¿Os imagináis un keiko sin oír tu kiai? ¿Sin escuchar el PUM de los fumikomi? A sus 16 años, Miyasaka-san está acostumbrada a hacer eso desde los diez. O más bien, oye su kiai y el de sus oponentes con manos y pies:

Lo que veis es un reportaje del programa News Zero, de la cadena Nippon TV Broadcast. Miyasaka ha participado por primera vez en el Campeonato Japonés de Kendo Junior junto al equipo de su instituto de Tokio, el Nittai-Ebara. Es la única alumna sorda de su clase, y la única kenshi sorda del dojo. En este artículo del blog de la Comunidad Sorda de Japón Miyasaka cuenta que, al no poder percibir la presión de su oponente por el kiai, su técnica consiste en llevar la iniciativa del ataque y no plantearse mucho más. Lo que, como a cualquiera de nosotros con nuestras técnicas, a veces le sale y a veces no. Quiere seguir haciendo kendo y enseñando kendo en el futuro a personas sordas, algo común entre muchas personas con diversidad funcional que, llegado el momento, sentimos el deseo de abrir camino a otras.

Kendo discapacidad: Nanami Miyasaka, kendoka sorda que usa lengua de signos

Captura del reportaje

Y como aquí no hablamos japonés (de momento) decidimos pedir ayuda para entender a Miyasaka-san a Cristina Marcos Arias, buena amiga de este blog, doctora en Bioquímica y socia de la hoy extinta APSSBB, Asociación de Personas Sordas de Bilbao y Bizkaia y colaboradora puntual de Euskalgorrak. Cristina es sorda bilingüe y pudo entender algunos signos de Miyasaka-san, similares a la Lengua de Signos Española.

Y Cristina nos contó que lo que Miyasaka signa se parece muchísimo a los signos españoles para discriminación, marginación, depresión y barreras. Claro que cuenta mucho más, pero si os fijáis, Miyasaka no tiene intérprete de lengua de signos en clase ni en el dojo. Debe llevar una libretita para comunicarse con sus senpai, sus profesores y sus compañeras, que voluntariosamente le escriben las instrucciones.

Al contrario que en España y en la mayoría de países de América Latina, en Japón la LS no tiene ningún reconocimiento oficial. Ninguna institución pública tiene la obligación de proveer intérpretes (otra cuestión es si la ley se cumple en España). Tan sólo a partir de la preparación de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020 han comenzado en 2014 cursos extensivos de interpretación. Y esto, que puede parecernos un detalle a los oyentes, no lo es para una joven que tiene que ir las 24 horas del día con un cuaderno; o como decía Cristina:

¿Haríais vosotros el Camino de Santiago de rodillas? Porque podéis, ¿verdad? Y entonces, ¿por qué una kendoka sorda tiene que escribir todo el rato?

Es habitual cuando vemos vídeos de personas con discapacidad practicando artes marciales el exclamar QUÉ CRACK!, qué espíritu de superación, ¡qué lección! O decimos que “le ha echado UN PAR“. Incluso en nuestra web, para presentar a Herberwest, escribimos que es “iaidoka, experto en pegarse con WordPress, hacer fotomontajes imposibles y en que, leyendo sus posts, te des cuenta de si a ti no te sale es porque no quieres.”

Eso es un error.

¿Por qué? Cuando lo hacemos, llevados de todo corazón por la admiración hacia su esfuerzo y la buena ejecución de esos katas o combates, inconscientemente estamos reforzando el discurso de la excepcionalidad. No es casualidad que este sea el único vídeo en que unas personas discapacitadas hacen kendo con un esfuerzo extremo y notable, aunque lo hagan “mal”. Y mira que hay vídeos de kendo con todo tipo de chorradas peculiaridades, desde patinaje sobre hielo a globos. Pero los discapacitados siempre son esos cracks: personas únicas, que hacen todo lo que nosotros podemos hacer. O como nos seguía diciendo Cristina:

No da ninguna tranquilidad hacer algo sabiendo que nos están quitando el derecho a fracasar y no sentirse mal por ello.

Por eso el enfoque de este reportaje es tan importante, porque Minasaka hace un kendo dedicado, rápido, intenso, y da un poco igual que gane o pierda el shiai.

Lo cierto es que hoy, en España, muy pocas personas con discapacidad pueden permitirse entrenar en entornos inclusivos. Cuando sucede, hay detrás una voluntad de acero por su parte, la de sus familias y la de los instructores, que muchas veces tienen que improvisar sobre la marcha para adaptarse. Nuestra Federación carece de programa permanente de formación en discapacidad, y eso que el Judo es olímpico, paralímpico y Special Olympic (¿por qué tiene que tener categoría aparte, y llamarse especial, el deporte para personas con discapacidad intelectual?). Asociaciones como la gallega SOLCOM atienden cada año casi un centenar de denuncias de padres y madres cuyos hijos con discapacidad son excluidos de actividades extraescolares y deportivas en el colegio, a veces por carecer de un elevador de silla de ruedas o no saber dónde alquilar un coche adaptado. O suceden cosas como que la chilena Carolina Pérez, tetrapléjica, aikidoka y campeona de tenis en silla de ruedas no pueda librar un torneo porque la pista carece de una simple rampa de acceso. Ningún periódico español tiene versión en Lectura Fácil. Nosotros tampoco, aunque es una tarea pendiente para esta temporada.

De los tres editores de este blog, dos somos personas con discapacidad reconocida. Podemos decir que hemos tenido mucha suerte, aunque la vida de una persona con discapacidad no debería regirse por la suerte o por la fuerza de voluntad… o no más que la de cualquiera. Por eso no creemos en el anuncio infame del chico del colacao con parálisis cerebral: puede hacer parapente pero no entrar a hacer pis en una discoteca o ni siquiera entrar con su silla, porque los bares de copas prefieren pagar la multa (si llega a haber denuncia) que adaptar un baño o perjudicar su imagen.

Muchas veces nos regañan por usar un discurso negativo en torno a la diversidad funcional. No creemos que sea así: sólo queremos valorar el esfuerzo de los budokas con discapacidad en su justa medida. Y sobre todo queremos que, más pronto que tarde, los kendokas, iaidokas, karatekas con discapacidad motriz, ciegos, sordos, autistas o con discapacidad intelectual puedan ser una realidad tan numerosa que no nos sorprenda que hagan bien un kata o nos aticen el men de nuestra vida. O que si lo hacen igual de mal que nosotros… pues dé lo mismo.

Si quieres más información sobre deporte y discapacidad:

Foro de Vida Independiente y Divertad

Asociación SOLCOM – Diversidad Funcional y Derechos Humanos

Nosotros También