Como la mayoría de documentales que vamos comentando aquí, este es otro clásico. No descubrimos nada compartiendo Kendo’s grueling challenge, producido hace más de quince años por National Geographic, sobre el examen de octavo dan de Ishida sensei y otros postulantes, en una agotadora prueba de varios días en Japón. Pero es importante para varios de nosotros verlo juntos, y compartirlo para los que todavía no lo conozcan o no lo hayan visto entero.

Son 45 minutos en total. Estos son los primeros, y si no queréis cargar el documento completo, el usuario de Youtube del que hemos incrustado lo ha dividido en segmentos, con algo más de calidad que el enlace anterior.

Se trata de una obra de 1996, y como decimos, archiconocida en la red kendoka. Sin embargo, ha despertado ánimos dispares entre los maestros que la conocen. Uno de sus detractores es George McCall, editor de Kenshi247.net (lo cual debería bastar para levantar al menos una de las cejas cuando te pongas a verlo). No comprendo bien sus suspicacias, aunque puedo entender que estamos ante una narración muy clásica, muy americana en muchos sentidos: un foco mental basado en una tragedia personal, el ganador y también el perdedor, que suspende el examen a pesar de merecerlo moralmente; historias a las que el género documental nos tiene acostumbrados y que damos por hecho. Somos animales narrativos, y en National Geographic hace muchos años que lo saben.

Puede que en este enfoque emocional del proceso del examen se pierdan muchos detalles que para nosotros budokas sean tanto o más importantes, aunque la mayoría de nosotros, honestamente, no seríamos capaces de verlo todavía. National Geographic no es, sin embargo, un estudio divulgador de Budo. Hacen cine. Y el cine requiere sus héroes, sus villanos, sus viajes interiores y todo eso que nos ha hecho sufrir por la pobre gacela Thompson que corre delante de una gueparda, por más que ésta última tenga mucha hambre y dos cachorros que criar.

En todo caso, si te has puesto nervioso en tu primer examen de grado (¡o de kyu!), saber lo que hay allí, a lo lejos, casi al final del camino, te dará un poco de perspectiva.