¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Keiko: Shinto muso ryu Jojutsu

Muy a nuestro pesar apenas podemos compartir información sobre Jodo y Jojutsu, la tercera “pata” de la esgrima japonesa y la menos practicada en España.

Esta semana Kendo World ha compartido esta serie de tres vídeos de Jodo: se trata de un reportaje con entrevista a Fujishiro Toshiaki, maestro de la escuela Shinto Muso Ryu, producido por el digital japonés ExFit… o sea que de momento sin subtítulos.

En España sólo seis dojos de Jodo, todos pertenecientes a esta escuela, imparten la disciplina actualmente de la mano del instructor Vicente Borondo.  También los clubes del Dojo Dokukudo, alumnos de Robert Rodríguez sensei, imparten ZNKR Jodo en paralelo a la práctica del iaido y de la escuela antigua Sui O Ryu. Cuatro más entrenan en Portugal de la mano de la Associaçao Portuguesa de Jodo, y unos pocos más en Argentina, Chile y México.

Suburi: Uchi Te, Kiri Te

Está todo dicho ya sobre Kiri Te y Uchi Te, pero aquí no los habíamos mencionado todavía; y dado que en el último seminario en Alicante insistió Antonio Gutiérrez en trabajarlos, aquí está la última adición al repertorio de nuestras Pesadillas.

Hace dos años Editorial Alas publicó el primer libro de kendo en español, Kendo, de Pepe Gil. Es precisamente de Pepe Gil de quien copio esta definición de Kiri Te y Uchi Te, tomada en uno de los últimos cursos de profesores que impartió Takizawa sensei en Madrid:

Un buen “suburi” tiene que ser más rápido en el momento del impacto y del corte. Los conceptos se llaman “uchite”, o momento final del impacto, y “kirite”, o momento del corte. Este momento del corte se expresa con el trabajo de las dos muñecas “cortando” hacia delante. Hablar de “suburi” no es solamente hablar de brazos y de muñecas. Los pies y los brazos han de estar coordinados. Es al llegar el segundo pie cuando ocurre “uchite” y “kirite”.

En el mismo sentido (y con la misma ocasión), Javi de Kendo Navarra aportó en su momento un matiz importante:

Cuando hacemos kata, como sólo marcamos el golpe nos quedamos en uchi-te. Cuando hacemos suburi, nuestro ataque debe ser como si cortara, así que si hacemos suburi a men, no se quedará encima de la cabeza de alguien imaginario sino “dentro” de esa cabeza. Eso es kiri-te.

¿Qué hicimos para trabajar esto en el seminario de Alicante con Antonio Gutiérrez? Cualquiera que haya entrenado con Antonio conoce su interés y dedicación al trabajo de base en general y al suburi en particular, tanto en kendo como en iaido.

Además de los suburi de calentamiento, propuso un trabajo por parejas, sin men ni kotés: con el shinai a la altura de los ojos del motodachi el trabajo de nuestras muñecas cambia del todo. Es imposible hacer ese movimiento de carga con el hombro (¿os suena tanto como a mí?) trabajando sobre esta altura, y el tenouchi también se ajusta. En katate, blandiendo el shinai con una sola mano, Antonio nos pedía soltura: muñeca, muñeca y más muñeca. Si el hombro quería ayudar, la cadera empezaba a irse de medio lado para solaz y cachondeo del compañero de enfrente.


No tengo fotos del entrenamiento pero a esto me refiero más o menos

Antonio insistía en dejar libre la muñeca, en un movimiento similar al de un latigazo… la trampa estaba en que si el rebote no era natural, otra vez aparecía nuestro amigo el hombro a ayudarnos, y de nuevo acababas con la cadera retorcida si te descuidabas. Llegado el momento del kihon, con Kiri Te en mente hay menos ocasiones de que las manos se vayan hacia arriba tras el men, y la izquierda adquiere algo más de control. No es sencillo naturalizar esta idea con el men del compañero reluciendo frente a una como un neón. O al menos no lo es para mí, principiante y con un desentreno notable. Es lo que tienen los ejercicios de base, que no hay escenografía que los camufle. O como repite siempre Antonio: “no hay atajos”.

 Hay algunas ideas más disperas por la red sobre Kiri Te, una de las cuales publicada (cómo no) por Geoff Salmon en 2012.

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Cuánto pesa un zekken (II)

Anochece a las seis de la tarde en esta época del año, así que no puedo decir que sea importante que sea de noche, pero es de noche. Son las ocho y conduzco calculando el tiempo, pensando cuánto tardaré en aparcar y cuánto tardaré en volver para dar el pecho a mi hija de siete semanas. Dejo atrás Atocha y esta vez giro al contrario. Suena Baba O’Reily. He aprendido a usar un sacaleches, y mi marido a dar biberones, y mi madre ahora vuelve a acostar bebés. Y creo que todo esto también es un poco kendo.

Hace poco menos de un año escribía

Lo que más pesa no es el bogu ni el equipaje: lo que más pesa es el zekken. Llevas a todo tu dojo contigo. Llevas a cuestas a tus instructores, a tus senpai, a todas tus compañeras y compañeros, y flota por encima de ti esa ansiedad de estar a la altura de tus anfitriones, y de todos los que te acompañan a diario.

Me pongo el bogu y siento el peso de mis kilos de más. Siento el peso de mis piernas reblandecidas, y el peso de un suelo que mis pies no conocen todavía. Siento el peso de los muchos meses sin tai atari, sin keiko. Siento el peso de estar a la altura de mis anfitriones, y el peso de las enseñanzas que recuerdo.

Mantén el centro. 

Más cuerpo ahí.

Koté, chudan.

Pero el zekken no pesa nada.

No creo que los kendokas seamos los únicos en construir vínculos profundos: seguro que los montañeros o los corredores o los ciclistas pueden darnos lecciones a este respecto. Kendo es vida (esto lo dice mucho el Profe Statham, y también es una enseñanza que me llevo) y he desarrollado con los años una gran confianza con personas con las que no puedo entrenar todos los días, incluso viéndonos un puñado de ocasiones al año. No puedo negar que una siente pertenecer a una familia, pero llegado el momento he tenido que aprender que la familia es, si acaso, todos y todas las que hacemos kendo. También escribí en ese mismo post que uno no cambia de dojo porque otro le pille más cerca; pero cuando llega el momento, sea por la circunstancia que sea, sea queriendo o sin querer, kendo es kendo en todas partes. Kendo es vida. Y no puedes permitirte dejar de vivir.

Gracias a que no siento el peso del zekken en la cadera puedo sentir, de hecho, el peso de cuanto me han enseñado hasta ahora. Y sentir también que no estoy sola, que mis compañeras y compañeros me acompañan sobre este suelo diferente y más pronto que tarde nos vamos a cruzar como si nada; anda que a Latiguillo le va a importar mucho qué zekken lleve cuando trate de hacerme volar el shinai ni Bombardero va a dejar de distraerme a traición a la que me descuide. Los demás, las demás, sabéis quiénes sois y también estáis conmigo en cada men que tiro (lo cual lo mismo no os hace ninguna gracia, porque MADRE MÍA).

Son las once menos diez de la noche y vuelo camino de Atocha, giro a la izquierda hacia el sureste. El Oldie anda pinchando cosas de Van Halen. Me duele el cuerpo después de aguantar apenas una hora de kendo y tengo ampollas en las manos como si fuera la primera vez que cojo mi shinai, pero el alma no me duele salvo cuando me acuerdo de los keikos. Suspiro aliviada cuando me dicen que mi hija se ha pasado las tres horas durmiendo y todavía no sé que mi padre ha decidido volver al karate, después de 20 años de parón, y todo esto también es kendo.

Todo lo que creía saber sobre Reigi y no sabía

Por Saki.

Estos últimos meses he asistido a diversos cursos tanto nacionales como internacionales: Valencia, Castellón, Versalles… desde maestros que ya conocía como Franck Cengizalp, Juan Tormo o Emilio Gómez (¿cuántas veces hemos hablado ya de ellos por aquí?) hasta un conclave entero de maestros europeos y japoneses. Pues bien, en todos ellos se ha hecho hincapié en la etiqueta.

reigi

La servilleta SIEMPRE por debajo del keikogi

 Algunos ejemplos en la forma de vestir: atarse correcta y horizontalmente los lazos del x-dogi (iaidogi, kendogi, aikidogi… esto vale para todos nosotros).  nos explicaron el significado que tiene la lazada en forma vertical: esto significa que se está de luto. Para nosotros un detalle, pero para un maestro japonés que nos visite, por ejemplo, no.

Así sí

Otro detalle, importante en ese primer momento de la mañana que acabas de llegar y todavía no te ha hecho efecto el café, es recoger o dejar el arma sin agacharnos, es decir ponernos en seiza o en su defecto arrodillados con una pierna de lado, para poder colocar la espada en taito shisei al levantarnos.

 De la misma manera, nos dijeron que a la hora de quitar o poner la funda a nuestras armas y también limpiarlas, nunca lo hiciéramos dando la espalda al kamiza, colocándonos de frente o a un lado.

 Como anécdota también nos contaron que si alguna vez íbamos a Japón y acabábamos en casa de un maestro japonés o de alguien que tuviera una espada antigua y decidiera enseñárnosla, que jamás la tocáramos con las manos, por supuesto; dada la forma de ser de un japonés no te dirían nada, pero se considera una gran falta de respeto.

Al principio piensas “¿otra vez?” Pero en realidad, es como siempre en iaido: los pequeños detalles no son ni tan pequeños ni sólo detalles. Desde la forma de ponerse vestirse adecuadamente, comportarse en el dojo, limpiar el sable hasta matices que puedan parecer de menor importancia o incluso carecer de ella. Todo al fin y al cabo es la forma en que demostramos respeto: hacia lo que hacemos y hacia los demás.

¿Mi técnica favorita? Emilio Gómez

Javi cazó a Emilio en el I Seminario de Castellón del pasado noviembre, y esto es lo que nos contó:

emilio

Emilio sensei durante el seminario de Castellón 2014 (la foto es de Javier Villa)

Cuando empecé en los años 70, pude empezar practicando kendo, y al poco despues iaido, al tiempo de llevar practicando, entre los practicantes se decía: “¿y qué te gusta mas a ti? ¿kendo o iaido?” Es una pregunta que siempre ha estado ahí entre los budokas que practicamos estas dos artes y permíteme contestarte en mi caso personal, depende de la situación a veces me siento más kendo o mas iaidoka;  ahora mismo, despues del entrenamiento que hemos tenido hace poco con Kobayashi sensei, me siento más iaidoka y me encuentro muy bien técnicamente… Al igual que ahora me encuentro en esta situación, por ejemplo hay veces que viajo a Japón y me paso dos semanas haciendo kendo. Cando vuelvo me siento más kendoka. Entonces… la verdad es que no me gusta mucho el termino “favoritos” para decidirme por algo entre nuestro budo.

Hablar de “favoritos” según mi opinión es algo que te puede “encajonar” e incluso a veces llegar a frustrar, si por ejemplo no consigues que tu técnica predilecta de kendo no funcione bien. Entonces yo veo la belleza de todas las tecnicas de kendo por igual y me gustan todas, al igual me pasa en iaido con las katas. No me decanto por ninguna en especial. Me gusta ir probando todo e ir disfrutando de todo nuestro budo por igual.

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