¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Los miércoles erratas: la gran cagada

Ayer comenzamos a republicar algunos de los posts de Raúl Megido, que acaba de estrenarse como instructor en Madrid así como con el reciente blog Reflexiones de un kendoka. Fue una sorpresa encontrarlo, siguiendo la pista de un link al nuestro. Como habréis podido comprobar, cada uno de sus posts merece la pena ser leído dos, tres veces, y discutido y comentado otras cuantas.

Salvo por el detalle de que Reflexiones de un kendoka no es el blog de Raúl Megido.

En su momento le pedí a Raúl “uno de sus posts”; y él, que es humilde, aceptó escribir uno. Él dio por hecho que era lo que le estaba pidiendo. Yo di por hecho que las Reflexiones, sin firmar, eran fruto de sus primeros meses entrenando y dando clase a la vez. Y aunque espero que pronto se anime a hacerlo, de momento Megido-san no tiene blog.

Reflexiones de un kendoka es obra de Andrés Sánchez, kendoka, iaidoka, miembro del dojo Makoto Madrid y con el que tengo el placer de entrenar también en el mío. Lo cual es más que sorprendente: la madurez de sus textos, su capacidad introspectiva, y la precisión con la que en pocas semanas ha seleccionado los contenidos son extraordinarias, teniendo en cuenta que hablamos de un budoka con sólo dos años de práctica. Conocí a Andrés en una visita a Makoto, del que fue uno de los primeros alumnos. He visto sus primeras clases, y ahora compartimos juntos los nervios y las incertidumbres del examen de primer dan. Todo ello hace la lectura de su blog mucho más estimulante aún que si se tratara, como dimos por hecho, de un practicante con años y años de experiencia. Comprobadlo si no:

La importancia del Motodachi

Sí, sé que estoy siendo muy duro, pero no me excluyo de realizar esas prácticas. Nuestra actitud cuando nos toca hacer de motodachi no es la correcta. Estamos deseando que termine para poder hacer nosotros el ejercicio. Somos egoístas porque no nos importa lo que haga nuestro compañero, lo único que nos importa es que termine rápido para hacerlo  nosotros. Seguramente esto lo hagamos por nuestro desconocimiento de la verdadera filosofía del motodachi. Muchas veces nos encontramos con que no sabemos qué es exactamente lo que tenemos que hacer. No sabemos cómo debemos abrir, cómo debemos  apartarnos… Y todo eso es porque no somos lo suficientemente respetuosos con nuestros compañeros, no nos importa ni su sudor ni su esfuerzo.

El dojo

El dojo no debería ser únicamente un recinto. El dojo ha de ser un espíritu de grupo. Hay que respetar a los componentes del dojo, pues son tus acompañantes en ese tu camino individual. El dojo es el que te prestará tu primer shinai, tu primer bogu.  El que te enseñará tus primeros pasos. Pero no solo eso. Te animará en los momentos difíciles. Te mostrará el camino a seguir cuando te encuentres perdido. Y será el que permanezca hasta que vuelvas, si por alguna razón debes hacer un parón en tu recorrido. Definirá tu estilo de kendo, respaldará tus decisiones y te apoyará en tus exámenes y campeonatos.

Un día más

Si partimos de la base de que el kendo es algo que hacemos por gusto, no deberíamos sentirnos obligados a realizar una clase, más bien debería apetecernos, pero no voy a negar la existencia de situaciones que no lo propician. No seré yo quien señale a nadie con el dedo por no acudir a una clase cuando yo soy el primero que lo hace. Además cada uno tendrá sus propias razones tan válidas como las de los demás. Creo que un buen entrenamiento puede hacernos superar esos “baches”  e intentar desconectar de los problemas ajenos o no al kendo, y ayudarnos a concentrarnos en lo que estamos haciendo sin importarnos ninguna otra cosa.  Y esto puede sernos útil tanto en nuestro kendo como en nuestra vida.
Estos y varios más, intentaremos seguir teniéndolos por aquí, pero por el momento os haréis un favor si los añadís a vuestros feeds.

4 Comments

  1. Muchas gracias por confundirme con Megido, ha sido algo muy gratificante. También quisiera agradeceros que compartáis con vuestros lectores mis pensamientos igual que vuestros comentarios y halagos, os aseguro que no los merezco. Es un placer que os haya gustado lo que escribo, pero por favor, recordad que no intento dar clases maestras, ni sentar cátedra, si no reflejar mis dudas y mis propios errores para intentar corregirlos. Estaré más que satisfecho si alguien se siente identificado y ve que no está solo. Kendo es un largo camino, pero como digo en algún artículo, que sea interior, no quiere decir que sea solitario.

  2. Ahhh! Por cierto, he de corregirte una vez más. No puedo compartir, de momento, tus nervios por el examen de shodan por que mi maestro no me ha comentado tal cosa. Además, es normal que no lo haya hecho, pues suspendí el examen para primer kiu. Espero que cuando se presente la ocasión de presentarme a ese examen tú lo hayas aprobado y puedas contarme tu experiencia ^^

    • Para nada: tu examen está ahí, aunque quede, de momento, un poco más lejos ;)

      En cualquier caso, bienvenido y esperamos que nos sigas contando todo esto.

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