¡En esa foto salgo yo!

¡En esa foto salgo yo!

Esta es la parte de la recepción que nuestra compañera María ve todos los días. Ella atiende con una encantadora sonrisa a todos los que pasamos por allí. Bueno, a algunos con una MORDAZ sonrisa y un humor que nos encanta, la verdad.

Y con ese humor soporta los gritos, los sudores, los olores de bogu, nos cobra los meses, nos pide el equipo y nos controla los cursos que hacemos.

No sé que será del dôjô cuando no esté ahí para meterse con nosotros y, en especial, para ponerme “colorao”. Por fortuna (para nosotros: ella debe estar deseando perdernos de vista), aún le queda un ratito. Al menos, eso espero yo.