¿que haces QUÉ?

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Los viernes keiko. Uchikomi en silla de ruedas

Este es un vídeo clásico en los foros de kendo. Viene de Japón, de una exhibición del año 2000. Lo que hacen los kendokas en silla de ruedas con su instructor es, primero, uchikomi y combate después, a partir del minuto 1:40.

No son infrecuentes los casos de kendokas con diversidad funcional: Henry Smalls es conocido mundialmente como el samurai sin piernas. Ha protagonizado varios documentales, hace exhibiciones periódicas con combate real y actualmente dirige su propio dojo. Gordon Warner vuelve a aparecer en un post de viernes, porque perdió una pierna en la Segunda Guerra Mundial y ello no le impidió seguir progresando.

En estos casos encontramos a kendokas que se adaptan a la práctica: Smalls lanza desde Jodan no Kamae, lógicamente, a oponentes situados en un plano mucho más alto. En el caso de estos kenshis en silla de ruedas, resulta obvio que la adaptación es mutua: este no es el kendo que hacemos con dos piernas; ni siquiera se parece al de Smalls.

El kendo adaptado sigue siendo una curiosidad. De momento no hay un trabajo de resituación como ha ocurrido en otros deportes. Más bien cuando un instructor se encuentra con una persona en silla que dice “quiero probar”, y acepta la responsabilidad, se busca la vida para que su nuevo alumno progrese de la mejor forma posible.

Maxwell Craig se vio en esta tesitura hace más de una década en su dojo de San Antonio, el River City Kyokai: el hijo de uno de sus alumnos quería hacer kendo, a pesar de ser el único niño en silla de ruedas. Hoy, los dojos de Craig en San Antonio y Houston tienen varios estudiantes en silla, con un programa de trabajo normalizado aunque integrados en las clases.

Ian Perry en combateIan Penry es ya un adulto, tiene un bogu diseñado especialmente para kendokas en silla de ruedas, y compite regularmente en taikais del Estado de Texas. En este otro vídeo, de hace cinco años, podemos verle marcar un debana kote:

Si entrenas con alguna persona con diversidad funcional y/o práctica adaptada, cuéntalo en los comentarios. Es un asunto interesante y, por el momento, totalmente virgen.

3 Comments

  1. “Más bien cuando un instructor se encuentra con una persona en silla que dice “quiero probar”, y acepta la responsabilidad, se busca la vida para que su nuevo alumno progrese de la mejor forma posible.”

    Esto es algo absolutamente impresionante porque si ya de por sí cada uno tiene su velocidad de aprendizaje, carencias y demás, enseñar a una persona con estas características sin “manual” previo o pauta a seguir, es para levantar un monumento creo yo…

    • ¡Hola Nico! Un gusto verte por aquí: eres el primer comentarista.

      Lo cierto es que eso es algo que acusamos en el kendo por, no sé si de suerte o desgracia, practicar algo tan minoritario. La enseñanza está normalizada para un público general y adulto. Con la enseñanza de niños y niñas ocurre algo similar, al menos en España.

      Un dojo que se encuentre con una persona con diversidad funcional no tiene un manual donde buscar, como dices. Pero también es una cuestión social: si nos fijamos, todos en el dojo somos diferentes (como también dices). No entrena igual el joven que el viejo que el obeso que el que no ve… En mi dojo entrenamos yo, gente de la Selección, un compañero con obesidad mórbida y una compañera sorda, que este año no ha podido incorporarse por agenda, no por kendo.

  2. Supongo que estas personas son el mejor ejemplo de lo que significa, para muchos, el kendo: afán de superación, tanto para sí mismos como para sus compañeros e instructores.

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