No me imagino a Toshiro Mifune en un Mercadona (queridos compañeros latinoamericanos, disculpad el chorro de chistes gallegos de hoy) y no soy fan de las arengas neoliberales falleras del señor Roig. Pero una cosa os voy a decir: salivo con el día que HACENDADO venda bogus.

Así limpiaba el bogu que yo la vi. Sin sprays caros, sin febreeze, limpiamos el men, el kote y el tare con productos Hacendado, como debe ser.

Os aseguro que este no es un post patrocinado

Lo primero que te llama la atención del kendo es que nunca, nadie, te había hablado del olor. Si has entrenado cualquier otra cosa estarás acostumbrado a transpiraciones intensas, pero esto es distinto. Por eso, limpiar el bogu cada pocos meses será muy beneficioso para la conservación de tu material y para la humanidad en general.

Para saber cómo mantenerlo es impresicindible saber de qué está hecho. La composición del 90% de nuestro equipo es algodón prensado; los chigawa son de cuero, y también las palmas del koté (normalmente de piel de ciervo o ante sintético). Aún se fabrican dos de bambú y piel de raya o laca; pero los nuestros son plásticos. Del mismo modo, la mayoría de los mengane son de aluminio: si el tuyo es de titanio, no necesitas leer este blog.

En este vídeo del UK Kodokan, el sensei enseña a lavar el men sumergiéndolo en un barreño de agua tibia con detergente y suavizante para prendas delicadas. Primero ha retirado los chigawa y los himos; y lo coloca con sumo cuidado para que no se moje la juntura del mengane. El resultado es asombroso, pero yo he llegado a esa edad en la que asumo feliz que soy TORPE. Además tengo tres gatos y dudo que pudiera mantener a salvo el mengane.

De modo que limpio en seco. El producto más recomendado es Febreeze, un microbicida basado en alcohol y amoniaco, inodoro y muy potente. También se puede utilizar sobre el keikogi, en esos cursos de verano de mañana  y tarde: retrasa el momento en que tu chaqueta camina por sí misma. Pero tiene un inconveniente: es caro y se sirve en cantidades muy pequeñas. Tampoco lo venden en cualquier droguería.

Mi alternativa al Febreeze es el limpiador de tapicerías Bosque Verde, la marca blanca de Mercadona. Muy barato y de bajo impacto ambiental, apto para superficies delicadas (recordad el teñido índigo). Es muy sencillo: se espera uno a que el sudor esté seco, se rocía con la espuma, y tras cinco minutos se retira ésta con una esponja húmeda. Hay que ir empapándola cada poco, así que te conviene tener un barreñito con agua templada para ir cambiando. Una vez retirada la pátina se pasa una balleta seca (adivinad: también Bosque Verde) y se deja el men a secar; procurando, para cuidar el color, que no le dé el sol directamente.

Hay quien aconseja una solución de agua con bicarbonato y un cepillo de dientes o cepillo suave para uñas. Tanto da: se trata de no utilizar la parte verde del estropajo, sino la amarilla, la de esponja.

Para hidratar los koté me recomendaron en su momento crema Nivea. La del tarro azul. No he encontrado otra solución mejor ni más barata. Los unto bien, por fuera y por dentro, y los dejo secando el fin de semana. Los restos de crema se retiran con la balleta seca, y a entrenar.

La blogger Belisa también compra Deliplus. La foto es de ella.

Hace poco mi compañera Tania (que comenta en este blog) me recomendó un producto más: gel hidroalcohólico. Ese producto que se hizo famoso durante el hype de la Gripe A.  Nos será muy útil, no tanto para limpiar el men sino para prevenir la acumulación de bacterias en contacto con la piel del rostro. Una friega por dentro del men a la semana le ha ayudado a disminuir rojeces, irritaciones y granitos. Me imagino que también beneficiará a los que tengan problemas al entrenar después de afeitarse. Lo habéis adivinado: la marca de ambas es Deliplus.

Luego están los productos específicos para limpieza de bogu. Este spray es el más barato si lo compras en España. Se vende en Budoexport por 25 euros. Estoy segura de que son excelentes: vienen de Japón, son específicos para el algodón (y el color) de nuestros bogus, pero no tengo ganas ni fondos para comprobarlo. Sé de un compañero que lo raciona cada pocos meses y dice estar contento. Si alguien quiere probar y enviarnos una revisión, será un placer publicarla.

Y por último, aunque parezca una obviedad: nunca, NUNCA, JAMÁS, dejes la limpieza del bogu para luego. En clase todavía nos acordamos de Oriol, que dejó la ropa y el bogu dentro de la maleta unos diez días y se fue de viaje. También nos acordamos del moho verde y del mes largo que estuvo sin entrenar.