Círculo. Calentamiento. Ichi. Ni. San. Shi. Suburi. Haya Suburi. Para calentar tres veces men. Kiri kaeshi. Y a la que te descuidas se ha acabado el curso.

Y qué curso. No hay mes, no hay clase de kendo en la que uno no progrese, pero esta temporada que está a punto de concluir me ha llevado por varios puntos de no retorno. Uno de ellos (o consecuencia de ellos) es que he empezado a estudiar kendo, algo en lo que Urtoroth suele insistir. Te sorprendes trabajando insistentemente sobre algo que no te sale, o que le sale a tu compañera de al lado. Lo ves en vídeo, se lo lees a alguien en la kendored. Preguntas por ahí. Empiezas a pensar en ello fuera de clase (un día te das cuenta de que llevas un blog con cien entradas).

y además HYPE

A raíz de una serie de entrenamientos específicos, David Celis nos aconsejó llevar un cuaderno y tomar apuntes de nuestra progresión diaria. Así lo hice. Siempre suelo llevar mi cuaderno encima: escribo mucho en papel, sobre todo poesía; anoto ideas nuevas. También dibujo monigotes. Y desde finales de abril de 2013 apuntes de clases de kendo.

cuaderno3No sé cómo lo harán mis compañeros: yo empecé escribiendo impresiones después de cada clase. Las notas versan fundamentalmente en torno a tres cosas:

  1. Una corrección o indicación específica que me hayan hecho.
  2. Una indicación general que me haya llamado especialmente la atención en clase: puede que no tenga que ver con el tema central del día, y probablemente por eso sea la más importante para anotar, porque corres más riesgo de perderla.
  3. Verbalizar lo experimentado en el entrenamiento.

Esto último tiene que ver mucho con el trabajo técnico como el interno: analizo, por ejemplo, cuándo aparece frustración, qué la desencadena, en qué me influye. Al escribirlo quito carga emocional en favor de mi capacidad de análisis y siento la base para trabajarlo mejor al día siguiente. A la vez estoy tomando nota de las técnicas que han salido (un men por Ura, un suriage, un koté) y con quién, y las que no. Del mismo modo que al escribir lo que no funciona se produce un saludable distanciamiento, al tomar nota de lo que sale bien la autoestima crece. El agotamiento mental es otra lesión corriente entre kendokas: ser justo con uno mismo es una buena prevención.

En cuanto a los dos primeros ejes de mis notas, he ido comprobando a lo largo de este mes de apuntes que tienden a confluir en el tema. Este mes de mayo he dedicado mucha atención al kamae y al control de distancia: las indicaciones que me han dado giran sobre todo en torno a éstos, pero también otros detalles de los que he ido haciéndome más consciente gracias, sobre todo, a los apuntes. Posición correcta, relajación de las manos… Consecuentemente, las indicaciones generales que más me han llamado la atención también están relacionadas con estos detalles.

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y así todo

Si tomas notas es para leerlas después, así que procuro repasar la última clase antes de la siguiente: unas horas antes o de camino si voy en bus. Puedo haber escrito tres páginas, pero me marco sólo uno o dos objetivos importantes para la clase siguiente (además por supuesto de lo que trabajemos como grupo). Uno o dos: nunca más de tres. Es algo que aprendí de mi padre en karate: siempre me ha aconsejado trabajar una cosa cada vez.

Esos objetivos han girado este mes, de nuevo, sobre maai-kamae y todo lo que las determina: un día puede ser la carga de peso, al siguiente carga de peso y trabajar sobre el centro; al tercero cargar bien el peso, trabajar el centro y relajar los brazos. O tennouchi. Cada cuaderno tendrá los suyos. No se trata de mirar sólo estos objetivos, sino de prestarles atención junto al trabajo del día. A mí me son especialmente útiles durante el gigeiko. Al finalizar la clase, pasado un rato y una ducha, lo primero que anoto es la progresión de estos objetivos. A continuación las indicaciones particulares, las generales y qué ha sucedido, bien o no tan bien, durante el entrenamiento.

Mi cuaderno está además sembrado de citas: “EL PROFE BAJITO dice”; “LA DOCTORA dice”; “EL GUERRERO DISCRETO dice”. Nunca sabes de quién va a venir el consejo que necesitas en cada momento: si me aconsejan, lo apunto. Por supuesto las citas en el cuaderno vienen con sus nombres reales porque no soy gilipollas.

Lo cierto es que el kendocuaderno me ha resultado, después de un primer mes, en más atención, más autoestima y más capacidad de análisis de mi propio kendo. Tan es así que he empezado a utilizar el mismo sistema después de las clases de iaido, y también para evaluar mi progresión física. Y creo que en cuanto llene esta Moleskine voy a utilizar un cuaderno únicamente para apuntes de budo. No soy partidaria de dividirme las notas porque tiendo a perderlo todo, pero haré un esfuerzo extra.