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Esto lo habéis visto en Pinterest. Vamos, como yo. Se trata de una fotografía datada entre los años 20 y 40 del siglo XX, arrancada de un álbum familiar (al original le quedan restos de cartón pegados en el reverso) y vendida en un mercadillo para turistas en Shizuoka a finales del siglo. Allí fue comprada por Kurt y Yumiko Bell y puesta a la venta en la tienda online que ambos regentaron entre los años 90 y 2000.

Después de que el negocio cerrase (y Kurt Bell comenzara una desconcertante carrera como videoblogger) es imposible saber nada más sobre el destino ulterior de la estampa, salvo que sigue dando vueltas por Internet. El original medía 9×6 cm., formato típico de las fotografías de colegio que también se hacían en Europa y que habréis visto en casa de los abuelos. Es razonable suponer que el niño retratado formaba parte de un equipo escolar de kendo y así posó para el fotógrafo.

Se estima que a finales de 1945 el 40% de las casas familiares japonesas (la mayoría todavía de madera) habían sido reducidas a escombros. La II Guerra Mundial se saldó en Japón con más de dos millones de muertos y siete millones de desplazados, muchos de los cuales eran antiguos colonos en Corea y Manchuria que trataban de regresar a sus prefecturas natales. La renta per capita hasta los años 50 estuvo por debajo de los 150 dólares.

La historia no suelen escribirla nunca los perdedores, de modo que hay poca literatura sobre el Japón ocupado: apenas alguna obra singular, como Hiroshima (Hadashi no Gen, “Gen el niño descalzo” en el original), de Keiji Nakazawa. Esta obra es uno de los pocos retratos del calvario de la población nipona antes, durante y después de la guerra. Un periodo oscuro que ha dado paso a una profunda amnesia histórica. La represión política, el hambre, el fascismo y la ocupación después dejaron baldado al país durante una década, condenado a estrarperlar con los bienes más básicos. No cuesta entender que el tráfico de reliquias invadiera las calles: desde espadas hasta kimonos, pasando por fotografías como esta.