¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Así que quieres hacer kendo…

Llevabas un tiempo enredando con la idea, preguntando en foros, te compraste un bokken en Decathlon. Incluso te hiciste una foto con una katana en aquel buffet asiático.

Venga. Este año empiezas en kendo. ¿Sabes a lo que te enfrentas?

iniciacion en kendo, como empezar en kendo y qué hacer en la primera clase

 Sí, claro. Antes he hecho karate, judo, ninjitsu y aikido.

La mayoría llegamos a la primera clase de kendo desde otras artes marciales: yo vengo del karate, otros del judo. Y prácticamente todos los iaidokas que conozco simultanean el iaido con aikido, kendo u otras disciplinas.

Eso te puede ayudar, depende de cuánto y cómo hayas practicado. Pero ningún arte marcial es igual que otra, y el kendo no se parece a ninguna de las más conocidas.

El de antes es un flipao. Yo soy cuarto dan de [insertar aquí] y sé perfectamente lo que es un arte marcial.

Si eres budoka (o practicas con ganas otros deportes) sabes el compromiso que conlleva y eso te va a ayudar a empezar. Porque empezar en kendo es lo más difícil con diferencia, tanto que muchos no pasan de los primeros días.

Porque tú te veías así…

¿Qué haré en la primera clase?

Decepcionarte. Encontrarás que el kendo es muy duro, huele mal y mañana te van a doler músculos que no sabías que tenías. Te saldrán ampollas en los pies y ampollas en las manos.

Algunos dojos tienen clases específicas de iniciación, pero la mayoría ofrece clases de prueba en su horario habitual: si no tienes la suerte de empezar con un grupo puede que pases semanas solo, en chándal, yendo adelante y atrás shinai en mano (o sin shinai) mientras el mundo a tu alrededor se da amor con esas armaduras tan molonas.

pero en realidad haces esto

 

Así que lo mejor que puedes hacer es relajarte y darte una oportunidad. Estás aprendiendo lo fundamental, y mejor apréndelo bien si no quieres verte como servidora para sentar una buena base. Todos nos hemos sentido así y todos hemos acabado por disfrutar a tope de esto.

Las primeras clases te permitirán empaparte del ambiente y la etiqueta particular de cada dojo. Aunque la etiqueta del kendo es la misma para todas, cada escuela tiene sus costumbres y estilo propio.

¿Se necesita preparación física? Yo hace mucho que no hago deporte…

El kendo es muy exigente, pero no necesitas ser un atleta para hacer kendo. Sólo tener ganas.

Alguien con mejor físico lo tendrá más fácil… en cierto sentido. Tu progresión es única y no puedes ni debes compararte con la de al lado.

Hablando de armaduras molonas… ¿esto del kendo es muy caro? ¿qué necesito para empezar?

Sí. El kendo ES caro.  Pero la buena noticia es que cada vez somos más, y eso facilita las cosas.

Para empezar sólo necesitarás un chándal: todos los dojos te prestan un shinai y un bokken. Cuando quieras tu propio shinai podrás comprar en grupo con tu club, que abarata bastante los costes. Lo mismo pasa con la ropa: algunos clubes empiezan a disponer de un fondo de keikogis de segunda mano donados por alumnos. Esto es incipiente y más común en dojos de iaido, ya que su ropa se deteriora menos.

En cuanto al bogu (quédate con el nombre de nuestra “armadura molona”) tardarás varios meses en ponértelo, así que puedes ir ahorrando. Igual que con el shinai, la mayoría de dojos te prestarán uno hasta que puedas comprar el tuyo.

¿Y dónde me compro el bogu?

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¿¿No te he dicho que te relajes??

Lo normal es que lo compres igual que el shinai y la ropa: en una compra colectiva en tu dojo. Ahorrarás portes y os harán descuento. En todo caso, en nuestra página de Facebook publicamos todos los chollos y ofertones que nos llegan.

Otra página útil para españoles es el Mercadillo Budoka de Juan Culebras: ropa de artes marciales, iaitos, kendogi y bogus de compra-venta entre particulares.

¿Y cómo elegir dojo?

Kendo es kendo en todas partes, y todas las escuelas son buenas para aprender. En la mayoría de nuestras ciudades hay un dojo o ninguno.

Dicho esto, si vives en una ciudad grande no estará de más que compruebes los horarios, la distancia a tu casa o lugar de trabajo, el transporte público o la zona de aparcamiento: si el kendo te engancha pasarás muchas horas ahí.

Lo demás es una cuestión de piel: que haya gente de tu edad o diversidad de niveles puede ser un aliciente para ti. En cualquier caso no vayas picoteando de dojo en dojo: acude, preséntate y presencia una clase mejor que probar una y luego otra en otro sitio. Si te sientes cómodo con lo que ves, prueba entonces.

¿Es difícil hacer kendo para las mujeres?

Pues sí. Somos muy pocas y estamos dispersas. El bogu no se adapta a nuestra anatomía y la técnica tampoco. Pero las mujeres podemos hacer tan buen kendo como cualquier hombre. Hay cada vez más maestras para corroborarlo.

Si te queda alguna duda pregunta en los comentarios o mejor aún, escribe al dojo donde quieras probar y pregunta a sus instructores. Estarán encantados de ayudarte a arrancar.

Al final todo se resume en una frase: coge tu shinai.

Foto: esto es Judo

specialolympicsdusseldorf

Lo vio David Lenzen en el Campeonato Europeo de Special Olympics en Düsseldorf (Alemania), verano de 2014.

El judo entró en el curriculum de Special Olympics en 2003: es la única arte marcial que se practica de momento. A las categorías de peso y género se añade otra división por habilidades. Las estrangulaciones y las hiperextensiones de brazo (tipo juji-gatame y similares) están prohibidas en competición. Por lo demás, los combates discurren como en cualquier torneo de judo.

Los Special Olympics 2015 están teniendo lugar esta semana en Los Ángeles (EE.UU.). No habrá representación española; sí de Argentina y Costa Rica. Andorra ha participado en los Regionales del pasado 2014, pero no lleva a ningún judoka a Los Ángeles.

Guerreras: Mujeres y sumo

Guerreras_kenshi_womenGala está ahora mismo dándolo todo en la Kendocampus, así que los errores del post de hoy son todos míos. Bueno, en realidad como siempre.

En uno de esos momentos de procastinación Investigando a fondo sobre Budo tradicional japonés di con varios vídeos sobre sumo femenino. No sé si era la única que ignoraba que tal cosa pudiera existir, pero varios detalles me resultaron sorprendentes y extrañamente familiares al mismo tiempo. Os dejo aquí el más largo, un reportaje de Sports Japan de la NHK (la TV pública japonesa):

 

El reportaje sobre sumo femenino abarca los cinco primeros minutos

El reportaje sigue los esfuerzos por Hitomi Kobayashi por dar a conocer el sumo a un grupo de niñas entre 12 y 15 años. Me resultó curioso que cuando Kobayashi introduce a las chicas en el reigi del sumo tenga que empezar de cero con los detalles: de nuevo, parece que encontramos más japoneses-que-los-japoneses fuera de Japón, cuyas nativas pueden permitirse desconocer el sumo tanto como servidora.

En este otro vídeo, del mismo programa, conocemos a Miku Yamanaka, cabeza del sumo femenino en Japón. Es también la única mujer en su club, peleando sin tregua contra compañeros de más de cien kilos. Sin embargo, lleva practicando desde la Secundaria y ha luchado con mujeres de nada menos que 17 países en el Campeonato del Mundo de sumo femenino en 2012:

Yamanaka comenta cosas que os resultarán familiares: olvidarse de pensar, del peso o la fuerza del contrincante, y abrirse a ese único momento en el que lo das todo. Trabaja fundamentalmente su cadera y su flexibilidad, algo menos su fuerza y no tiene como objetivo físico ganar peso, contra lo que el sumo puede parecernos a los legos. Introduce conceptos como velocidad también; y como de sumo sé el doble que de kendo, quizá este detalle fue el que me resultó más sorprendente.

Y por último, para quien se sorprenda al leer “campeonato del mundo de sumo femenino”, aquí un reportaje sobre la gran potencia de este deporte sagrado: Rusia y sus luchadoras.

La segregación de mujeres en el sumo tradicional ha ido más allá del círculo del dohyô, al que ni siquiera podían acercarse. Aunque los primeros combates femeninos datan del siglo XVIII, el sumo femenino sólo puede practicarse en categorías amateur, y continúa siendo visto como una curiosidad, con una proporción de una lucha dora por cada 300 rikishi.

Si queréis saber más sobre sumo, seguid a la gente de Sumo Japonés, primer blog sobre sumo en español.

Foto: By yourself

Iaido_Campeonato_España_2014_Mushinkan_dojo_MadridSur

Haz click en la imagen para verla en tamaño grande

Lo vio Eugenio Balaguer durante el Campeonato de España de Iaido 2015

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Dicen que un bebé te lo cambia todo. Ya verás si cambia que este post tenía que haber sido CUATRO, uno por cada mes… y así estamos. #Bebékenshi nació en los primeros días de diciembre, en un parto natural asistido en hospital.

40 HORAS DE PARTO, COLEGAS

La primera semana: Estás feliz, estás pletórica, estás en una nube, estás emocionada y estás sangrando a base de bien. O puede que no, porque servidora vio que los sangrados eran escasos, que mi hija dormía como lo que es y se enganchaba a la teta nivel pro, y a los ocho días empecé a hacer vida normal. Salir, entrar, paseos largos bajo el sol de diciembre con nuestra niña a cuestas. GRAN ERROR, porque esto derivó en

La segunda semana: Al noveno día, hemorragia puerperal tamaño Lago Michigan y al hospital echando puñetas. Mamás kendokas, reposad. No hay prisa por hacer kendo ni por hacer nada: dejaos mimar. Eso lo aprendí un poco a trasmano, pero estuve dejándome mimar junto a #Bebékenshi las semanas siguientes antes no ya de coger un shinai sino de caminar más de seis metros.

Cuarta, quinta, sexta y séptima semanas: Decidimos prolongar las vacaciones de Navidad en mi pueblo y ahí sí, comencé a hacer ejercicio. Como no tenemos carrito podemos movernos con bastante libertad. Caminatas diarias por los huertos, al ritmo de los últimos meses de embarazo: si algo tiene mi tierra es que es todo llano.

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Más o menos así fueron las visitas a la familia

Y a la séptima semana volví a entrenar.

Confieso que no lo esperaba tan, tan duro. Volver a kendo ha acarreado cambios drásticos más allá del hecho de ser madre. Cambio de dojo, y consecuentemente cambio de horario, cambio de sistema de enseñanza, de suelo, de relaciones y de rutinas físicas. Medir los tiempos al milímetro para separarte de tu bebé el menor tiempo posible y no comprometer la lactancia… porque la evolución juega en contra de tu kendo, mamá kendoka. TODO te grita que corras junto al cachorro; y lo oyes por encima de los kiais.

En cuanto a la técnica, he perdido menos de lo que creía: hacer kendo durante el embarazo me permitió centrarme en varios problemas. Los errores siguen ahí, pero he podido pulir varias cosas durante este último año y eso lo notas al volver. Haber entrenado embarazada también te ayuda a recuperar tu rutina: no vuelves después de un año sino después de cuatro meses. Eso sí, no te libras de las ampollas en los pies (¡y en las manos!) ni de ese dolorcillo del día siguiente. Pero es una gozada cuando puedes ponerte el hakama en su sitio, ¡y ponerte el bogu!

Eso sí: tu cuerpo ya no es el mismo.

¿Qué ha significado esto para mí? Fundamentalmente que han regresado mis problemas de equilibrio. Con los años uno aprende a hacer kendo con sus mierdas: yo tenía una serie de anclajes y trucos para reequilibrar mi cuerpo, que ahora se me han olvidado y además mi centro de gravedad ha cambiado. Así que ahí ando, trabajando sobre mis pies. Cuánto abrir, desplazamiento, kamae, y mirar para abajo de cuando en cuando para comprobar que siguen paralelos.

Lo mismo ocurre con la punta. Soy diestra… y cuando digo que soy diestra quiero decir que soy MUY diestra, ya me entendéis. La pérdida de práctica y de tono muscular hace que tenga que estar muy pendiente de mis suburis. Lo mismo ocurre con las espóradicas clases de iaido que he hecho hasta ahora.

Y supongo que huelga decirlo: el físico tiene que recuperarse POCO A POCO. No sólo acabo de parir, estoy criando. Eso quiere decir que comparto mis nutrientes con otra persona, y mi resistencia lo nota. Al final es una cuestión mucho más mental que corporal. Estás acostumbrada a entrenar cinco días a la semana, y ahora apenas puedes acabar un par de clases. En los keikos me falta cuerpo: durante el embarazo hacía algo de ji geiko, pero sin tai atari y con mucho cuidado. Reacostumbrarme al contacto es otra de las grandes dificultades de volver a kendo.

Lo que nos lleva a lo que quizá sea más duro de volver a kendo: los OBJETIVOS.

En circunstancias diferentes habría regresado a iaido antes que a kendo después de dar a luz, pero papá también es budoka y hay que repartirse los tiempos. Tenemos al menos la suerte de entrenar en días alternos. Una vez has vuelto a entrenar y tomado conciencia de los cambios, hay que replantear los objetivos. No lo veo como una renuncia a todo, sin embargo. Simplemente he marcado un par de fechas en mi calendario y a continuación he ido a entrenar: el objetivo, al fin y al cabo, es seguir haciendo kendo con mis nietas.

Veremos si cuando #Bebékenshi empiece a gatear puedo rascar el tiempo para ir a clase.

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