¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

kimochiwaruiwaza: Junto, el kata del mal rollo

A finales de agosto recibimos una consulta sobre el kata Junto, de Omori Ryu. Pedimos ayuda a uno de los senseis de nuestro equipo que nos manifestó, y con razón, sus reticencias a dar una explicación casual de un kata con semejante carga de profundidad.

En aquel momento no sabíamos que nuestro amigo Marcos Sala, que además de delegado (hombucho) de Muso Jikiden Eishin Ryu es historiador, acababa de preparar un paper sobre el seppuku. Marcos ha tenido la cortesía de compartir con nosotros (y todos vosotros) un extracto de su investigación. Porque de eso va Junto, de ayudar en un seppuku.

Esta pieza no es una explicación técnica sobre un kata, y por tanto confiamos en que la publicación no se malinterprete, como por desgracia suele suceder en todo lo que rodea al mundo de los Koryu.

El kata Kaishaku (Musô Jikiden Eishin ryû) se denomina Jun Tô en Shinden, o Jyushinryû (“la espada que ayuda”). Como cualquier aficionado al mundo de la esgrima japonesa habrá adivinado, se basa en el ayudante que decapita a aquel que se está abriendo el vientre en la ceremonia de suicidio ritual o seppuku.

Junto demostrado por Hakuo Sagawa sensei (fotograma)

Junto demostrado por Hakuo Sagawa sensei (fotograma)

Para hablar de la figura del kaishaku como parte integrante-indispensable del acto del seppuku hay que esperar hasta el siglo XVII. Antes es esta época existían muchas formas de quitarse la vida tras abrirse el vientre, entre ellas el kaishaku, pero es sólo a partir de este momento cuando encontramos los primeros tratados sobre el tema, dando a entender que ya era algo completamente asentado. Por ejemplo, el primer texto que habla de esta tradición es el Seppukukaishaku den (“Transmisión sobre cortarse el estómago y la decapitación”). El resto de los documentos que se conservan sobre este tema son de los siglos XVIII y XIX.

Ser elegido kaishaku era un gran honor, pero las responsabilidades que se acarreaban podían causar (de no salir bien algún punto), unas faltas o deshonores mucho más grandes que el hecho de ser elegido, por lo que generalmente se huía de esta gran carga, ya que podía causar mucho más perjuicio que beneficio. En este contexto, sobre todo en el caso de reos, se hicieron comunes las “subcontratas” o arrendamientos del puesto de kaishaku a samurai de bajo rango o rônin (samurai sin señor) que de fallar en el ritual, poco tenían que perder.

Seppukunin con su ayudante kaishaku y testigos (1897, Fleming H. Revell Company)

Seppukunin con su ayudante y testigos (1897, Fleming H. Revell Company)

La escuela antigua Musô Jikiden Eishin ryû iaijutsu, fundada en el siglo XVI, posee una serie de kata denominada Seiza no Bu (sección desde posición sentada) que se remonta a finales del siglo XVII y principios del XVIII; siendo la séptima kata de la serie la denominada Kaishaku. En una entrevista personal con Sekiguchi Komei sensei, 21º representante de esta escuela bajo la línea de la familia Yamauchi – KomeiJuku, nos aclara ciertos puntos que se han transmitido generación tras generación sobre esta técnica y labor:

 

La técnica de Kaishaku debía practicarse por si llegara el momento en que fuera requerida. Sin embargo, ante un requerimiento de ser kaishakunin, se aconsejaba negarse al menos 3 veces. Si finalmente no había otra opción es bueno haberla practicado antes para poder llevar a cabo el trabajo con la mayor diligencia.

 

En Eishin ryû (KomeiJuku) el corte de kaishaku es a una mano (katate), descendente y el ángulo ligeramente en kesa. Existen varias formas de realizar este kata: incluso se contempla la opción de hacerla a dos manos (morote-ryôte) y desde daihassô cuando se nos plantea una ejecución de un daimyô o personaje de gran importancia. El kata no debe realizarse con el “habitual” parámetro deJô-Ha-Ku (acción en aceleración), sino con un ritmo Ha-Jô-Ku, es decir con un principio enérgico, un punto intermedio extremadamente relajado y la explosión final.

Mito y realidad sobre seppuku y kaishaku

A lo largo de los años he escuchado y leído a instructores de esgrima japonesa explicar este kata sobre la siguiente premisa: “La decapitación no debe realizarse completa, es necesario dejar un trozo de carne sin cortar en el cuello, que acaba siendo cortado/rasgado al final”.La explicación de este pensamiento lo he encontrado relacionado con los siguientes casos:

– “Para que la cabeza no salga rodando”.

– “Para que la cabeza caiga sobre las manos del que se está realizando seppuku”.
Empecemos por desmentir el primer caso mediante los siguientes puntos:

  1. Si el corte es limpio y está bien hecho la cabeza no sale rodando.
  2. Si el kaishaku corta la cabeza en el momento justo en que el que realiza el seppuku se agacha, la cabeza estaría muy cerca del suelo y es difícil que salga rodando.
  3. Precisamente porque ante esta situación era muy difícil mantener la compostura y todo podía fallar, se solía poner un agujero en el suelo justo delante de la persona que se iba a decapitar, de manera que si la cabeza saliera rodando cayera inmediatamente en él.

El “agujero” en realidad cumplía una función mucho más importante: impedir que se viera la expresión horrible de la cabeza seccionada. Supuestamente aquel que realizaba el seppuku debía morir con una expresión de paz en el rostro, algo que no solía ocurrir, y era tarea de las amortajadoras el procurar un exquisito servicio de maquillaje fúnebre para lograr esto una vez se iba a exhibir la cabeza. Si no se disponía de un “agujero” se solía echar un trapo encima para taparla una vez cortada. En primera instancia, sólo el kaishakunin, el magistrado y el testigo solían ver la cabeza recién decapitada: el resto de público la vería una vez estuviera amortajada.

Todas estas normas no se aplican sobre casos de ejecución (uchikubi) o castigos de escarmiento, donde no importaba que la cabeza rodara y donde la misma era expuesta para su mofa y escarnio sin consideración alguna. Al principio del texto he dicho que la mayoría de los manuales de seppuku son de los siglos XVIII-XIX, y de ahí es de donde vienen estrafalarias ideas tan escuchadas hoy en día, que tienen más en común con tratados de estética que con la realidad del suceso.

¿El kata “prohibido”?

Es muy importante resaltar el hecho de que no es una técnica (el kata Kaishaku) para realizarse en público, demostraciones o exhibiciones. Juntô es un kata que sólo se debe realizar en la intimidad del keiko del dôjô y siempre bajo las instrucciones de un sensei.

En la tradición marcial de la familia Yamauchi, incluso se decía que debía practicarse (aunque fuera en privado) lo mínimo posible, intentando que nadie supiera de esta ejercitación, pues se podía llegar al equívoco de que se estuviera entrenando para ponerlo en práctica en breve. Prácticamente todos los kata de Eishin ryû parten de un supuesto combate a muerte o un asesinato, entendiendo que detrás hay un combate o enfrentamiento. Kaishaku es la excepción, por lo que algunos japoneses lo clasifican como kimochiwaruiwaza, un kata de “mal rollo” si se me permite el lenguaje coloquial. Precisamente por esta connotación es un kata que se ha utilizado en demostraciones (embu) funerarios.

Fuente:
“Seppuku: El fin de una vida y la inmortalidad de un guerrero”. Sala, Marcos. Coord. Fernández, Julían. Mediatres Estudio. Artículo en edición pediente de publicación.

En el paper original podréis encontrarr 12 páginas con ilustraciones y explicaciones detalladas del ritual del seppuku – kaishaku. También podréis leer la entrevista entera a Sekiguchi sensei sobre las diferentes consideraciones que se deben tener a la hora de realizar kaishaku.

Aquí podéis ver a Hakuo Sagawa sensei demostrando Junto en el estilo de Muso Shinden.

6 Comments

  1. Estupendo artículo, desconocía que hubiese una kata específica para el kaishaku.

    Me encaja mucho lo que decís –y Marcos es todo un experto en estos temas– acerca de que la mayoría de manuales al respecto sean de los siglos XVIII-XIX. Yo opino que el 90% de todo lo que rodea a la “filosofía samurai” o la “épica samurai” o llamadlo como queráis, es una construcción artificial posterior, de cuando los bushi-de-apellido, los “hidalgos”, que no habían sacado la espada de la funda más que para limpiarla, se aburrían al acabar su jornada como administrativos del bakufu o el han correspondiente, y sublimaban el pasado, recreando, decorando y aumentando las historias de sus antepasados; esta épica ya le iba bien al gobierno Tokugawa, luego le vino perfecta al gobierno Meiji aunque por distintos motivos y más aún después al gobierno militarista de los años 30, también por distintos motivos.

    • Hola Jonathan! Un placer tenerte de nuevo por aquí.

      Aunque efectivamente sois Marcos y tú los que sabéis de esto, ya conoces mis ganas de “desmitificar” (por decirlo finamente, en realidad yo lo llamaría tocar las narices) todo lo relacionado con Lo Samurai. Corre en ambas direcciones: en Esto es Kendo, Sasamori sensei también menciona a los hidalgos… pero al revés, hablando de sus cualidades galantes y guerreras para sostener el constructo samurai.

      • Me apunto decididamente a todo lo que sea desmitificar! Ojo, el mito samurai es apasionante, y muchos se aproximan a la cultura japonesa atraídos por ese mito, pero no está de más saber qué es mito y qué es realidad, sobre todo cuando la realidad es tan interesante como el mito, o más. Y sí, también he visto la comparación entre “hidalgo” y “samurai” –entendiendo siempre los del periodo Edo, cuidado– desde un punto de vista positivo y mitificante, pero lo veo claramente un error. Los hidalgos, como su nombre indica, no eran más que caballeros por su apellido, porque lo había sido su abuelo o bisabuelo, no eran más que “hijos de algo”, de algo que ellos no eran; lo mismo pasa con los samuráis del periodo Edo, acomodados en la Pax Tokugawa y dedicados a labores administrativas, a cultivar la poesía o la ceremonia del té, sin más contacto con el combate que la práctica de artes marciales con un enfoque ya casi deportivo. Y, como el Quijote, leían antiguos cantares de gesta, de cuando los samuráis combatían en el campo de batalla… y claro, se nos venían arriba y se liaban a mitificar, adornar y reconstruir.

    • Efectivamente Jonathan, en el mundo samurai se pueden contar 3 grandes “periodos románticos”, cada uno más grande que el anterior y todos ellos fomentados por japoneses.
      – Siglo XVIII: Cuando ya el Bakufu Tokugawa estaba asentado y muchos samurai se pudieron relajar en sus mansiones, empezaron a ponerse en plan “abuelo batallitas” recordando las grandes campañas bélicas de la clase buke desde los incios del Periodo Kamakura y sobre todo en los años de las guerras civiles del periodo Sengoku. Esto hizo florecer más las artes escénicas sobre las escuelas marciales.
      – Siglo XIX (antes de Meiji) Las escuelas marciales quisieron segir la estela del éxito de las escuelas artes escénicas (danza, canto, interpretación…) y al gunas se convirtieron en escuelas para actores de Kabuki, con la consecuente modificación de sus técnicas para hacerlas más teatrales e impresionantes. (Después de Meiji) Aunque no habían pasado “ni dos días” casi desde el momento en que se abolió la clase samurai, se empezaron a recordar las grandes gestas, volviéndolas más románticas. También muchos samurai se convirtieron en artistas callejeros, demostrando teatralmente sus escuelas a cambo de la voluntad.
      – Siglo XX (antes de la IIGM) Se puede decir que todo empezó con la obra de propaganda de Nitobe, potenciando todas las facetas románticas del mundo samurai, algo que las principales asociaciones de budô y bujutsu siguieron para dar publicidad a sus artes. (después de la IIGM) Siguiendo la estela de Nitobe, se potenciaron dogmas y enseñanzas seccionadas de libros como el Hagakure o el Gorin no Sho, mezcladas con el auge del budismo Zen.
      Como vemos, algunas “exageraciones” o “mentiras” tienen un recorrido de dos siglos atrás, por lo que a veces es muy muy difícil convencer a alguien sobre un tema cuando resulta que: “su maestro se lo había enseñado así, y a su vez el maestro de su maestro y a su vez el maestro de su maestro…”.

      • 100% de acuerdo, Marcos. Yo me he metido en conversaciones muy bizarras cuando he soltado algún “ataque” a la veracidad de todo el mito del bushidō y las supuestas virtudes de los samuráis, siempre sale un amante del mito que se lo cree a pies juntillas porque sencillamente le gusta o porque practica karate o por cualquier otro motivo igual de peregrino. No digamos ya cuando se me ocurre decir que los ninja no existieron! XD

        • Jaja, eso ya son palabras mayores. Yo conozco a gente que ha publicado cosas sobre la verdad del “mito ninja” y la influencia de los “x-kan” en la creación de dicho mito y le han llegado amenazas de muerte de “ninja” XD
          Lo mejor en esos casos es empezar desde las cosas que se pueden demostrar muy muy tangiblemente para luego pasar a los hechos históricos.
          Yo por ejemplo, que por mi tesis, me he especializado en tsuba, cuando me pregunta sobre las “tsuba ninja” les digo que no existe ningún museo en el mundo que conserve tsuba ni katana ninja anteriores al sigloXX, y que a aprtir de ahi saquen sus conclusiones. Y no estamos hablando del eslabçon perdido o restos arqueológicos de hace millones de años… estamos hablando de objetos que “preseuntamente” existían hace pocos siglos…asi es que..cuando el río no suena..es que no existe XD

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