¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Cross-training II: extra-training

Empezamos hoy a traducir, con su permiso, algunos de los interesantes posts del dojo Nanseikan de Melbourne, Australia. El autor del blog de Nanseikan es su instructor Ben Sheppard: son reflexiones surgidas directamente de la enseñanza y la práctica diaria, y vienen a demostrar, entre otras cosas, que lo que nos intriga y seduce del kendo trasciende fronteras. Incluso hemisferios.

Por Ben Sheppard, miembro del Melbourne Nanseikan.

 

 

Llamamos cross-training a cuando realizas alguna otra actividad para ayudarte a mejorar tu actividad principal, en nuestro caso kendo. Normalmente cross-training significa hacer algo completamente distinto, como alzamiento de pesas, correr o natación. Sin embargo, creo que para nosotros algo de entrenamiento solitario (como añadir suburis o trabajo de pies) también cuenta como cross-training.

¿Por qué hacer cross-training?
Parece que las generaciones previas a la nuestra eran, de media, más fuertes físicamente que la nuestra. Puede que no vivieran tanto, por falta de acceso a la medicina moderna o dietas más pobres, pero en general eran capaces de mantener una mayor actividad, ya fuera porque caminaban más para desplazarse, porque su actividad diaria era más física o porque no tenían máquinas que les ayudaran. Tampoco disponían de todo nuestro tiempo libre.

En el caso de los japoneses, tenían las piernas y el tronco inferior muy fuertes (consecuencia de sentarse en el suelo). Toda una vida de sentarse directamente en el suelo, en lugar de recostarse en sillas o sofás, puede constituir una gran diferencia en el desarrollo corporal. Esta es una de las razones por las que el kendo ha evolucionado en la forma que lo conocemos: hay un gran énfasis en las piernas y los pies, quizá porque éstos ya eran naturalmente una fortaleza física del japonés. Esta diferencia se ha hecho ver hasta hace muy poco.

Miembros del Butoku Wahinkai durante su visita a Nanseikan en octubre de 2010, utilizando una herramienta para mejorar la postura. Como veis, fue muy divertido.

Diferentes razones para hacer cross-training

  • Básica: Si tu fuerza natural o tus niveles de energía se ponen a prueba durante tu entrenamiento de kendo, o en otras palabras, si te quedas hecho polvo al entrenar, puede que te sea útil hacer algo de ejercicio para mejorar tu forma física.
  • Técnica: Otra razón puede ser mejorar aspectos técnicos de tu kendo, tales como el abuso dela brazo derecho. Por ejemplo, hacer algunos katate suburi extra para desarrollar tu brazo izquierdo.
  • Elite [sic]: Por último, si tu objetivo es mejorar tu nivel de kendo y te sientes preparado para un entrenamiento intensivo (por ejemplo para preparar una competición o un examen de grado), hay un tipo de cross-training más dirigido a personas en forma y con experiencia de entreno en kendo, pero que quieren aumentar su potencia y su resistencia. No es muy diferente al entrenamiento cruzado que utilizan los atletas y deportistas profesionales.

Principios del cross-training
Si vas en serio con el cross-training hay un montón de información en la red, tal como Caleb enlazó en este post anterior del Shugo Nanseikan [que tradujimos previamente aquí]. Mientras, aquí hay unos pocos puntos básicos que considerar antes de comenzar un entrenamiento extra:

Tu edad

De 5 a 11 años, el cross-training no sirve realmente si todavía estás en Primaria.

Entre 12 y 14 años, algo de cross-training puede ser útil, especialmente para los niños y niñas que tienen dificultades para resistir una clase de kendo entera o les falta algo de fondo. Pero en general, para ellos basta con ir regularmente a entrenar: un poco de entrenamiento físico, y un poco de entrenamiento técnico combinado.

De 15 años en adelante: si estás en el Instituto o la Universidad, los tres tipos de entrenamiento pueden benefiicarte, dependiendo de cuáles son tus necesidades. Es en este momento cuando un entrenamiento de elite se puede emprender por primera vez.
Cantidad de tiempo que puedes dedicar
 Lo que elijas hacer depende de cuánto quieres aprovechar tu cross-training, tu edad y tu nivel de forma y experiencia. Esto hay que consensuarlo con tu instructor y, habitualmente, con un preparador físico. En principio, alguien con poca forma física que además acaba de empezar en kendo no necesita mucho entrenamiento extra para percatarse de su mejoría. Sin embargo creo que estas pocas pautas pueden resultar útiles en general:
Ten siempre en cuenta ejercitar los grupos musculares correctos. Ejercitar el músculo equivocado, como mínimo, no tendrá efecto sobre tu kendo y en el peor de los casos te acabará perjudicando. Por ejemplo, hacer dominadas fortalecerá tus brazos, pero no mejorará sustancialmente tu kendo, ya que tus bíceps (los músculos frontales de tu antebrazo) no son tan importantes para blandir tu shinai. Puedes acabar dando mandobles a lo Schwarzenegger:

 

Tronco inferior (piernas, caderas y abdominales)

En mi opinión, mejorar esta zona del cuerpo es lo principal para la mayoría de kendokas. Por eso, todos los entrenamientos del Nanseikan empiezan con zokin. Correr (como comentaba Caleb en su post) también es muy beneficioso, como el ciclismo, que es mi favorito personal. Otros ejercicios estáticos como zancadas o burpees también son muy buenos: hay muchas series diferentes. La natación también es muy buena, sobre todo los estilos basados en pierna porque desarrollan la fuerza de éstas. Por último, practicar ashi-sabaki en tu tiempo libre es bueno sí o sí, porque desarrolla los músculos adecuados de tu pierna.

Tronco superior (hombros, brazos, pecho y espalda)

En mi opinión, los mejores ejercicios de tronco superior se basan en los movimientos propios del kendo. Sólo a partir de 16 años se deberían hacer pesas. Los ejercicios de peso libre son los más adecuados, ya que tienes que blandirlas, como un shinai. Sin embargo, hacer suburi con suburi-to (ese bokken pesado del dojo) es mucho mejor. También ayudan las mancuernas para fortalecer las muñecas, pero de nuevo, sólo a partir de la pubertad.

Más allá del entrenamiento de fuerza
Aunque casi todo mi cross-training suele estar enfocado a mejorar mi fuerza o forma, hay otros tipos de ejercicio, menos físicos, que también nos ayudan en nuestro kendo:
  • Meditación: Nos ayuda a calmar la mente y concentrarnos mejor. Los beneficios de la meditación son difíciles de describir, quizá porque son diferentes para cada persona, pero son ciertamente beneficiosos para el kendoka. No tienes que meditar durante mucho tiempo seguido: con unos cinco minutos te basta para empezar, pero debes practicar con constancia. Cada día y a la misma hora de ser posible.  Haz simplemente lo mismo que hacemos en Mokuso: si te resulta difícil (y probablemente te lo parecerá) intenta concentrarte en escuchar cada sonido de tu entorno, incluso los más débiles, y en todas las direcciones.
  • Tai Chi: esta antigua disciplina china es un poco como meditar en movimiento. Se enfoca en la respiración y el movimiento total del cuerpo en armonía. Los movimientos se basan en el Kung Fu… o los del Kung Fu se basan en el Tai Chi, no estoy seguro. Por supuesto, necesitarás un instructor, pero ésta es probablemente la mejor arte marcial para combinar con kendo.
  • Yoga: una antigua disciplina india que se ha hecho muy popular, y que como el Tai Chi se concentra en la respiración y los movimientos armoniosos del cuerpo en diferentes posiciones [asanas] que estiran los músculos y estimulan la energía interna. De nuevo, necesitarás sacar tiempo para clases de yoga aparte de tus clases de kendo.

Bueno, este post ha quedado un poco largo: espero que hayáis llegado hasta el final. ¡Buen cross-training!

(C) Ben Sheppard 2o10

Pincha aquí para leer el original en inglés.

Mamá kendoka semanas 16 a 22: Mamá iaidoka

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.      Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito...  Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.  No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada.  Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?  Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante.  Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio.  Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia.  Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito…

Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.

No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada. Qué va. Qué va. Qué va.

Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?

Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del cuarto mes en adelante.

Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y ponerse en seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio. He dejado de hacer Tsuka Ate, porque lo que necesito trabajar del kata es precisamente lo que ahora no puedo trabajar.

Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de “los puños” que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki decentemente alrededor de este pedazo de circunferencia.

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.  Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS. Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito... Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad. No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada. Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no? Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante. Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada. En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio. Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia. Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.     Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito...  Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.  No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada.  Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?  Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante.  Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio.  Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia.  hakama_iaido_embarazada     Cómo será de largo el iaidogi y NI ASÍ  Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

Cómo será de largo el iaidogi y NI ASÍ

Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

Summer(kendo)time!

Campana y se acabó. En verano la mayoría de los dojos de kendo y iaido cierran, o cuanto menos cambian los horarios y los programas. Mawari Geiko, Kendo no Kata, Tameshigiri. Y por supuesto, empieza el Kendotour. El kendo en España crece, y a pesar de la crisis los cursos también; o precisamente a causa de ésta. Hace pocos años los kendokas de la periferia tenían que organizar una caravana con camellos para desplazarse a dos o tres cursos de verano, con el gasto consiguiente: este año, a las citas habituales se han sumado varios seminarios por todo el territorio español, de manera que el viaje (y el dispendio) se hacen cada vez más llevaderos.

Kendo en verano

Ah, la zuave caricia de la briza en la pizina de Huezca…

Lo normal es que aproveches el verano para descansar y hacer alguna actividad complementaria. El físico: eso que SIEMPRE decimos que este año sí que sí, que además nos hace falta. Que de este año no pasa. Para que no pase, hemos preguntado a los cuatro colegas de siempre investigado entre las actividades favoritas de los kendokas y añadido alguna propuesta más que podamos aprovechar sin gastarnos más dinero del que ya nos cuesta el vicio, y que pueda involucrar a la familia, esa gente con la que a veces te cruzas en casa yendo y viniendo de entrenar:

1. Corre como un cobarde: Se puede hacer solo (aunque dicen que mejor acompañado), es barato (según) y además no necesitas más que unas nociones básicas. Eso es lo que convierte al running en una actividad potencialmente peligrosa. Como somos deportistas con algo de experiencia, daremos por hecho que sabemos cuándo no salir a correr y que estamos acostumbrados a medir fuerzas. Este tutorial de Vitonica para corredores novatos os vendrá muy bien. Correr contribuye a mantener los músculos y huesos de las piernas, y nos ayuda a no perder forma física.

2. No pain no gain. Si no sales de vacaciones aprovecha alguna oferta de gimnasio. Consejo: aunque te cueste un poco más, si no haces fitness habitualmente busca un gimnasio con monitor. Explícale que haces kendo y los músculos que trabajamos. O mejor todavía si tienes una rutina de físico que te haya pasado tu profesor o senpai. Si prefieres el aire libre, lo tuyo este verano es el Street Workout. Hay cada vez más grupos que aprovechan el mobiliario urbano para entrenarse.

3. CHOF. Es llegar el verano y tirarme al agua. Bueno, y en invierno también. Aunque este verano no hago series de resistencia, El Bebé y yo aprovechamos para hacer nado suave siempre que podemos. Pero cuidado: nadar, como correr, puede ser una actividad perjudicial si no se hace bien. Acabarás teniendo tirones y hasta alguna lesión en las cervicales. Si hace mucho que no nadas, apúntate a un cursillo aprovechando que es temporada. O prueba el acondicionamiento acuático: pasado el primer rato de corte, seguro que repites.

Que sí, hombre

4. Échate al monte. Hace buen tiempo, puedes ir en familia o con amigos. Harás piernas, oxigenarás y puedes combinarlo con otrros deportes, desde la bicicleta hasta correr (y para los más orientalistas, es el escenario perfecto para el Chi Kung). Y para no olvidarse del tren superior, mi manía es el piragüismo y el kayak, ahora que todavía quepo en el chaleco. Hago aguas tranquilas allí donde voy de vacaciones, siempre que tengo oportunidad.

La revista Karate Bushido ha publicado este interesante vídeo, dirigido por un preparador físico, con varias opciones que van desde HIIT hasta boxeo:

Pero, como siempre, la última palabra en esto la tienen, por este orden, tu instructor, tu médico si es el caso, y tú mismo. El verano también es un buen momento para descansar, porque se pasa en mucho menos de lo que crees.

Mamá kendoka semanas 9 a 15: comienza el strip tease

“Pues no se te nota nada” decía mi madre. “Pues no se te nota nada” decía mi cuñada. “Pues no se nota nada de nada” decían en el dojo. Hasta que llegó la novena semana y se notó.

No me juzgues y agarrame los palos que vamos pal dojo

Hacer kendo en el primer trimestre de embarazo no es que haya sido especialmente duro: lo peor en mi caso han sido las náuseas.  Pero a partir de la semana 10-12 la cosa empieza a crecer (como todavía no sabemos si llevamos kendoka o kendoko, en vez de la cosa le llamaremos El Bebé). A la vez que crece El Bebé se organiza un lío de tripas y asaduras haciéndose hueco que ríete tú del camarote de los Marx.

En la semana 12, definitivamente, a la ausencia de fumikomi y de taiatari se añade algo que todas sabíamos que iba a llegar: el striptease del bogu. La kendoka embarazada no puede llevarlo todo encima, pero lo que nunca imaginé es que lo primero en desaparecer fuera el men. Durante el embarazo el diafragma y los pulmones también tienen que recolocarse, y es frecuente sentir problemas para respirar. No es sólo la posición la que influye en este proceso, que se llama disnea; pero sea por falta de espacio o por tener la progesterona a tope, la sensación de falta de aire se vuelve constante y bastante molesta durante el entrenamiento. Sé que a otras kenshis embarazadas no les ha ocurrido (he leído en los foros a algunas que han estado haciendo ji geiko hasta el séptimo mes), pero así está siendo para mí.

Kendo hakama premama

Obsérvese la ventilación extra de tobillos que aporta la hakama sobaquera

Inmediatamente después del men desapareció el tare, porque cuando el hakama tiene que colocarse a la altura del sobaco bastante ingeniería ya es acoplar el nudo del himo debajo del bombo y encima el do para proteger al Bebé. La última vez que me lo puse parecía que llevaba aletas.

Eso influye en el entrenamiento definitivamente: a partir de ahora soy una nueva con do y kotés. Echo mucho (MUCHO) de menos el keiko, tanto que el otro día, celebrando nuestros nuevos kyus, conseguí que me dejaran colarme a los combates con el men puesto (“Arancha, ¿llevas tú el tiemp…? ¡Arancha qué haces, qué haces!”). La relación con la técnica cambia: te concentras más en la distancia y la precisión, en pulir los malditos defectos de punta y el tenouchi. A la vez, el otro se da cuenta de que no necesita transformarse en un Panzer para hacerme men.Agradezco a mis compañeros y compañeras la paciencia: esto empieza a ser un experimento colectivo, y creo que todos vamos a salir beneficiados: tanto para las futuras mamás del dojo como para kenshis con lesión crónica o movilidad reducida.

Los cambios corporales siguen avanzando de la semana 12 a la 18: la buena noticia es que las náuseas han desaparecido definitivamente. Tampoco sufro la hinchazón de pies o la retención de líquidos de la que hablan constantemente las matronas que me voy encontrando. La noticia mala es que la tensión me ha bajado a la altura de los tobillos, en proporción inversa a la elevación del hakama, y funcionar todo el tiempo a cámara lenta determina tanto las clases de kendo como todo lo demás. Algunos días he sido incapaz de entrenar, y las dos últimas semanas trabajé sólo una de las dos clases.

Últimamente recibo consejos diversos además de la legión de tías, vecinas y parientes con la solución de-fi-ni-ti-va sobre gestación y crianza. Uno de los más comunes es:

- No te fatigues porque El Bebé necesita oxígeno.

Y aunque no deja de ser cierto, mi matrona me dijo en la última consulta:

- No te fatigues… pero cánsate. Cánsate un poco.

Así que he decidido confiar en ella. Total, en breve tendré que dedicarme sólo al iaido y al kendo… simbólico, así que voy a aprovechar todo lo que pueda.

Mamá kendoka. Semanas 1-8

TOCOTÓ. A la primera. Bueno… no tanto como a la primera, pero sorprendentemente rápidos. Tanto que para cuando me quise dar cuenta llevaba un mes zumbando bambú con Cigoto-san à cassette.

Primeros síntomas de que ahora sí que sí

De hecho, antes de considerar pros y contras de entrenar embarazada, resulta que las tres primeras semanas ni siquiera sabía que ya lo estaba mientras continuaba entrenando kendo, iaido y haciendo excursiones por el monte. Esto ha sido más o menos lo que ha pasado hasta hoy:

Semana 1: Todavía no sé que estoy embarazada. Acabamos de volver de viaje y nos vamos otra vez, al Makoto Taikai, así que esta semana sólo entreno iaido.

Semana 2: Regresamos del Makoto Taikai y todavía no sé que estoy embarazada. Hemos gozado de cuatro días intensivos de kendo, iaido, shiai, paella y buffet libre castellonense. Cero molestias. Cero sospechas.

Semana 3 y 4: Todavía no sé que estoy embarazada. Así que retomo la rutina habitual después de un mes de preparativos de boda, cambios de clase y de horario. Kendo. Iaido.

Y BLEEEEEEEEEEEERCH. Empiezan las nauseas.

Semana 5: Ahora sí que ya no podemos disimular: estoy embarazada. Todo va a cambiar. Todo acaba de cambiar. Y lo primero que va a cambiar es mi forma de entrenar. Surgen todas las preguntas del mundo a la vez: ¿puedo entrenar? ¿me va a dejar el médico? ¿voy a tener que llevar fotos y vídeos en el móvil para ir explicando lo que hago al obstetra, a la matrona? ¿me dejarán entrenar en mis dojos?

brandineAsí se imaginan mis padres a una kendoka embarazada

Desde que decidimos tener un bebé empecé a buscar referencias de otras mujeres kenshi que practicaran durante el embarazo. No soy la primera mujer embarazada que hace kendo ni mucho menos: otras muchas han ido compartiendo sus experiencias en Internet, la mayoría en el foro de Kendo World. Todas nosotras compartimos náuseas, problemas crecientes con el bogu y unos cuantos prejuicios temores en la comunidad kendoka. Tan es así que el trabajo con kenshis embarazadas tiene dedicado un capítulo entero en el Reglamento de la Australian Kendo Renmei.

Además de las precauciones lógicas sobar tai atari, do y la intensidad del trabajo surgen a nuestro alrededor, en todo el mundo y en todos los dojos, ideas como estas: “debes dejar de pensar en ti misma y pensar en tu bebé“; “tu entrenamiento afectará al buen rendimiento de la clase“; “yo no pienso entrenar con una mujer embarazada“; y la que se viene repitiendo desde hace un año en mis comidas familiares:

- Al fin y al cabo cuando tengas a tu hijo dejarás el kendo, así que ¿qué más te da dejarlo antes?

Curiosamente, nadie en mi familia, ni en el foro de Kendo World, ha cuestionado nunca que PAPÁ deje el iaido cuando nazca el bebé.

Cada ser humano tiene una idea diferente de la maternidad, y probablemente esta cambie con cada hija o hijo, o conforme crezcan ellos. Por lo pronto, la mía no pasa por convertirme en un sustitutivo de la Central Lechera Asturiana y he decidido que Cigoto-san se acostumbre desde ya a uno de los entornos donde, ya sea con sus padres o por sí mismo en el futuro, pasará una cantidad de tiempo importante. Así que me he puesto en manos de la primera voz autorizada: MI MÉDICO, que me conoce desde hace once años y cuya respuesta fue:

- No tengo ni idea de qué es lo que hacéis con la armadura esa, pero mientras no os deis patadas ni os tiréis al suelo, habla con tu instructor porque por mí bien.

El ejercicio físico no sólo es posible durante la mayoría de embarazos, sino que nos lo recomiendan. Nuestra dificultad es que pocos profesionales de la salud saben realmente de lo que hablamos cuando decimos oiga, es que yo hago kendo.

Con las mismas me fui pues a hablar con la segunda voz autorizada (que se convirtió en la primera persona en saber del embarazo, antes incluso que nuestros padres): EL PROFE BAJITO.

Estoy ya en mi Semana 9 y todo en el dojo ha sido bastante consensuado.  Adiós a competir, en kendo y en iaido. Adiós al fumikomi, adiós al taiatari. Adiós al sonkyo (y a mi caprichoso sentido del equilibrio). Adiós al kakari geiko y a combatir como si fuera el Yeti. Adiós al haya suburi. Adiós a nuestras multitudinarias y embravecidas clases de los sábados. Y adiós con el corazón a muchos días de clase en los que me despierto vomitando cada quince minutos.

Pero.

Hola, paso correcto sin retraer el pie derecho.

Hola, tensión adecuada en la pierna izquierda.

Hola, tenouchi, ¿te acuerdas de mí?

Hola, punta dirigida a donde debe.

Hola, control del cuerpo.

Hola, timing.

Hola, seme.

Es cierto que en la clase donde entreno ahora somos menos kenshis, y con una media de edad de 40 años. No hay grandes diferencias entre la intensidad de mi trabajo y el del resto de mis compañeros. Sin embargo, en mi dojo acostumbramos a tener muchos niveles diferentes dentro de una misma clase, lo cual (en mi opinión) acaba siendo muy beneficioso para todos. Yo no he sentido que mi trabajo se resintiera por trabajar con un compañero nuevo, o recién armado, o que padezca una lesión. Del mismo modo no siento que esté ralentizando el trabajo de nadie, aunque agradezco mucho a mis compañeros y compañeras que estén tratándome ahora mismo como a una reina.

Incluso cuando tengo que salir a vomitar.

Puede que mi embarazo se complique y después de la revisión con el obstetra estos posts sean mucho más cortos. De momento, todo bien. Moai kai!

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