¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Tag: anime

¡Toma, pervertido!

Han descubierto en la redacción de Kendo World esta cartelería en el metro de Kyoto:

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¡Dooooo!

Aunque muchos ya lo habréis visto, no me he podido resistir a él. Preguntando a algunos amigos de este blog, el rótulo superior dice Apoyamos plenamente tu valentía [para denunciar a los chikan, pervertidos o sobones]. Literalmente, al parecer, el eslogan viene a decir あなたの勇気、tu coraje 全力でcon toda [nuestra] fuerzas 応援しますapoyar (en presente). A continuación aconsejan: si no sabes qué hacer, sé valiente y consúltanos. El monigote junto al número de teléfono es Zenmai Samurai, un personaje de anime que va por ahí haciendo el bien con una katana hecha de dangos.

¿Por qué una kendoka? En principio, nos cuentan que se da un atractivo juego de palabras entre la técnica (un do a mala leche) y la expresión Dôshiyô (“¿qué hago?”). Pero simbólicamente al menos, soy de la opinión de que no hablamos únicamente de un juego semántico.

Se trata de un anuncio de una compañía que ofrece apoyo a las mujeres que quieran denunciar acoso sexual callejero. No es Japón el único país donde los sobones se han convertido en un problema nacional. Las cifras, sin embargo, están ahí: en 2004, dos tercios de las usuarias del metro y tren del área de Tokio confesaron haber sido acosadas en el viaje, lo que llevó a la implantación de vagones exclusivamente femeninos. Un número creciente de hombres también ha denunciado. El blog Angry Gaijin traduce algunas estadísticas y habla también del acoso sexual en ámbitos como la universidad o el trabajo. Algunos de los expertos que cita consideran que las medidas segregadoras, aunque protejan en primera instancia a las viajeras, son una muestra de cómo las autoridades se muestran incapaces de canalizar un problema social que durante años ha sido visto como una simple travesura.

Y hoy nos encontramos con una petición: denuncia. Defiéndete. Te ayudamos a hacerlo, y usamos el kendo como signo de poder femenino. Una idea latente de la que ya hemos hablado: la muchachita tímida que revela todo su potencial en Bamboo Blade, o la Banshee portadora de la muerte y la vida a la vez en High School of the Dead. Empezar a usar esta idea en publicidad, incluso si se trata de publicidad social, es un avance más sobre este tropo. Existen trabajos sobre el poder de las artes marciales como herramienta de apoderamiento femenino, como este paper de la Universidad de South Florida, aunque se centra más en la práctica de artes de contacto, y en el uso de la defensa personal como potenciadora de la autoestima y el liderazgo femenino.

Otros estudios más recientes hablan de empoderamiento por feminización en los budos: frente a la idea tradicional de que las artes marciales conllevaban una pérdida de feminidad, se está abriendo paso una iconografía femenina de las budokas, en el que un cuerpo femenino fortalecido (o armado con el bogu como en este caso) desafía la normatividad del cuerpo femenino como débil por naturaleza.

Aparte, tenemos la reivindicación de un símbolo cultural nacional frente a lo que, paulatinamente, se manififesta como un problema nacional, al menos en el ámbito urbano. Lo que ha pasado por las etapas de la ocultación, la protección sin castigo y la denuncia pasa ahora a reivindicar ésta como algo no sólo justo y necesario, sino enorgullecedor.

Tanto si haces kendo como si no, denuncia siempre el acoso. Pero si puedes, haz kendo.

Gracias a Afeérico y Marcos por la ayuda con los kanjis.

¡Eeeeeeh, que Shin Chan hace kendo!

Si llevas un tiempo por aquí ya te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.

Ambas tienen mucho en común: el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

¿Pero ha venido Nanako o no?

Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.

Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional (lo voy a repetir: Musashino), conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.

A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:

El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del colegio de una puñetera vez.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.

El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.

El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.

El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad intentando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.

En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.

El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.

El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.

El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace un excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento. Y porque empieza Ultrahéroe en la tele.

Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los tres episodios del torneo están sembrados de frases del tipo “humilla a ese idiota”, “machácale” “no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada”, “haz trampas”, “hazle daño a ese niño” y “llevas los calzoncillos del revés”. Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.

Si llevas un tiempo leyendo este blog, te habrás dado cuenta de que si hay algo que me guste más que el kendo es tocar las narices. No podía ser de otra manera que mis otras series favoritas fueran Los Simpsons y Shin Chan.  Ambas tienen mucho en común, principalmente el defenestramiento sistemático de la clase media, el amor a los animales, la épica del fracaso social y eso sí, el valor inamovible de la familia, que es lo único que parece resistir la mala leche de los guionistas de ambas series.   ¿Pero ha venido Nanako o no? Los Noara además rebosan una envidiable alegría de vivir. Hiroshi enseña a sus hijos a comer sushi con las manos; los chistes de pedos abundan por doquier; hay personajes mentirosos, albañiles chapuzas e idiotas que ascienden. Yoshito Usui (que en paz descanse) se ha reído muy fuerte del sistema educativo, empresarial y social de su país. De las geishas, del pasado histórico y las películas de monstruos: Japón es una imagen mental, y Shinnosuke Noara ha nacido para hundirla.  Con esta premisa, era inevitable que antes o después el pequeño probara el kendo, como hizo su padre en la escuela. El maestro Kenta Musashino, un treintañero que anda por Kasukabe vestido a la manera tradicional conoce por casualidad a Shin Chan en el parque y descubre en él cualidades innatas para convertirse en un campeón de kendo. Tan impresionado queda que ofrece a los padres clases gratuitas en su dojo, el My Way (en serio). Y como al chaval le hace gracia y mamá Nisae no deja escapar un ofertón, Shin Chan se pasará 17 episodios dale que dale con el shinai.  A través de Shin Chan aprenderemos todo aquello que ya sabemos:  El kendo es beneficioso para construir carácter. Es tan tan beneficioso el kendo que de joven papá Hiroshi metió el pie en una sartén ardiendo para lesionarse y poder dejar el club del Instituto de una puñetera vez.  El kendo es un apreciado patrimonio nacional. Tanto que el dojo de Musashino sensei no tiene más alumno que Shin Chan y se cae a cachos.  El kendo es el arte del refinamiento personal, de la disciplina. Nisae sueña con ver a su hijo en las revistas, y Hiroshi que el chaval triunfe por él.  El kendo consiste en concentrar la fuerza en el estómagoCHISTE DE PEDOS.  El kendo es parte fundamental del alma japonesa. Por eso Robert, el vecino americano enamorado de Japón, acabará por apuntarse con Shin Chan, disfrazado de lo que él se imagina que es un samurai, y entre los dos le romperán el alma al sensei. Después de una eternidad tratando que Robert haga seiza, sólo Shin Chan hace notar que el americano tiene las piernas mucho más largas que ellos.  En el kendo, la impaciencia no tiene cabida. Nisae también se engancha y le sale mejor que Hiroshi en sus tiempos.  El kendo empieza y acaba con una cortesíaCHISTE DE PEDOS.  El kendo tiene cuatro golpes básicos: ramen,  wan tun, donburi y esquiar. Y una guardia principal: pilila larga.  El kendo es excelente para la educación de los niños. Y por eso, Shinnosuke hace excelente primer campeonato, llega a la final, y lo deja. Porque se lo ha pasado muy bien y ha hecho amiguitos nuevos, que era lo que quería, y ganar le importa un pimiento.  Y lo cierto es que, como casi siempre en la serie, cualquier adulto puede aprender muchísimo de la despreocupación inocente de Shin Chan. El niño hace kendo con alegría. Musashino no: es hijo, nieto y bisnieto de maestros de kendo y lleva a cuestas una colección de frustraciones competitivas. Debajo de su samu-e y sus geta hay un tipo que no disfruta ni del kendo, ni de nada. Pero es que el resto de los adultos no le van a la zaga: los dos episodios del torneo están sembrados de frases del tipo "humilla a ese idiota", "machácale" "no puedo perder: llevo todo el curso sin tocar un vídeojuego para nada", "haz trampas", "hazle daño a ese niño", y "llevas los calzoncillos del revés". Shin Chan acaba por llegar a la final precisamente gracias a que carece de presión. Otros instructores amenazan y golpean a los niños, mientras tú estás viendo la tele y recuerdas a Hiroshi asándose la planta de los pies.    De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie. De ser feliz.  Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

La técnica secreta del pollo kung pao

De tal modo que la mayor victoria del campeonato es la de Musashino sensei, que pasa de ser un pringao sin alumnos a llevarse al My Way a los críos de Kasukabe, que están hartos de amenazas, insultos y malos rollos. Bueno, Musashino un pringao sigue siendo, pero un pringao feliz, que es de lo que al final trata esta serie.

Si te gusta Shin Chan, este post no te hace falta. Si te gusta el kendo, es necesario que veas estos episodios.

¿Y por qué os lo cuento en vez de poneros un vídeo, que para eso es viernes?

Hasta hace poco, varios de los episodios del arco estaban disponibles en español. Este con subtítulos en inglés es el único que queda. Han ido cayendo uno por uno por motivos de copyright, aunque podéis encontrarlos en servidores de torrent y de intercambio de archivos. He intentado subir los míos, pero ninguna plataforma los admite ya.

O también podéis pedirle a LUK Internacional que los añada a la web oficial de la serie. Otra cosa es que nos hagan caso.

El pincel y el shinai: hablando con Danimaru Kogan

men-nuki-men-by-denimaruNo le conocéis, pero os mandáis sus dibujos y los publicáis en vuestros muros. En pocos meses se han viralizado y se han convertido en un fenómeno internacional, con publicaciones en webs budokas inglesas o rusas. Entre viñeta y viñeta quería hacer kendo, pero no había ningún dojo en la región colombiana de Tolima: así que se fue a buscar un profesor a Bogotá. Ése fue el origen del club de kendo y iaido Bokuto Kai.

Se llama Daniel Kogan. Firma como Danimaru, y hemos hablado con él (en realidad hemos chateado por Facebook, pero es igual).

¿Y por qué kendo?
Antes de conocer el kendo solía entrenar kung fu, hapkido, que empecé a practicar a los 13 años; taekwondo, algo de judo y algo de aikido, que aprendí a través de un gran amigo mío. Pero ninguna de estas artes era de mi gusto: la verdad, quería aprender el arte de los samurais, y así poderme inspirar para los cómics que quería hacer.

Conozco a mucha gente que dice estar fascinada por Japón, pero a nadie que reconozca que empezó en kendo porque quería hacer manga. 
El kendo me empezó a gustar por los samurais y esas grandes hazañas que los hacían legendarios. Cuando descubrí el iaijutsu, y el iaido que se practica hoy en día, tuve mucho interés en practicarlo. Una técnica que trataba más que todo la velocidad: el primero en sacar la espada era el vencedor, como en los duelos de vaqueros.

El asunto es que el kendo tiene algo que otras artes marciales no tienen, y es la etiqueta en todo. Ser reservados, no llevarnos por las emociones. Si ganamos no mostramos alegría y orgullo… no lanzamos el men al aire, por decirlo, como otros deportistas que lanzan su casco al aire cuando ganan o se echan a llorar cuando pierden, o llegan a pelear.

Me contacté con un sensei por Internet y nos conocimos en la Feria del Libro de Bogotá. Se interesó en ayudarnos, nos visitó en Ibagué y nos dio un seminario de iaido, más adelante kendo. Después fundamos nuestro propio club, el primero en Ibagué. Tenía 24 años: me habría gustado empezar mucho antes, pero…

Dibujo de Daniel Kogan para su club de kendo, el Bokuto Kai de Ibagué, Tolima, Colombia.Cuando Daniel habla de su club no te imaginas el nivel de disciplina que requiere, hasta que sigues chateando y te cuenta cómo trabajan:

En Ibagué no tenemos sensei. Nos visitan Leonardo (López, Bogotá), Marco o Cuéllar (Daniel, Cundinamarca), y organizamos el entreno solos. Nos juntamos los sábados, cuando nadie tiene obligaciones, y yo coordino la clase, con mokuso, reiho, calentamiento y técnica.  Hace poco empezamos a trabajar men pequeño.

Cinco años de samurai, entonces. ¡Evolucioné! Empecé a participar en torneos en otras ciudades, hice mi primer examen (segundo kyu), experimenté más duros golpes de otros senseis y sus pesadas prácticas, que algunas veces me hicieron llorar, jeje. 

Pienso que de ahí poco a poco comencé a entender el verdadero camino de la espada y a diferenciar la realidad y la ficción que rodea este arte: como todo, uno antes se dejaba llevar por las películas y el anime. Ahora ha llegado gente al club que también tenían esa afición, pero con la práctica y el estudio borran la ignorancia. Algunos, cuando reciben sus primeros golpes se desmotivan y no regresan…

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Pero el interés por la cultura japonesa continúa, ¿no?
Es como que todos anhelaríamos algún día ir al País del Sol Naciente y tomar fotos por allá, al lado de un templo o una estatua de algún personaje histórico. En mi país, lo único que tuve contacto con algo japonés antes de kendo fue cuando conocí a un japonés que se dedicaba a la caligrafía y escribía nombres en una Feria del Libro. Mucho antes atrás, cuando tenía 13 años, conocí a unos amigos fascinados por las historias de samurais. De ahí comencé a investigar sobre ellos y a dibujarlos.

Más que Japón me fascina la Historia. Los anime del periodo Edo, las proezas legendarias de los samurai, y más adelante me adentré en las historias reales. Y el arte visual viene desde la niñez: mi hermano mayor, mi padre y algunos primos saben dibujar, y mis dos sobrinos están aprendiendo. Es como una herencia familiar.

¿Qué es un samurai para ti? 
Pues es una pregunta muy interesante. Pienso que ser samurai en la actualidad significa ser una persona que no se rinde ante nada, que no teme a las dificultades, que posee una disciplina, que logra sacar adelante lo que desea. El samurai japonés era un guerrero que nunca negaba nada; eran siempre leales y jamas se rendían. Que a pesar de tener una actitud severa y fría poseían conocimientos artísticos y buscaban métodos de relajación para sentirse en armonía.

En cualquier campo y oficio uno puede tener el samurai dentro: el carpintero que siempre afila sus herramientas para elaborar bien sus trabajos es como el samurai que afila sus espadas para que sus tajos sean perfectos. El ilustrador que siempre pone empeño para hacer lo mejor de sus obras para que la gente se admire de su pulso y creatividad, es como el samurai que demuestra su habilidad con la espada haciendo entender a sus contrincantes lo poderoso que es y ganándose el respeto de sus superiores.  El escritor o cuentero, el panadero, el zapatero, todos nosotros tenemos un samurai dentro. Los que más pueden reflejar un samurai son los soldados y los policías que arriesgan sus vidas para proteger a otros y luchan por la ley y el orden.

Hay una frase que me gusta mucho de Musashi porque es algo parecido a lo que hago: el camino del guerrero es el doble sendero del pincel y la espada.

Es un matiz interesante, viniendo de un mangaka.
¡Bueno, no es sencillo, jeje! Más sobre todo si se trata de caligrafía japonesa. No tiene gracia poner un kanji que no se sabe bien qué significa. Otro arte que admiro mucho es la forja, aunque mi talento es escaso. Tengo un gran amigo que se dedica a forjar espadas. ¡Ustedes en España tienen la ciudad de Toledo, y los castillos también!

Se viene, entonces, otra pregunta: ¿has pensado en pasar de kendo a kenjutsu?
¡Por supuesto que sí! Es un arte antiguo; a diferencia del kendo es más libre, abierto y muy poco rígido en el sentido del combate y técnicas.  Los estilos que más admiro son la escuela Nito ryu de Musashi, la Yagyu Shinkage ryu y Katori Shinto ryu.  También me ayuda a tener ideas y referencias.

¿Cómo es la comunidad kendoka colombiana?
Creo que son como siete ciudades donde se practica kendo. Las edades varían: pues hay tanto jóvenes como adultos, por ejemplo hay algunos de 40 años que apenas están conociendo el kendo.A veces faltan algunos implementos, bogus, shinais, uniformes. También es difícil asistir a seminarios por cuestión de dinero: algunos viajan a Ecuador, que es lo más sencillo y cercano para ir. Todavía no hay cuartos danes de Iaido, y no hacemos exámenes de grado. Los senseis van a formarse a México, Estados Unidos o Japón.

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Haces manga, pero te conocemos sobre todo por las tiras de kendo. ¿Cómo se te ocurrió?
Por un lado, como de darle comedia al kendo y darle entretenimiento a aquellos que quieren ver ese lado cómico. De pronto puede que haya algunos que no estén de acuerdo, porque toman el kendo muy en serio, pero no me importa porque no lo hago con mala intención. Pero me gusta mucho dibujar cómico como realista. Muy al comienzo hacía caricaturas a los senseis y compañeros que practican conmigo; lo hago cada año o cuando es un momento especial.

Página de Kitchen Samurai

Página de Kitchen Samurai

¿Y el zorro Yoshi es serio o cómico?
¡Yoshi es el personaje principal de mi comic Kitchen samurai! Hace poco terminé el primer tomo y estoy esperando para lanzarlo. Trata de un pequeño zorrito que desea ser samurai y trabaja como auxiliar de cocina en un restaurante típico japonés en el período feudal. Me gustan las historias originales, y Kitchen Samurai estoy seguro les gustará.

Me recuerda a Stan Sakai.
Es un buen cómic aunque francamente el estilo es demasiado europeo, en tanto lo mío es más manga. El mío es más cómico, en cambio Usagi siempre tira a ser más serio, incluso sangriento. Me inspira mucho Sanpei Shirato, creador del ninja Kamui, y también Kazuo Koike de Lobo solitario y su cachorro.

Llevo mucho dibujado este estilo, y aunque no se parezca a como lo hacen los japoneses, pienso que lo importante es crear una buena historia y unos buenos personajes. Cada quien tiene su estilo en el manga.

Danimaru empezará el próximo domingo a publicar algunas de sus historietas de kendo en QuehacesQUÉ.

Me he convertido en la muerte (High School of the Dead)

No hace falta el psicoanálisis. Nos fascina el samurai, y no sólo por lo que le cuelga. Nos creemos lo que sea. Nuestro shinai es nuestra alma y cuando el anormal del jefe hace uno de sus chistes de mierda que le ríe media oficina, mantenemos el tipo pensando en el honor, la honestidad y las otras cinco cualidades. Para el imaginario occidental, el samurai siempre está solo, sin más compañía auténtica que su espada. De ahí esos anuncios que enfatizan la soledad masculina, en constante búsqueda de la perfección o de la pureza. La espada deja de ser un instrumento para convertirse en avatar. Siempre singular, siempre limpia.

Y al contrario, cuando la katana pasa a manos de un personaje femenino, es que van a llover hostias.

No di con High School of the Dead buscando samurais, sino a rebufo de The Walking Dead. Zombies en un Instituto: las metáforas se acaban haciendo solas. No esperaba conocer a Saeko, capitana del equipo escolar de kendo. Y mucho menos, que su entrada fuera machacarle la cabeza a un muchacho herido de muerte con un bokken: otra metáfora que superficialmente recuerda al kaishakunin, pero que habla en realidad de la condición misma de la espada, aunque sea de madera (aunque no sea una espada sino una pala o un taladro). La diferencia entre vivir y morir. El criterio para decidir quién puede vivir y quién debe morir. En suma, el poder.

Ukenagashi. Kiriotoshi. Sobrevive, mata. Siguiente nivel.

 

No di con High School of the Dead buscando samurais, sino a rebufo de The Walking Dead. Zombies en un Instituto: las metáforas se acaban haciendo solas. No esperaba conocer a Saeko, capitana del equipo escolar de kendo. Y mucho menos, que su entrada fuera machacarle la cabeza a un muchacho herido de muerte con un bokken: otra metáfora que superficialmente recuerda al kaishakunin, pero que habla en realidad de la condición misma de la espada, aunque sea de madera (aunque no sea una espada sino una pala o un taladro). La diferencia entre vivir y morir. El criterio para decidir quién puede vivir y quién debe morir. En suma, el poder.

Algo tiene Saeko en común con los samurai de la ficción moderna: su carácter solitario. Dice tener miedo de sí misma, de un carácter violento que es precisamente lo que más necesita el grupo.  Aunque matar mucho pueda venir bien en medio del apocalipsis zombie, Saeko no quiere asumir su condición de líder porque no se siente merecedora de tal cosa. Perder el control, la pesadilla social del japonés.

Takashi o Kohta, los dos personajes masculinos, son aficionados a las pistolas. Cuanto más grandes mejor. Saeko y Rei hacen kendo y sojutsu (buena chica de familia tradicional) aunque ésta última acaba pasándose también a las automáticas. A lo largo del manga Saeko no le hace ascos a las armas de fuego, pero, en un momento delicioso, pasará del bokken para llevarse una espada familiar de un altar shinto. El guionista Daisuke Sato es especialista en el género histórico militar y no sé qué pensar de sus intenciones. No sé dónde acaba el símbolo y empieza el locurón. Cuando Saeko acepta su lado oscuro mata más, y mata mejor. Es más sexy. Hasta parece tener más tetas. Pero será su compañero, Takashi, el otro líder sobrevenido del grupo de supervivientes, quien asuma en su lugar el deber de liquidar a unos niños infectados. Después de todo, la mujer guerrera del imaginario mítico no puede ser una cosa sin ser a la vez la otra. No hay guerreras travestidas en la ficción de samurais, porque las bugeisha no se transforman en bushis.

 

Para Saeko, el carácter sagrado de la espada va asociado a la muerte. La virilidad es innecesaria. El origen de su katana es sombrío: el templo pertenece a los Miyamoto, los padres de Rei. Una familia inmensamente rica e increíblemente facha. La señora Miyamoto, shirasaya incluida, es un poco lo que podría ser Saeko de mayor, si no se hubieran metido los zombies en medio.

pero INCREÍBLEMENTE

 

¿Y qué ocurre con el simbolismo erótico de la katana y la mujer guerrera, que tantos buenos ratos nos hace pasar? Pues al final todo son bragas, sostenes y poco más. No hay tensión sexual entre Takashi y Saeko, al menos de momento (la serie vuelve a publicarse este año). Veremos si Saeko Busujima se convierte en una loba solitaria al estilo de sus contrapartes masculinos, o sigue repartiendo tajos a base de bien. Pero la mujer con katana, en la cultura pop, sabe mucho más de matar que de follar. Mucho más.

Referencias:
Web oficial de HSOTD en inglés

El post de Bamboo Blade

Con este post empieza a colaborar con nosotros Javi Rodríguez, iaidoka, kendoka y gran aficionado al estudio de los koryus más antiguos, aunque se estrene hablándonos de un manga.

Empezamos a discutir en Twitter sobre Bamboo Blade: según @Galle, “una serie poco conocida por los otakus: sólo la conocemos los frikis de kendo”. @Fair_Ithilien y @darkirex compartieron fotos y vídeos, porque ambas también son frikis de kendo y la serie les gusta mucho. Saki apuntó que yo conocía la serie y el anime.

Y a mí me cayó el marrón.

Bamboo Blade… Pues bien, Bamboo Blade es la historia de Kojiro, un profesor de instituto siempre escaso de fondos, que se apuesta con un viejo senpai un año gratis de sushi si su equipo de kendo femenino gana al de su senpai.

En este fan edición de Bamboo Blade, cedido por El Galle, nos presentan a la pequeña Tama-chan aprendiendo que el kendo empieza y acaba con cortesía

Kendo empieza y acaba con cortesía
(pincha para ver en grande)

La aventura de Kojiro empieza cuando intenta reunir un equipo de cinco chicas entre las que se encuentra Tama-chan, una joven con gran talento para el kendo, pero que lo ve como una obligación y no se divierte practicándolo. Una vez reunido el equipo nos cuentan cómo afectan sus estudios, relaciones y situaciones familiares a la práctica del kendo y a la apuesta de Kojiro.

El anime representa bastante bien el kendo competitivo (no hay magia ni ataques surrealistas). Fundamentalmente gira en torno al interrogante ¿conseguirá Kojiro ganar la apuesta?

Si hablamos del manga, viene siendo más de lo mismo, pero continúa enfrentando a Tamaki con rivales cada vez más fuertes, lo cual va despertando en ella el deseo de pelear, de competir y ganar, todo esto mezclado con historias de la vida cotidiana del equipo de chicas y sus amigos. Por eso, aunque algunos la identifiquen erróneamente con el Shojo (manga “para chicas”, o más bien manga romántico), Bamboo Blade es definitivamente un Shônen: un shojo no suele adentrarse en el plano deportivo con la intensidad que lo hace esta serie. Las protagonistas son chicas, pero la serie se basa en la comedia y las artes marciales, mientras que el Shojo suele centrarse en el romance, que aquí apenas aparece.

En esta foto que nos pasa Irene vemos a una esforzada miembro del equipo de Bamboo Blade, shinai en mano, agarrándose un rebote de padre y muy señor mío

Definición de seme

Hace mucho que vi la serie y leí el manga, y he de reconocer que gracias a ella me acerqué al kendo… aunque los miembros masculinos del dojo de Kojiro tengan un papel secundario.

No es la única serie con el kendo como base: también es bastante recomendable Musashi no Ken.

Referencias:

Bamboo Blade comenzó a editarse en 2004 en la revista Young Gangan, escrita por el guionista Masahiro Totsuka y la dibujante Aguri Igarashi. En 2007 se estrenó el anime, que ha sido licenciado en Estados Unidos. No hay (ni se espera) edición en español.

Gracias a Galle, Tania e Irene por las aportaciones.

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