En el segundo post de este blog, en vísperas del Campeonato de Europa de Iaido, colgué un vídeo de Fay Goodman sensei. Gracias a la gestión de mi profesor Santiago Velasco conseguí intercambiar una serie de correos con ella y le propuse esta entrevista, que espero sea la primera de muchas más.

Fay Goodman es Séptimo dan Renshi en Muso Jikiden Ryu Iaido y Octavo dan en Shinto Ryu. Actualmente se dedica a la enseñanza de Iaido y Jodo a tiempo completo en su propio dojo, Masamune, en Birmingham. Es artista, diseñadora de joyas, productora musical y documentalista, y dirije su propio estudio, Goodmedia.

Fotografía de Fay Goodman Nanadan Sensei en su Iaido Dojo, Masamune, en Birmingham, UK

(c) Fay Goodman – Masamune Dojo

Según tengo entendido, su relación con el Budo comenzó a través del Karate. ¿Qué edad tenía entonces?

Empecé a los 15 años, en un sistema llamado Shodin Tao, que incluía Karate Shotokan como base principal, y otros sistemas como el taekwondo. De ahí empecé a estudiar formas puras como Aikido o Shukokai Karate. Era muy bien sistema. Llegué al Iaido a través de uno de mis compañeros de Shodin Tao.

El Shodin Tao es un arte marcial mixta creada en 1964 por el instructor del SAS Alan K. Hunt, que se practica fundamentalmente en Reino Unido y Francia.

¿Le resultó difícil compaginar karate y iaido mientras los practicó al mismo tiempo? ¿Qué equilibrio tuvo que hacer entre ambas prácticas?

Al haber estudiado y practicado ya varias formas puras, empezar a hacer iaido se sentía como una evolución natural: llegué al Iai por casualidad, como he dicho. Nunca había oído hablar del iaido, así que no estaba buscándolo. Me fascinó y me involucré totalmente en el aprendizaje de este arte tan bella: la primera etapa no fue fácil, fundamentalmente a causa de un sable muy pesado que no me convenía, pero ¡fue un gran inicio! Me di cuenta de que el Iaido se adaptaba muy bien a mis otras prácticas y me proporcionó una buena base.

Por otro lado, tanto Karate como Iaido son Budo. ¿Cómo se relacionaba una práctica con otra? ¿Ha podido con los años aplicar principios del Karate al Iai (o viceversa)?

Interesante pregunta. Todas las Artes Marciales, si se enseñan correctamente y se estudian con dedicación, son muy beneficiosas tanto para la mente como el cuerpo y el espíritu. Personalmente, trato el iaido por separado en tanto su aproximación, su sentimiento y actitud son únicas: llevamos una espada y trabajamos para ser uno con la espada (de la misma manera que trabajamos para unir la mente, el espíritu y el cuerpo).

Cuando hago karate, utilizo mis movimientos y mi energía interior para defenderme y atacar utilizando mi propio cuerpo. El equilibrio es distinto, con eje de gravedad bajo, los pies bien firmes en el suelo. El aikido, por otra parte, tiene movimientos fluidos en las partes superior e inferior del cuerpo, mientras que el centro se mantiene fuerte. La gente que conozco que llega al iaido desde el karate suele adaptarse rápidamente a las posiciones _aunque tienen que trabajar su talón trasero_, pero sus cortes son, habitualmente muy duros, con mucha fuerza. Los practicantes de aikido suelen cortar mejor, ya que aplican los principios de suavidad y fluidez. Sin embargo, les cuesta un poco más dar con la postura correcta.

Todavía disfruto practicando sistemas mixtos, ya que puedes obtener lo mejor de cada mundo, siempre que se respete cada arte en su identidad y con sus fortalezas particulares.

¿Está ahora concentrada en el Iaido?

Sí. Creo que Iaido y Jodo son ahora mi objetivo principal, pero siento que es importante para mí continuar practicando otras artes, especialmente si tienes en cuenta aspectos como la defensa personal o el ejercicio físico.

The Practical Encyclopedia of Martial Arts

Portada de The Practycal Enciclopaedia of Martial Arts (ed. 2004)

¿Cuándo empieza uno a enseñar? Usted no es sólo sensei, también es una divulgadora: ha escrito varios libros y dirigido un documental sobre Budo. ¿Siempre tuvo la divulgación o la enseñanza entre sus objetivos?

Practicar artes marciales, y en concreto la práctica del iaido, me ha dado muchísimo. No puedo imaginarme mi vida sin la belleza de las artes que practico. Hacerme profesora fue un proceso natural: podemos dar mucho de nosotros cuando ayudamos a los niños (o a gente de cualquier edad) a hacerse una idea de lo que les espera si practican: les dará confianza, autoestima, agilidad, forma física disciplina y concentración… ¡sólo para nombrar unas pocas cosas!

Hábleme de su escuela, el Dojo Masamune. ¿Cómo empezó todo?

Estaba estudiando iaido en Birmingham y acabé totalmente sola: la gente empezó a mudarse o dejaron de entrenar por motivos de salud. Para mantener el dojo en marcha, decidí abrir yo misma una escuela y ver qué pasaba. Yo ya estaba enseñando Shinto Ryu (que es mi sistema mixto de Karate, Aikido y Jujutsu) junto a mi hermano Clive, así que enseñar iaido parecía la progresión natural.

Además de instructora y divulgadora, Fay sensei es artista. Tiene su propia compañía de producción musical y documentales, Goodmedia, a través de cuya obra la conocí yo. Ha dirigido el documental Lady Samurai (que sigue el proceso de su examen de séptimo dan en Japón) y producido otro, Black Belt, que está disponible online.

¿Cómo empezó Goodmedia?

Goodmedia se constituyó en 2003, pero no empecé realmente a desarrollar la compañía hasta 2007: había dejado mi trabajo para cuidar de mi madre y dedicarme al cien por cien a mi propia empresa. Me sentía muy cómoda dirigiendo documentales y produciendo música. La música es mi primer amor: empecé a tocar el piano y a componer a los seis años.

¿Cuáles son sus próximos proyectos después de Lady Samurai?

Lady Samurai fue un regalo para mi hermano, y si puedo continuar compartiendo mis experiencias para ayudar a otras personas, lo haré encantada.

Lady Samurai es un nombre que me puso un periodista de la revista Combat hace muchos años, después de una exhibición en Londres. Se quedó y mucha más gente empezó a llamármelo, así que no me quedó otra que asumirlo. Mi viaje a Japón para obtener el Renshi era algo muy especial, y quería que mi hermano Clive viniera conmigo. Habíamos compartido mucho ya, sobre todo como artistas marciales. Sin embargo, él estaba muy enfermo y desgraciadamente pronto moriría. Así que quise grabarlo todo para él, para que pudiera ser parte de mi experiencia. Sentía también que ojalá aquello pudiera animar a otras personas a seguir su corazón y sus sueños, y creer que nada es imposible. A posteriori, experimentar todo aquello no fue fácil, pero descubrí quiénes de mi entorno estaban auténticamente a mi lado, y por ello estoy extremadamente agradecida.

Hablando de Lady Samurai. En mi vida como kendoka he vivido y presenciado algunas situaciones de, ya que no discriminación, sí cierto paternalismo hacia las mujeres kenshi; y me gustaría saber si ha pasado por algo semejante.

Esta es una cuestión interesante, de la que se podría hasta escribir un libro: de hecho, hace tiempo empecé un libro sobre el tema, y quizá sería hora de terminarlo. Sé a qué te refieres, y lo entiendo completamente. No es fácil, y he tenido que aprender una lección muy importante sobre dejar estar las cosas, mostrar compasión hacia cualquiera con quien entrene o a quien enseñe. He pasado por momentos difíciles, que me entristecen todavía cuando pienso en ellos, pero del mismo modo he tenido apoyos y detalles conmigo de lo más inesperados, que me han devuelto la sonrisa, me han dado esperanzas, y me han devuelto la fe en la naturaleza humana.

¿Ve alguna diferencia entre las artistas marciales de hoy y las de sus días de principiante?

Había muy pocas mujeres cuando yo empecé. Durante muchos años era la única  chica: otras iban y venían, nunca se quedaban mucho debido a lo duro del entrenamiento. Cuando me invitaron a un evento de la World Martial Arts fui la única instructora presente, pero me sentí respetada y me trataron bien.

Tengo una muy buena relación con otras sensei. Hay un vínculo especial entre las mujeres budoka: una comprensión interior, y una conexión entre nosotras a través del Budo. Su apoyo y sus ánimos son sorprendentes, y tengo muchas historias que algún día compartiré. Me siento privilegiada de haber conocido a otras maestras, y haber entrenado con ellas. Ahora son amigas muy especiales, a las que respeto inmensamente.

¿Cómo ve el futuro Fay Goodman sensei? ¿Cómo le ha enseñado el Budo a afrontarlo?

El Budo es mi vida, y me ha enseñado muchas cosas. En realidad continuo aprendiéndolas cada día, y esta es la belleza del Budo: aprender sobre nosotros mismos en profundidad, si estamos en silencio un momento.

Creo que las cinco virtudes del hakama [las tablas de la parte delantera] son igual de importantes que el plisado trasero, que simboliza nuestro esfuerzo que hacemos para convertirlas en una. Estas virtudes son Honor, Humildad, Justicia, Lealtad y Respeto. He aprendido a no renunciar nunca a nada que crea que es importante y especial para ayudar a los demás. He aprendido lo importante que admitir con honestidad que nos hemos equivocado y a soltar cuando no podemos cambiar una situación o a una persona con la que discrepamos.  He aprendido humildad para aceptar mis deficiencias y a difundir la paz, la armonía y la buena voluntad allí donde pueda.