No, en serio.

No hay tanto que contar. Todo pasa por aprender tres técnicas, un desplazamiento y 12 katas. Y así te tiras toda la santa vida. Es fácil perderse  y volverse loco con filosofías. Fácil y, sobre todo, falaz, porque el kendo, como todos los -dos (el judo, el karatedo, el aikido…) es un Arte Marcial moderna. No más vieja que el siglo XX; y con menos de 80 años tal como lo practicamos hoy.

Señores de Columbus, Ohio, tirando y recibiendo un cacho de men como una casa

Kendo, de Tom Marker

La frase que titula este post, primero de los que escribo aquí, es una cita de mi profesor, Pelayo Martínez: “no
busques el secreto del corazón del Templo Dorao, que es todo mentira”; y a continuación me tira un men que me descuajeringa.

La mayoría de los intentos de bloguear el kendo acaban blogueando a los kendokas.  Esta tarde me he puesto el bogu; hoy he conocido a Fulano-sensei que tiene 86 años y me ha dicho…; esta mañana he recordado cuando Miyamoto Musashi se comió una caballa en mal estado. Que sí, que está muy bien, que la mayor  batalla es con uno mismo y tal, pero cada uno de esos posts tiene tanto alcance como la clase de cada día. Y, siendo honestos, si la clase resulta una cagada, a ver quién es el guapo que encima va y lo cuenta.

Entonces, ¿qué pinta todo esto? Quedamos en que no hace falta otra bitácora más sobre kendo (¿sobre QUÉ? Sobre kendo. ¿Kenpo? No, kendo. ¿Kenko? Kendo. ¿Y eso qué es, como el judo? ¡Uy, pero eso tiene que ser VIOLENTÍSIMO… ¿y para qué vale?). Bueno, a lo mejor queda alguien por ahí que desconozca la esgrima japonesa, pero es poco probable que le importe o que vaya a necesitar otro blog para conocerla.

El caso es que la práctica del kendo me ha salvado la vida. Por esto mismo, hace un par de años que venía intentando escribir o rodar algo que tuviera que ver con él. Para rodar me hace falta algo más que mi cámara de fotos, y tardo más. Para escribir, de momento, me lo puedo guisar y comer yo. Mientras, Mi Gran Obra Audiovisual va pasando a la fase de pupa.

Tampoco tengo la menor intención de ser la única autora de esto, ni de hablar únicamente de mi templo dorao particular.  Pero esto último será inevitable, de todos modos. Aun así procuraré que tengáis a vuestra disposición recursos, enlaces, noticias, y contenidos en español que ya se encuentran niquelados en inglés. Procuraré que más budokas escriban aquí o me presten cosas. Procuraré, en suma, normalizar la mayor parte de los posts para que este sea un blog de kendo, aunque no creo que pueda evitar hacer otro blog de kendoka.

Y a quien esté ahora mismo dándonos una oportunidad, onegai simasu.