Seis clases de Esgrima japonesa o Katana con profesora olímpica. El plan incluye 6 clases de iniciación a la esgrima japonesa o katana de 60min aprox cada una con profesora olímpica. Dos clases a la semana, último día de prueba combate y charla. Las clases están compuestas por un máximo de 8 personas. No tendrás que preocuparte por el material porque está todo incluido.

¿Quién se iba a resistir a esto? Nosotras no.

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Los primeros días de septiembre las kendoredes españolas viralizaron rápidamente este ofertón de la empresa Letsbonus, uno de los retailers más potentes de nuestro país. La oferta, que podéis leer en la imagen,  consiste en clases de esgrima japonesa o katana, en concreto seis clases de iniciación, con profesora olímpica. Es obvio que en ningún momento se menciona que las clases sean de kendo. También que en la foto que escogieron para ilustrar el anuncio no aparecía ninguna katana sino dos shinais. Y la profesora olímpica tampoco dice ser olímpica de kendo ni de esgrima japonesa: se puede ser campeón olímpico de tute y promocionar clases de esgrima sin mentir. Tampoco es mentira, en términos estrictamente legales y federativos (JOJOJOJOJIJIJIJIJUJUJUJAJAJA… ay) que alguien imparta esgrima japonesa, pues como tal esgrima japonesa puede ser el kendo, el iaido, el kenjutsu, el chanbara, el shinkendo o el kihatsu.

Total, que pasado el cachondeo inicial, varios quehacesQUEkas empezamos a darle vueltas al invento: Urtoroth llamó a Letsbonus. Yo también, haciéndome la tonta y preguntando si no sería un error y las clases serían de esgrima española (“esgrima-esgrima”, dije). Tomaron nota de ambas incidencias, preguntando si habíamos contactado por nuestra cuenta con la escuela anunciante. Que dijimos que no y era verdad, porque en aquel momento no nos habían cogido el teléfono.

“¿Y de dónde sacamos los 30 pavos?” “No sé, ¿y si nos colamos?”

Bastó un toque a Google para dar con la profesora que en efecto es esgrimista olímpica, modalidad florete. Mientras tanto, la escuela titular seguía sin contestar al teléfono, y los señores de Letsbonus nos habían escrito respondiéndonos que estuviéramos tranquilos, que no había ningún error y que podíamos comprar el cupón con total seguridad, pues las clases serían de katana. Eso sí, antes del 14 de septiembre que caducaba la oferta, no así el cupón, que tenía una prolongada validez.

Por si acaso, llamamos al club de esgrima que referían en el anuncio como instalación asociada. Se trata de uno de los Salones de Armas más antiguos y prestigiosos de España, y por teléfono me aseguraron no tener nada que ver con la esgrima japonesa, salvo porque una de sus asociadas impartía un taller de iniciación los viernes. Pregunté si podía ir a ver una clase: me respondieron que no era costumbre, pero tampoco me disuadieron de la idea.

En el ínterin, la oferta del cupón desapareció y volvió a aparecer a los pocos días, con nueva fecha límite. En la escuela seguían sin coger el teléfono y Tsukiyomi y yo nos disfrazamos de MILF e hija gótiquer de madre e hija y nos plantamos en la Sala de Armas hace dos viernes.

La maestra que nos atendió fue amable, transparente, considerada y nos dio toda la información que habríamos necesitado de estar buscando clases de esgrima. Casi nos dieron ganas de probar. Y cuando ya nos íbamos, la MILF madre preocupada preguntó “pero esto es esgrima española, esgrima-esgrima, ¿verdad? ¡Nada de katanas ni cosas raras!” A lo que nos respondieron “por supuesto: yo no he tocado una katana en mi vida, ni quiero… aunque una asociada nuestra va a dar un taller con una de estas empresas de cupones, pero ahí el club no tiene nada que ver”. Momento en el cual Tsukiyomi hizo gala de su disfraz de japonófila y quiso saber más. Nos presentaron, por fin, a la profesora olímpica de katana, que acababa de terminar un entrenamiento de esgrima infantil.

Sentada en un banco del Salón, la profesora nos recomendó que lo mejor sería comprar el cupón y probar a ver si a la niña (aka Tsukiyomi) le gustaba; o que si empezaba a practicar esgrima en el club, algún viernes vería algo. No tanto como si comprara el cupón. Nos aclaró que lo que se daba en su seminario eran clases de katana. ¿Es como la esgrima pero con katana? Sí, exactamente: te compras el cupón y lo pruebas. ¿Y esto tiene algún límite de tiempo? pregunté: en absoluto. Te compras el cupón y no caduca. En aquel momento había cuatro apuntados, esperando a llenar el cupo mínimo de once personas (y eso que la oferta del cupón especifica un máximo de ocho alumnos). ¿La fecha de inicio? Tampoco importaba demasiado porque el cupón no caduca y el curso puede empezar en cualquier momento, pero te compras el cupón y te avisan.

Pregunté, por último, por la seguridad y el material. Tan sólo había que llevar ropa cómoda porque en las cinco clases (de seis) que duraba el curso no iban a tocar una espada. Cito textualmente: el curso dura seis sesiones y en las cinco primeras no van a tocar una espada. Primero debes aprender a moverte. ¿Y cultura, y eso? Claro: te compras el cupón y te explican todo eso.

¿Y la continuidad? Eso se verá con la cantidad de gente que se apunte. Pero (exacto) cómprate el cupón y en cuanto haya cupo se empieza.

Y sin ver por allí ninguna katana (ni ningún bokken) y sin que nos dijeran en qué iban a consistir esas cinco clases de katana sin katana, nos marchamos pensando que habríamos preferido descubrir a una nueva Noa Díez o algún nuevo tipo de esgrima mixta, o incluso a una alumna de un koryu que se aventuraba a impartir clases sin permiso (en cuyo caso no estaríais leyendo esto, porque nos va la marcha pero no tenemos vocación de joderle la vida a nadie). Pero no tenemos 60 euros para comprar dos cupones y esperar a que algún día se celebre el cursillo, pasar allí seis viernes y hacernos un Todos los Hombres de la Sensei como Dios manda.

Así que si vives en Madrid y te sobran 30 euros para invertir en un futurible, comprate el cupón y nos cuentas cómo te ha ido. Aunque nosotros te recomendamos que pruebes a hacer esgrima de verdad en el Salón de Armas, que son serios y encantadores, y para nada se merecen una antipublicidad como esta.

A todo esto, ¿alguien sabe qué narices es la esgrima japonesa?