aikido o Shukokai Karate. Era muy bien sistema. Llegué al Iaido a través de uno de mis compañeros de Shodin Tao.

El Shodin Tao es un arte marcial mixta creada en 1964 por el instructor del SAS Alan K. Hunt, que se practica fundamentalmente en Reino Unido y Francia.

¿Le resultó difícil compaginar karate y iaido mientras los practicó al mismo tiempo? ¿Qué equilibrio tuvo que hacer entre ambas prácticas?

Al haber estudiado y practicado ya varias formas puras, empezar a hacer iaido se sentía como una evolución natural: llegué al Iai por casualidad, como he dicho. Nunca había oído hablar del iaido, así que no estaba buscándolo. Me fascinó y me involucré totalmente en el aprendizaje de este arte tan bella: la primera etapa no fue fácil, fundamentalmente a causa de un sable muy pesado que no me convenía, pero ¡fue un gran inicio! Me di cuenta de que el Iaido se adaptaba muy bien a mis otras prácticas y me proporcionó una buena base.

Por otro lado, tanto Karate como Iaido son Budo. ¿Cómo se relacionaba una práctica con otra? ¿Ha podido con los años aplicar principios del Karate al Iai (o viceversa)?

Interesante pregunta. Todas las Artes Marciales, si se enseñan correctamente y se estudian con dedicación, son muy beneficiosas tanto para la mente como el cuerpo y el espíritu. Personalmente, trato el iaido por separado en tanto su aproximación, su sentimiento y actitud son únicas: llevamos una espada y trabajamos para ser uno con la espada (de la misma manera que trabajamos para unir la mente, el espíritu y el cuerpo).

Cuando hago karate, utilizo mis movimientos y mi energía interior para defenderme y atacar utilizando mi propio cuerpo. El equilibrio es distinto, con eje de gravedad bajo, los pies bien firmes en el suelo. El aikido, por otra parte, tiene movimientos fluidos en las partes superior e inferior del cuerpo, mientras que el centro se mantiene fuerte. La gente que conozco que llega al iaido desde el karate suele adaptarse rápidamente a las posiciones _aunque tienen que trabajar su talón trasero_, pero sus cortes son, habitualmente muy duros, con mucha fuerza. Los practicantes de aikido suelen cortar mejor, ya que aplican los principios de suavidad y fluidez. Sin embargo, les cuesta un poco más dar con la postura correcta.

Todavía disfruto practicando sistemas mixtos, ya que puedes obtener lo mejor de cada mundo, siempre que se respete cada arte en su identidad y con sus fortalezas particulares.

¿Está ahora concentrada en el Iaido?

Sí. Creo que Iaido y Jodo son ahora mi objetivo principal, pero siento que es importante para mí continuar practicando otras artes, especialmente si tienes en cuenta aspectos como la defensa personal o el ejercicio físico.

The Practical Encyclopedia of Martial Arts

Portada de The Practycal Enciclopaedia of Martial Arts (ed. 2004)

¿Cuándo empieza uno a enseñar? Usted no es sólo sensei, también es una divulgadora: ha escrito varios libros y dirigido un documental sobre Budo. ¿Siempre tuvo la divulgación o la enseñanza entre sus objetivos?

Practicar artes marciales, y en concreto la práctica del iaido, me ha dado muchísimo. No puedo imaginarme mi vida sin la belleza de las artes que practico. Hacerme profesora fue un proceso natural: podemos dar mucho de nosotros cuando ayudamos a los niños (o a gente de cualquier edad) a hacerse una idea de lo que les espera si practican: les dará confianza, autoestima, agilidad, forma física disciplina y concentración… ¡sólo para nombrar unas pocas cosas!

Hábleme de su escuela, el Dojo Masamune. ¿Cómo empezó todo?

Estaba estudiando iaido en Birmingham y acabé totalmente sola: la gente empezó a mudarse o dejaron de entrenar por motivos de salud. Para mantener el dojo en marcha, decidí abrir yo misma una escuela y ver qué pasaba. Yo ya estaba enseñando Shinto Ryu (que es mi sistema mixto de Karate, Aikido y Jujutsu) junto a mi hermano Clive, así que enseñar iaido parecía la progresión natural.

Además de instructora y divulgadora, Fay sensei es artista. Tiene su propia compañía de producción musical y documentales, Goodmedia, a través de cuya obra la conocí yo. Ha dirigido el documental Lady Samurai (que sigue el proceso de su examen de séptimo dan en Japón) y producido otro, Black Belt, que está disponible online.

¿Cómo empezó Goodmedia?

Goodmedia se constituyó en 2003, pero no empecé realmente a desarrollar la compañía hasta 2007: había dejado mi trabajo para cuidar de mi madre y dedicarme al cien por cien a mi propia empresa. Me sentía muy cómoda dirigiendo documentales y produciendo música. La música es mi primer amor: empecé a tocar el piano y a componer a los seis años.

¿Cuáles son sus próximos proyectos después de Lady Samurai?

Lady Samurai fue un regalo para mi hermano, y si puedo continuar compartiendo mis experiencias para ayudar a otras personas, lo haré encantada.

Lady Samurai es un nombre que me puso un periodista de la revista Combat hace muchos años, después de una exhibición en Londres. Se quedó y mucha más gente empezó a llamármelo, así que no me quedó otra que asumirlo. Mi viaje a Japón para obtener el Renshi era algo muy especial, y quería que mi hermano Clive viniera conmigo. Habíamos compartido mucho ya, sobre todo como artistas marciales. Sin embargo, él estaba muy enfermo y desgraciadamente pronto moriría. Así que quise grabarlo todo para él, para que pudiera ser parte de mi experiencia. Sentía también que ojalá aquello pudiera animar a otras personas a seguir su corazón y sus sueños, y creer que nada es imposible. A posteriori, experimentar todo aquello no fue fácil, pero descubrí quiénes de mi entorno estaban auténticamente a mi lado, y por ello estoy extremadamente agradecida.

Hablando de Lady Samurai. En mi vida como kendoka he vivido y presenciado algunas situaciones de, ya que no discriminación, sí cierto paternalismo hacia las mujeres kenshi; y me gustaría saber si ha pasado por algo semejante.

Esta es una cuestión interesante, de la que se podría hasta escribir un libro: de hecho, hace tiempo empecé un libro sobre el tema, y quizá sería hora de terminarlo. Sé a qué te refieres, y lo entiendo completamente. No es fácil, y he tenido que aprender una lección muy importante sobre dejar estar las cosas, mostrar compasión hacia cualquiera con quien entrene o a quien enseñe. He pasado por momentos difíciles, que me entristecen todavía cuando pienso en ellos, pero del mismo modo he tenido apoyos y detalles conmigo de lo más inesperados, que me han devuelto la sonrisa, me han dado esperanzas, y me han devuelto la fe en la naturaleza humana.

¿Ve alguna diferencia entre las artistas marciales de hoy y las de sus días de principiante?

Había muy pocas mujeres cuando yo empecé. Durante muchos años era la única  chica: otras iban y venían, nunca se quedaban mucho debido a lo duro del entrenamiento. Cuando me invitaron a un evento de la World Martial Arts fui la única instructora presente, pero me sentí respetada y me trataron bien.

Tengo una muy buena relación con otras sensei. Hay un vínculo especial entre las mujeres budoka: una comprensión interior, y una conexión entre nosotras a través del Budo. Su apoyo y sus ánimos son sorprendentes, y tengo muchas historias que algún día compartiré. Me siento privilegiada de haber conocido a otras maestras, y haber entrenado con ellas. Ahora son amigas muy especiales, a las que respeto inmensamente.

¿Cómo ve el futuro Fay Goodman sensei? ¿Cómo le ha enseñado el Budo a afrontarlo?

El Budo es mi vida, y me ha enseñado muchas cosas. En realidad continuo aprendiéndolas cada día, y esta es la belleza del Budo: aprender sobre nosotros mismos en profundidad, si estamos en silencio un momento.

Creo que las cinco virtudes del hakama [las tablas de la parte delantera] son igual de importantes que el plisado trasero, que simboliza nuestro esfuerzo que hacemos para convertirlas en una. Estas virtudes son Honor, Humildad, Justicia, Lealtad y Respeto. He aprendido a no renunciar nunca a nada que crea que es importante y especial para ayudar a los demás. He aprendido lo importante que admitir con honestidad que nos hemos equivocado y a soltar cuando no podemos cambiar una situación o a una persona con la que discrepamos.  He aprendido humildad para aceptar mis deficiencias y a difundir la paz, la armonía y la buena voluntad allí donde pueda.

Fay Goodman Nanadan Sensei

Como pocas cosas hay más peligrosas que escribir un post basándose únicamente en Internet, he escrito un e-mail a Fay Goodman Sensei, del dojo Masamune, en Birmingham.

He sabido de ella hace pocos días: es séptimo dan de Iaido (Muso Jikiden Eishin Ryu) y me enteré de que existe buscando imágenes de mujeres budokas: di por casualidad con la promo de su documental autobiográfico Lady Samurai.

He encontrado poca información sobre este documental (que ella misma ha dirigido y musicado), aparte de la promo y un extracto en History Channel. Pero, mientras consigo hablar con ella, no me parece una tontería dedicarle dos párrafos a una de las pocas séptimos danes europeos, mujer, y maestra de su propio dojo.

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