¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Profesionalización en Budo

Peter Boylan, copropietario de Mugendo, es también el autor de The Budo Bum, un blog personal con cinco años de trayectoria ininterrumpida. La semana pasada publicó este interesante post, que le pedimos traducir y que generosamente nos ha prestado.

¿Deberían ser profesionales los instructores de Budo? Esta discusión reaparece regularmente en los círculos de budokas tanto clásicos como modernos. Un montón de gente ve el Budo como una forma pura de arte y aceptar dinero a cambio de la enseñanza equivale a vender el alma de éste. El Budo, en su opinión, como forma artística y herencia clásica, debería permanecer puro, por encima de la mera economía.

Mi primera experiencia de Budo fue en el Judo Kodokan, que en los Estados Unidos es prácticamente alérgico a los instructores profesionales. Hay un sentimiento común, en el judo y en muchos círculos de artes marciales tradicionales, de que ser instructor profesional te exigirá vender tu esencia para atraer un flujo constante de de alumnos que paguen sus cuotas. Se percibe que para ganar dinero los instructores deben dejar de enseñar auténtico budo para empezar a vender cinturones y trazar planes de marketing.

Tenemos el ejemplo de Japón, donde hay muy pocos instructores profesionales de budo. Es más común que cada pueblo o ciudad tenga un dojo público (más o menos) que cada cual pueda alquilar por una tarifa muy razonable para impartir sus clases. Prácticamente todos los pueblos tienen su dojo de judo y de kendo, y las ciudades más grandes pueden tener varios abiertos: no hablo de Tokio o de Osaka, que tienen tantos que llevaría años visitarlos todos. Muchos pueblos y ciudades tienen también un par de dojos de koryu. Ninguno de estos profesores recibe dinero por enseñar. Los dojos son comunidades, donde todo el mundo se junta por amor a lo que hacen: ayuda bastante que incluso en los pueblos más pequeños haya varios séptimos danes de kendo, y quintos danes o superiores dirigiendo el club de judo.

Pero sí hay budokas profesionales en Japón. No muchos, pero existen. Algunos de estos profesionales enseñan en la policía a cargo de los gobiernos locales y regionales. El Kokusai Budo Daigaku (Universidad Internacional de Budo) es un ejemplo fenomenal: es, tal como dice su nombre, una universidad de Artes Marciales, con sus grados de cuatro años. Tiene un montón de personal profesional, profesores e investigadores de budo. También hay instructores privados, la mayoría de los que yo conozco dando karate o aikido.

(C) Kokusai Budo Daigaku

Lo que no encuentras en Japón es una industria de las artes marciales. No hay modelos de negocio que aumenten los beneficios de las escuelas, no hay planes mensuales para alumnos que quieran clases o entrenamientos extra. Los instructores profesionales de budo son instructores profesionales, no hombres de negocios. Es una diferencia importante para mí. Los instructores profesionales de budo se concentran en mejorar la calidad de su enseñanza: los hombres de negocios en maximizar el beneficio.

Cada profesor con el que he tratado en Japón no ha parado nunca de mostrar profesionalidad. El diccionario de la RAE [Merrian Webster en el original] define “profesionalidad” como “cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación”. Es algo que he echado en falta en muchos autodenominados profesores fuera de Japón. Hay muchos instructores que demuestran su profesionalidad, pero demasiados que empiezan a enseñar antes de haber alcanzado la maestría suficiente para ser ejemplos técnicos, y mucho menos hábiles para comunicar bien con los alumnos. Que tu cinturón sea negro no significa que estés preparado para enseñar.

De hecho, las federaciones japonesas exigen generalmente un grado mínimo para poder abrir tu propio dojo. En la ZNKR es quinto dan, en la Federación de Judo es cuarto dan. Son los grados mínimos exigidos, pero no ves muchos dojos dirigidos por gente con esos mínimos. Sólo ocurre cuando una comarca no tiene ningún instructor disponible. En general ningún kendoka por debajo del séptimo dan abre un dojo, ni en judo por debajo del quinto dan. No ves a gente ansiosa por abrir un dojo.

Llevar un dojo se considera una iniciativa muy seria, que requiere muchísima experiencia: fuera de Japón, el quinto dan suele sonar como un grado muy alto. En Japón no lo es. Apenas te concede el nivel de estudiante “serio”. La gente pasa muchísimo tiempo trabajando en sus técnicas hasta que les llega el momento de poder enseñar. A menudo, incluso después de abrir su propio dojo, entrenan con sus instructores unas dos veces por semana. Y debo decir que observar a séptimos danes trabajando mientras un octavo dan les corrige es una experiencia fabulosa. Trabajan a un nivel tan alto que me doy por contento si consigo entender cuál es la corrección.

Fuera de Japón vemos a un montón de “profesores” que han dejado de entrenar, o al menos su condición física sugiere que no están entrenando mucho. Si entrenar y trabajar continuamente es bueno para tus alumnos, también será bueno para ti. Los profesores de budo le deben a sus alumnos y a sí mismos seguir practicando, seguir entrenando, mantener su condición física y puliéndose como ejemplos de budo. Por si fuera poco, nunca he visto en Japón a ningún profesor que dejase de entrenar antes de que su cuerpo se agotara. De hecho, lo que veo es lo contrario. Profesores cuyos físicos se van apagando, esforzándose todavía por ir al tatami y entrenar, trabajando para retrasar la pérdida de habilidades, descubriendo cosas nuevas sobre timing, o distancia, o control, y dándoles a sus alumnos una lección de perseverancia. Esto no trata siempre de ser el mejor: trata de dar lo mejor de nosotros mismos.

Esto es lo que me gustaría ver más. No títulos ni cinturones, sino trabajar siempre por darle lo mejor a los estudiantes. No importa en realidad si te pagan o no: los estudiantes te están dando un buen trozo de su tiempo, de sus vidas. Si a un profesor lo que le importa es sacar dinero y anda constantemente con cursos y programas, eso no es ser profesional. Si lo que le importa es mejorar su habilidad y transmitir los fundamentos a sus estudiantes, y trabaja cada día para mejorar su propia base, ese es un instructor profesional.

(C) Peter Boylan. Todos los derechos reservados.

Artículo original en inglés

21 Comments

  1. Interesante debate.

    Primero, las cosas de las que habla son generalizaciones o experiencias locales en su país o en lugares y disciplinas de Japón. La ùltima frase de “no importa si te pagan, el estudiante te da un trozo de tiempo y vida“ yo lo entiendo como aquel uchideshi que vive por y para el maestro y que agradece las enseñanzas con humildad, respeto y hasta cierto punto, servilismo. Sin embargo no creo que esto cuadrara en muuchos casos donde el profesor se queda sólo en el dojo porque al estudiante le duele la uña del pie, o se le ha puesto malo el perro, se le ha pasado la comida, etc…entre muchos mas ejemplos de estudiantes malos, como se decîa en Karate Kid “Miyagi se compromete a enseñar, Daniel san se compromete a aprender“.

    Segundo, el discurso de “occidente es caca, oriente es guay“ esta muy desfasado, conozco disciplinas, mas y menos “oficiales“ en Japòn en las que puedes “comprar“ grados… Asi que.. La caca esta en todos lados.

    Tercero, uno anda algo harto ya con la idea comunista esta de “el maestro no deberia cobrar, porque el samurai no aceptaba dinero“. Ante esto, dos puntos:
    1: El samurai no tenia una tabla de precios por clase y hora fuera del dojo, pero no quiere decir que no aceptara ôrei (obsequios-regalos-a voluntad, por las clases) y si no tenias mucha voluntad, de acuerdo con tus ingresos.. No ibas a avanzar mucho, ni ayer ni hoy.
    2: el sôke de una escuela puede que no percibiera una mensualidad en su cuenta corriente nòmina al 3%tae, pero recibia un estipendio del templo, daimyô, o superior que estipulaba entre sus obligaciones la enseñanza, y por ello cobraba un plus, por enseñar.

    Cierto es que en Japón muy pocos viven del Budô, pero esto es porque, si eres mas o menos honesto en los precios (y no cobras 200 euros por gritar sandeces y poner musica bacala a un grupo de neuròpatas que corren en bicis estáticas), con el nivel de vida de Japón serìa imposible vivir. Sòlo algunos jefes de escuelas multitudinarias se lo pueden permitir. También en ocasiones, aunque nos parezca increìble.. En japón en muchos sitios, el budô no se considera un trabajo “serio“. Si un hijo le dice a un padre en Japòn que va a dejar su puesto administrativo de archivar folios en su empresa multinacional para enseñar budo, lo mas normal es que aparte de entristecerse, se averguence (aunque esto puede que vaya relacionado con otros temas mas complejos de rechazo a lo tradicional de generaciones que han vivido la Guerra-Postguerra).

    Cuarto: es verdad que si en Japòn hay caca, en Occidente hay MUCHA caca, hasta ahí de acuerdo, y por eso las premisas que se ven en un sitio, no se pueden aplicar en otro. El tema de los danes, por ejemplo. Muchas veces se oye (y bien dicho) que hay terceros danes que dan mil vueltas, técnica e intelectualmente a quintos, sextos y séptimos, pero el caso es que yo llevo ya unos años en que veo que kyu estan por encima tambien de esos quintos y sextos danes.. cosa que alarma y entristece.

    Quinto y ùltimo: Mi opinión es por un lado que si se debe cobrar, porque el que algo le cuesta algo lo valora, al menos en Occidente, pero sin embargo creo que los precios deben ser más simbòlicos, intentando tener un trabajo aparte del budô para no hinchar los precios para vivir exclusivamente del budô, ya que si algùn mes apreta la hipoteca y sube el euribor, puede que te veas en la necesidad de hacer algunas cosas que no estàn dentro de la idea del budô, sôlo por dinero. Y para terminar estoy de acuerdo con las ültimas frases: menos grados y màs keiko.

    • Me encanta cuando ponéis cosas en el texto que no están escritas, ni en el original ni en la traducción. Pero oye, estáis en vuestra casa, poneos cómodos.

      Fundamentalmente porque lo de CACA lo has dicho tú, no Boylan.

      • Las referencias al texto las ponia entre comillas, porque desde esta castaña de mòvil no puedo seleecionar y pegar texto XD lo de “caca“ ha sido por simplificar, pero ante la duda, defino.

        “Caca“ : dìcese en este contexto de aquellos que compran sus grados a base de talonario, de aquellos que abusan de precios con sus enseñanzas, de aquellos que siguen la polìtica de: tanto pagas, tanto aprendes, de aquellos que obtienen un grado y se tiran a la bartola sin entrenar hasta el siguiente grado siendo por ende, grados de mediocridad.

        • Claro, pero es que el artículo no va de eso: lo menciona entre otras muchas circunstancias. Por ejemplo, que si alguien en Japón no cobra es porque no le hace falta, porque le facilitan unas instalaciones que en nuestros países no suelen existir como tales… aunque sí existen en países con una población nikkei importante.

          Y además, Boylan es lo bastante honesto para enmarcar todo lo que escribe (no sólo en este artículo) en su propia experiencia y nada más. De ahí el título de su blog.

  2. Me ha parecido interesantísimo. Otro gran artículo, gracias Arancha!

  3. Fernando Marrón

    21/10/2013 at 12:09 pm

    Puff, resbaladizo asunto. Aunque Marcos ha dicho practicamente todo lo que se puede decir del tema, yo ahondare en la diferencia cultural. No voy a hablar de como son las cosas en Japón porque no tengo informacion, pero en españa tener un dojo activo es, mayoritariamente, un sacrificio más que un negocio. ¿Salas municipales? ja, (salvo que entrenar a las 10 de la noche sea una opción) a buscar un local cutre con precios deluxe, y si no tienes que hacer obras ya sera milagroso. ¿Grados altos de maestros? 1 o 2 con suerte en ciudades de más de 500.000 habitantes. Seguros obligatorios, obligaciones federativas. Hacer funcionar un dojo economicamente, o sea que tenga numeros negros en vez de rojos ya es un dolor, vivir de un dojo es un milagro.

    Repito no se como sera un dojo en japon en lineas generales, pero en españa todo funciona con pasta, o sea que si no cobras no hay dojo, asi de simple.

    • Claro, pero es que eso es lo primero que se dice en el texto: en Japón hay un ayuntamiento que se ha tomado la molestia de poner unas instalaciones cuyo acceso tiene toda la pinta de ser libre. Aquí no lo hay. Sí he sabido de ejemplos similares en Perú y Brasil. Boylan vive ahora en Michigan: no sé si existirá algo así en California, por ejemplo.

      En todo caso, de lo que habla el texto, que es lo que más me interesó, es de que ser profesional va mucho más allá de que se cobre o no se cobre.

      Amén de la diferencia de grados que plantea entre judo y kendo, que me ha dejado muy loca.

      • Fernando Marrón

        21/10/2013 at 12:34 pm

        Vale, pero eso es una disquisicion que puedes hacer en Japon, o en un pais con una comunidad Nikkei importante, en españa es como el sexo de los angeles.

        Sobre las diferencias entre grados de Judo y Kendo, solo te digo que mires tu libreta de grados, y constates la cantidad de maneras que hay de subir de grado en judo, (por meritos deportivos -competicion-, por asistencia a cursos, técnico), es otro mundo.

  4. De todos modfos, si me permitís el matiz, yo no creo que la cuestión sea cobrar o no cobrar, sino qué cualidades tienen que tener el artista marcial (y también su entorno) a la hora de enseñar. Creo que eso es lo importante de este texto y es un debate que (a la vista está) no se da sólo en Japón o en Estados Unidos.

    Quedarse en la cuestión del sueldo es mirar el dedo.

    • Fernando Marrón

      21/10/2013 at 1:30 pm

      Me he releido el articulo para refrescarme el tema sobre el que habla para no quedarme en el hecho del cobro-no cobro.

      Se habla de Intructores profesionales e instructores no profesionales. Asumiendo como prototipo de instructor no profesional al Japones, minimo 7º dan, con toda una vida de experiencia vital, pero no una formacion formal como profesor y -detalle menor- que no cobra por enseñar.

      Y, por otro lado, un instructor profesional, no japones 5º dan, con menos experiencia vital pero con una formacion reglada en ciertos aspectos (porque no se en otros paises pero en españa necesitas sacarte los grados de instructor/entrenador/maestro de la RFJDA, que incluye un temario de educacion fisica, que sin ser un master, esta majo). y -detalle sin importancia- cobra por su enseñanza.

      Y aqui llega el debate, ¿que modelo es mejor?

      Pues con estos datos yo no lo tengo tan claro. Cual de los dos es buen profesor, ademas de practicante. Un grado alto no te da calidad de enseñanza. La repetición ad nauseam (clasica manera tradicional japonesa) funciona con un tipo de alumnos, pero descartas a muchos otros. Llevar a la extenuacion fisica a la gente puede ser un buen entrenamiento o contraproducente.

      Yo respeto mucho la experiencia, y entiendo que de un grado alto siempre se puede aprender. Pero a través de los años también veo que la calidad de un profesor no se mide por su grado, sino por sus ganas. Y que racionalizar la enseñanza y no seguir los metodos “old school” da reditos

      • Claro, pero es que Boylan tampoco lo tiene claro. Y por eso el texto interesa, porque no es una tesis (que si lo fuera a lo mejor también).

        En Facebook estamos hablando de eso con gente de Chile, donde la escasez de grados es mayor aún que en España (y como se incorpore gente de México o Colombia, que rezo por ello, vamos a flipar). Y unos se inclinan al acuerdo con el texto y otros no. O sea que la pregunta está ahí.

        Boylan también resume diciendo “It’s not about always being the best. It’s about always giving our best”. Que es lo más importante que escribe. Y no hay grado ni titulación ni carrera que enseñe a dar eso a un alumno, si no quieres dárselo.

  5. Yo creo que como algunos habéis comentado, no se habla si hay que cobrar o no, si no que no se debe mercantilizar el estudio de artes marciales, si quieres vivir de ello, eres lo bastante bueno, un buen docente y tienes suerte, pues vive de ello. Pero no crees un producto de tus clases, y pongas por delante tus beneficios económicos a la docencia.

    Lo que se enuncia en el articulo es lo que podría estar en cualquier foro de docencia independientemente del lugar o de la materia. Profesionalidad en la docencia es poner ante todo que tus alumnos aprendan de la forma adecuada.

  6. Dos comentarios màs:

    1: En mi experiencia, y de otras personas, en el ámbito del: kendo, karate, iaido, koryu, todos los casos que conozco de gente que ha ido a entrenar alli, (yo mismo cuando vaya este invierno), debes pagar una tasa de alquiler de pista, en ocasiones en una máquina donde viene tipificado el arte marcial XD mâs lo que recauda la asociaciôn o comunidad que hay allî para los honorarios del sensei, que son sobres que van y vienen, nada de domicialiado en cuenta, el dinero corre, pero bajo la manta y en negro. Eso si, una vez como digo, no estamos hablando de precios abusivos, y si lo piensas estas pagando una enseñanza de calidad (en el caso de que lo sea) que difícilmente se puede pagar con dinero.
    Respecto a este mismo tema, hablemos de España. En Madrid me las he visto muy muy mal para conseguir pista pública, lo màs barato que he visto es un poco a las afueras a 30-40 euros hora media pista de baloncesto. Aparte, la gracia que me hizo la Real Federaciòn Madrileña de Judo, que teniendo unas instalaciones donde Cristo perdiò las sandalias, totalmente desocupadas entre semana y màs en las mañanas, me pedìan la simbòlica cantidad de 150 euros, cuando yo les desembolso 900 euros en licencias y afiliaciones de las que no recibo nada a cambio (porque a los de kendo,judo,aikido.. Os hacen entrenamientos federativos, pero a los de iaido ni agua). Las únicas opciones son matarse a chanchullos y enchufes para conseguir instalaciones oficiales.
    Bien, pues resulta que conozco lugares en Catalunya, Guadalajara y Alicante en que los ayuntamientos te ceden las instalaciones que tienen muertas de risa, con mucho gusto y honor de que les des buen uso y traigas cosas nuevas al pueblo. Por cierto, GRATIS.

    2: El asunto de los profesores pasa igual con todo en esta vida. Hay gente que es muy buena en la materia pero que no sabe enseñar. Se pueden dar cursos específicos para enseñar a enseñar, pero ahí ya me pierdo y le dejo el relevo a pedagogos, lo que si puedo decir es que tanto en los cursos de monitor de las federaciones como en el CAP del estado para Secundaria, no se aprende un culo (exceptuando que seas un entrenador de judo de competición y centrado en los niños) , y la prueba esta en la cantidad de monitores-profesores indeptos que hay, cosa que se extiende a doctores y catedrásticos. Ineptos como digo, en la docencia, que puede que sean muy buenos en la materia.

  7. Buenas, un placer estar leyendo este blog, que me parece muy bueno.

    Me parece muy instructivo el artículo de Boylan, aunque me falte la experiencia para juzgar sus méritos con propiedad (soy muy nuevo en esto) Hay un detalle si, que me molesta un poco, lo mismo que me ha molestado en alguna de las diatribas con respecto al tema escritas por George Mc Call y es el tema de los grados.

    Es muy fácil pontificar sobre como en Japón antes de 5° o 6° (en el caso de McCall él dice 7°) Dan nadie abre un dojo y de como antes de esos grados uno no es nadie en el mundo del kendo, etc, etc; lo que está muy bien, pero hay que tener en cuenta que en paises como el mio (Uruguay) la realidad es muy otra, y si el kenshin más experimentado que tenemos es 3er Dan, bueno, entonces el 3er Dan enseña y es sensei, por mera fuerza de los hechos. Y creo que a muchos (España está mucho mejor que nosotros, pero supongo que les debe haber pasado algo similar en el pasado) les sonará conocido eso.

    ¿Que hacer en un caso así? ¿Esperar a tener todos los grados – y, uno espera, toda la técnica que dichos grados implican- y solo luego enseñar? ¿O buscar que haya más gente practicando kendo aunque nos saltemos la estructura jerarquica un tanto? Porque la realidad es que 7mos Dan va a faltar un tanto para que haya, pero mientras tanto, el kendo hay que difundirlo. Claro está, soy consciente de que los grados evidencian -o pretenden evidenciar- un grado de competencia técnica y que no es bueno apartarse mucho de los estandares, no sea cosa que terminemos todos aprendiendo cualquier cosa. Pero al menos en el caso de mi sensei, no solo tiene gran habilidad como kenshin, sino también gran interés por formarse (participación en seminarios, viajes a Europa, EE.UU. y recientemente a Japón, etc) y no creo que sea un kendo de mala calidad el que imparte, aunque el es el primero en admitir que le falta montones por aprender.

    En fin “Pez grande en estanque chico” como dicen a veces los yanquis, creo que el tema está en la actitud con que uno empieza la enseñanza. Para algunos, la idea es poderse pavonear de su grado y condición de sensei, sabiendose tuertos en el país de los ciegos, pero hay otros que abren sus dojos con la genuina intención de iniciar a otros en su camino y “agrandar el estanque” con la esperanza de poder ser superados algún día, o de superarse ellos…

    Lo digo porque a veces el argumento sobre los grados y la propiedad de abrir un dojo o no a determinado grado es hecho por gente cuya única calificación para hacer ese comentario es poderse pagar un pasaje a Japón y mantener un estilo de vida allí; o sea dinero.

    (Que conste que no lo digo de Mc Call – al que respeto mucho por su trabajo en kenshin.net- o por Boylan -al que no conozco- pero se lo he oído a gente con menos calificación y más pretensiones)

    • Hola Matías, muy bienvenido. Y estoy completamente de acuerdo contigo. Creo, sin embargo, que Boylan habla del grado porque tiene a su alcance grados de ese rango, tanto cuando vivía en Japón como ahora en Estados Unidos. En realidad, él habla también de actitud, tal como yo lo entiendo.

      Creo que si en lugar de los grados hubiera puesto como ejemplo las palabras sensei o senpai (¡o kohai!), que se utilizan con tantísima frivolidad, lo habríamos entendido en la misma dirección.

      • Ni que hablar. Como dije, en lo principal yo entiendo a lo que va Boylan; pero bueno, he leido esa misma crítica por gente menos amable a la hora de poner las cosas. En todo caso, es casi una disgresión lo mío. Y acá en Uruguay los tiempos del “kendo salvaje” se están terminando, programas de la JICA mediante, hasta tenemos un Hachi-Dan dando clases (haciendonos pasar verguenza, diré, con lo mal que estamos) y todo :D

        • Tengo pendiente escribir algo sobre los programas de la JICA en América Latina, pero me falta tiempo para documentarme. Los descubrimos haciendo el directorio de dojos del blog.

          • Han sido muy beneficiosos. A nosotros por intermedio de JICA nos llegó hace unos años Kubo-sensei, que fue el primer sensei japonés de verdad que vimos; y ahora está Fukushima-san que es impresionante (y que antes había estado en República Dominicana, donde tengo entendido que es más popular que Dios entre los kendokas de ahí)

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