¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Tag: México

Foto: Zen

kendo_mexico_shinai_david

“El reflejo de la luna en el río está siempre en movimiento. Sin embargo, la luna siempre está ahí” (Koan del Budismo Zen)

 

Lo vio David Ramírez en su dojo, el UAM (Universidad Autónoma Metropolitana) de México DF, antes de salir para el Latinoamericano de Yucatán.

Ganbatte a todos los y las participantes, y ganbatte a toda la gente de México, hagan kendo o no.

No sois vuestros pantalones

Por Alan Mauricio Cedillo González.
Dojo de la Universidad Autónoma Metropolitana, México.

Para nosotros es un honor publicar las entrevistas de senseis y kenshis veteranos, pero también lo es que otros kenshis quieran compartir sus primeros pasos. Alan escribió esto cuando apenas llevaba entrenando tres semanas; y como estos días se celebra el IV Campeonato Latinoamericano en Yucatán, lo publicamos hoy deseando lo mejor a los kendokas participantes y muy especialmente a todos los estudiantes mexicanos hagan kendo o no. Ganbatte kudasai!

Cuando estás en la orilla, o al menos cuando yo estaba en la orilla (literal y metafóricamente) lo único que podía pensar era en algo que me impidiera hacerlo. De cierta forma cuando estás ahí parado lo que esperas es que se aparezca alguien y te diga “no lo hagas”, pero eso no pasó. Fue entonces que empecé a tratar de buscar una razón, la que fuera, aun cuando esta fuera que llevaba conmigo la computadora de la agencia donde trabajo y que ellos la pagaron y no les podía hacer esto. ¿Ven? La que fuera.

De cierta forma la computadora me salvó. Esa fue una manera de lidiar con el momento: transferir toda la responsabilidad de una decisión a un objeto inerte para así no cargar con el peso. Después de ese incidente, y cuando empecé a ir a terapia, volví a los libros de Chuck Palahniuk, mi autor favorito, y fue cuando empecé a entender las otras capas más allá de la trama.

Si eres el nuevo, TIENES que hacer kakari geiko

¿Qué tiene todo esto que ver con el kendo? Pues quizá pareciera que no mucho, pero entre los libros que releí estaba El Club de la Pelea. Palahniuk ha dicho en varias entrevistas que él cree que el triunfo de la película se basa en que le mostraba a la gente algo que poco a poco está perdiendo: el sentido de pertenencia. “Tú no eres tu nombre” podría parecer a simple vista algo duro, pero por el contrario es el inicio de tu pertenencia a la comunidad. Se podría traducir a un “Si estás aquí eres uno de nosotros, un igual. Tus distinciones no importan aquí”.

Un sentido de pertenencia tan parecido he encontrado en el kendo, quizá incluso desde la primera vez que entras al dojo. Ser el nuevo no te exime de guardar respeto, de seguir los protocolos; en el momento en el que te han aceptado eres uno del grupo y ese tipo de hermandad llena de muchas maneras.

Uno de los primeros días de entrenamiento Carlos, uno de nuestros senpai, nos habló del miedo y fue de ahí que puede darme cuenta que: 1) El kendo requiere dos y 2) La mitad del tiempo no estás peleando contra el oponente que está frente a ti. Tu oponente te ayuda, es sólo el avatar de lo que sea con lo que en verdad estás peleando. Miedos, ansiedades, inseguridad, enfermedades y muertes; todo eso puede llegar a representar tu oponente y para él quizá tú también eres algo más allá. Creo que de ahí nace el agradecimiento al oponente (tanto al principio como al final), es un agradecimiento por permitirte pelear con lo que te estaba manteniendo atrás. Y también es un ejercicio de crecimiento mutuo.

Una de las reglas del Club de la Pelea que puede tener el significado más profundo es la séptima regla: las peleas durarán tanto como deban durar. Este precepto en el libro después se ve completado con algo que el kendo me ha hecho sentir:

Nada se ha resuelto al terminar la pelea, pero nada importa.

Y es precisamente esta sensación de alivio que me ha dejado el kendo lo que siento que lo hace un arte marcial especial, que se centra en un hombre completo y no sólo en un “guerrero”. O quizás antes de pensar en ser un guerrero, digno de enfrentarse en guerra, se debe ser un hombre completo. Es también el ejercicio de introspección que tenemos después de cada entrenamiento: analizar qué aprendimos hoy algo que nos complementa de muchas maneras. Así puedes aprender la posición correcta de los brazos como puedes aprender que el miedo te detiene y ambos son igual de valiosos. Eso hace, a mi parecer, que el kendo sea más que un arte marcial un camino para la vida.

Destino Medellín: México

Del 14 al 17 de noviembre de 2013 se celebrará en Medellín, Colombia, el III Campeonato Latinoamericano de Kendo. De aquí a entonces esperamos dedicar un post a cada uno de los países participantes.

Como en Chile, Brasil o Perú, la comunidad nikkei mexicana es numerosa (más de 5000 personas en el último censo) y lleva integrada en la historia del país más de un siglo. La Federación Mexicana de Kendo habla de primeros núcleos de práctica ya en 1900, que desembocaron en dojos formales hacia 1975. Algunos de los instructores de aquella década continúan en activo, como Tadahiro Morita en Puebla.

El profesor Guillermo Hoffner, uno de los pioneros del Budo mexicano

De la unión de aquellos cuatro dojos surge la Federación Mexicana de Kendo y el primer Campeonato Nacional, en 1980, al amparo de la Asociación Nacional de Karate, como ocurre todavía hoy en otros países en los que el kendo no tiene federación propia. Los kenshis mexicanos enviaron su primera selección nacional al año siguiente, al Campeonato del Mundo de Sao Paulo.

La comunidad mexicano-japonesa impulsó la colaboración bilateral, de manera que a lo largo de estos cuarenta años los kenshi mexicanos han disfrutado de visitas y residencias frecuentes de maestros japoneses, y más recientemente, también coreanos. La siempre minoritaria práctica del iaido quizá haya sido la más beneficiada en este caso, ya que estuvo presente casi desde el principio. Algo que no ocurre en países donde la implantación del kendo resulta algo más complicada.

Actualmente, la FMK cuenta con 14 dojos afiliados, repartidos por los 32 Estados mexicanos. También existen al menos un dojo de Jodo y de Kyudo, y de manera todavía informal, algunas prácticas de Naginata. El Distrito Federal acogió el II Campeonato Latinoamericano, en 2011. La FMK recibe el apoyo oficial del Comité Olímpico nacional prácticamente desde su fundación. Son frecuentes los dojos universitarios y escolares, y la franja de edad de los kendokas es muy amplia.

Se podría decir que en general el kendo en México goza de buena salud y apoyo social; sin embargo, sorprenden las cifras de practicantes federados en comparación con el número de dojos: no pasan de 600. Las corrientes de pensamiento en la FMK no son unívocas, y algunos clubes, pocos, entrenan al margen de los canales mayoritarios. También el Instituto Niten del brasileño Jorge Kishikawa tiene sucursales en el país. Y los kenshis mexicanos no son inmunes a la obligada ración de tabloideo y desinformación.

En todo caso, el kendo en México sigue creciendo. El vídeo que hemos elegido, aunque de mala calidad, tiene un valor emocional considerable y refleja los esfuerzos de la comunidad kenshi mexicana: niños y mayores en la concentración de la FMK de 2009, con Yamanaka sensei como maestro visitante. Fue la última de su clase y esperamos saber muy pronto de su reanudación.

 

Este post pudimos escribirlo gracias a la colaboración de David Ramírez, kenshi mexicano, que nos ha permitido  entender algo mejor la información corporativa. Gracias a todos los que como él nos leés desde el otro lado del Atlántico y nos ayudáis a estar un poco más cerca unos de otros.

© 2017 ¿que haces QUÉ?

Theme by Anders NorenUp ↑

A %d blogueros les gusta esto: