¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

No estáis contentos con nada

Algunas apropiaciones pop del kendo viralizan rápido. La suerte de este vídeoclip, que tiene ya unos años, ha sido dispar. Muy pocos aprueban ver al campeón de Bélgica y su esposa dándole muy duro al nuki mientras Lize Accoe canta put your hands between my legs and I’m sure I’m going to get high…

Firmaban esto los flamencos DelaVega, formación que arrancó en 2004 con este tema, Surely, y que se disolvió en 2007. Surely es su canción más conocida, recibió críticas más que elogiosas en el círculo de la música independiente europea, y el vídeoclip fue nominado en el Cut Film Festival de Brighton precisamente por todo lo que me hace amarlo, y a muchos kendokas odiarlo: sus contrastes. “Un aire a Kill Bill sin adulterar” (bueno, aquí la crítica patinó un poco); paisaje industrial, blancura de hospital y la luz saturadísima mientras dos samurais contemporáneos combaten _casi casi llegados desde una realidad diferente_. Bajo, cuerdas y metal convierten su geiko en dub jazz.

Desconozco si alguno de los miembros de DelaVega tenía relación con el budo, aunque intuyo que, de no ser así, quedaron fuertemente impresionados. No sólo rodaron el clip con el dojo Ko Jika de Gante sino que dedicaron al kendo la portada de su EP. El joven de la foto también aparece en el vídeoclip, aunque sus protagonistas son inequívocamente los dos guerreros: Wesley Haecke y su mujer, Yano Chieko. El detalle aumenta el… calor, por así decirlo, del trabajo, pues la canción gira, como hemos dicho, en torno a la seducción:

I don’t know why
you always try to deny
this intensively
journey of two bodies
with one mind.

¿Y quién no ha tenido ese subidón en un geiko? ¡Porque yo sí!

Sin embargo, como decía, el vídeo despierta suspicacias en todos los idiomas. “¡La letra no tiene nada que ver con el kendo!” “¡Es pop, no es el espíritu samurai!” “Pero pero pero… ¡si dice que le ponga LA MANO AHÍ!” “Qué pena que salga una gorda” (mi favorito). Me temo que los occidentales estamos poco acostumbrados a las obras que toman elementos del Budo con algo de distancia. Hay muchos más ejemplos en Japón, que iremos viendo; pero muy pocos por aquí. Resulta paradójico que lo que más incomode a los occidentales sea la combinación de sexo, kendo, saxos y guitarras.  Porque ése el problema: que no hay ikebanas sino regletas de enchufes, baldosines en vez de madera de roble, tuberías en vez de paulonias y que todo en este trabajo es anti-japonés.

O al menos, contrario a la idea que tenemos de lo japonés. En realidad, la melodía tiene muchos puntos en común con las músicas icónicas del género, sin ir más lejos el Shura no Hana de Lady Snowblood _y en definitva de Kill Bill, ya que lo menciona el crítico_. Tampoco vienen a descubrir la rueda: la metáfora del sexo como combate es tan vieja como el mundo. El Kuinumi, la leyenda fundacional de Japón, incluye un coito y una lanza. Y en la cultura popular contemporánea tenemos tantos ejemplos como queramos. A mí me gusta este: kendo no hacen, pero tiran un edificio.

Alguno podrá argüir que el clip representa al kendo en un entorno falso. No sé qué podemos entender por falso, pero, ejem, sin acritud: nuestra espada es de madera. Venga ya: ¿no hay nadie más en la sala harto del tambor y de la flautita al final?

3 Comments

  1. Qué caña, no conocía el vídeo. Musicalmente no me atrae mucho, pero el vídeo en sí me ha hecho gracia. Si han criticado el kendo que se muestra en él, no quiero ni pensar lo que dirían de este: http://www.youtube.com/watch?v=zYXjLbMZFmo (lo publicaron hace un tiempo en el grupo de Facebook de Zanshin).

    Por cierto, me anoto “Shura no hana”. Conozco la canción (me encanta la OST de Kill Bill) pero no sabía el título japonés, suena genial.

    • Hey, pues yo no conocía ese, así que me lo apunto para otro miércoles. Arigatou!

      No soy una especialista en el género, pero el vídeo me gusta por la audacia que comento en el post. No suele ser lo habitual: si ves kendo en algún producto de cultura de consumo, es para emular lo zen. A veces bien, a veces de aquella manera, siempre más papista que el Papa. Y estos señores lo que hicieron fue llevarlo a otro terreno. Creo que, por lo que he visto, el que enlazas tú va por el mismo camino.

      • Hummm, yo los veo bastante diferentes. En el primero vemos kendo. Ignora la música, ignora la letra de la canción: es kendo. En el que yo enlazo lo que se ve es pura ciencia ficción y ya provoca que frunza un poco el ceño…

        Pero bueno, también hay que intentar verlo como es: un vídeoclip de una canción. Nada más,

        Un saludete!

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