Aunque los repositorios de publicidad etiquetan esta campaña como kendo, lo que vamos a ver en este anuncio tiene más que ver con el kenjutsu. Sé de al menos un colaborador de qhQ que va a flipar, y espero un comentario airado o una sesuda disertación sobre la bonita filigrana del minuto 00:09.

Este anuncio es de finales de 2010, y forma parte de la campaña americana de Schick Hydro, una marca de cuchillas de afeitar que se comercializa en España como Wilkinsons. Ya sabéis: hydro, agua, be water my friend, mantener la quietud del alma y ser suave (guiño-guiño-codazo-codazo, chicas) venga lo que venga a darnos en la cara: ya sea un bokken, una hostieja, un viril balonazo o una noche de arrumacos.

La campaña es de la agencia JWT de Nueva York y su director es español, Daniel Benmayor. Duncan MacWilliam, a cargo de los CGI de la última entrega de X Men, es el responsable del corte con agua en ese bello plano final.

Schick Hydro Razor, fotografía de la campaña 2010, dirigida por Daniel Benmayor.

Gráfica de la campaña

De momento llevamos vistas varias apropiaciones del kendo en la publicidad, que apelan ya a lo viril, ya a lo erótico. Ambas están presentes en esta campaña, aunque el spot de Benmayor va más allá. Piruetas en el aire aparte, toca un concepto que no vemos tanto en el Budo Pop: Mushin, la mente vacía. Claridad pase lo que pase. Que nada nos toque más de lo que toca el agua. La sensación de paz sigue siendo la misma a lo largo de la campaña: ya nos golpee un guante de boxeo, un balón o la camiseta de la novia, al final sólo es agua. El monólogo interior que escuchamos durante el anuncio trata de responder, inútilmente, a la pregunta quién soy, para terminar dándose cuenta de que la respuesta es irrelevante. Soy.

Schick ya había utilizado Artes Marciales en una campaña anterior, Kung Fu Bride, en 20o1 (el año del estreno de Tigre y Dragón). En el cuarto de hora que he tardado en escribir esto todo el tiempo que he investigado sobre el director, no he conseguido saber si él o sus copies practican algún arte marcial japonesa, pero que el mensaje principal esté tan relacionado con los aspectos internos de la práctica es sorprendente. O bueno, a lo mejor no. Otra vez el mito del samurai que vive armoniosamente con la muerte, y que nos atrae como moscas. El zen como exaltación última de la virilidad.