¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

¿Cuánto cuesta el kendo?

Nunca es la primera, pero siempre se queda ahí un rato. ¿Llevas mucho?  ¿Qué horarios tenéis más o menos? suelen ir antes, como los entremeses. Y luego cuando ya han cogido confianza te preguntan ¿y esto por cuánto sale? Entonces respondes que bueno, que es relativo, que las tarifas del dojo son económicas, que no hace falta comprarse nada al principio… vamos, que disimulas que el kendo ES caro.

El kendo, como la fama, cuesta. Y también se paga con sudor.

Queréis kendo, pero el kendo cuesta

Las tarifas suelen ser lo de menos. Es más, en un exhaustivo trabajo de investigación que me ha llevado a recorrerme Google durante un rato, he comprobado que pago menos en mi dojo por cinco días de entrenamiento semanales que en los centros de fitness del mismo distrito de mi ciudad. Y por cierto, si hiciera pilates me saldría más caro.

De hecho, los dojos integrados en gimnasios permiten que te beneficies de los mismos extras que el practicante de pilates medio. Si tu dojo se ubica en una universidad, o en un polideportivo, tu mensualidad será de lo más asequible. Y hasta aquí llega lo bueno.

Cuando hayas decidido que esto es lo tuyo te comprarás un keikogi y un hakama (si has leído hasta aquí sabes lo que son). La buena noticia es que un keikogi barato, de entrenamiento, te va a durar muchos años. Yo todavía entreno a diario con el primero. La mala, que te vas a gastar un mínimo de 80 o 90 euros. Y la peor, que después de una temporada te tendrás que comprar un segundo juego o al menos otro dogi, porque el azul índigo destiñe que da gusto; y porque, si vives en una ciudad con un invierno digno de tal nombre, puede que no se te seque a tiempo después de lavarlo.

Aquí en Decathlon no busques ropa de kendo que no hay, y material, pues material tampoco

Aquí de eso no tenemos

La mayoría de nosotros adquirimos la ropa y los shinais gracias a los pedidos en grupo de nuestros dojos. Con el tiempo siempre te acabas enterando de una u otra oferta en las tiendas online especializadas y compras algo por tu cuenta o con varios amigos. Pero atención: kendoshop y Tozando envían desde Japón; e-Bogu desde California; eMudo desde Nueva Jersey. Y los 30 euros de gastos mínimos de envío se los pagarás a Eurokendo, en Londres. Además, siempre hay que tener en cuenta las tasas de aduana y el bonito paseo al Puerto de Descarga que puede caer si el paquete aparenta cualquier irregularidad.

Las recientes Nine Circles (británica) y Budoexport  (japonesa, pero dedicada a españoles y franceses) tienen precios francamente buenos, sobre todo la segunda. Los keikogis de Nine Circles de algunos de mis compañeros tienen todavía buen aspecto después de un año de práctica. Cuando he comprado por mi cuenta he elegido Budoexport y estoy más que satisfecha; pero su oferta de complementos es todavía algo limitada.

Mención aparte merece el shinai. No todas las espadas de bambú son iguales (ni son de bambú). Pero a medio plazo a todos nos sirve un shinai keichiku normal que, bien cuidado, nos durará un par de años sin problema por entre 20 y 50 euros, según cómo lo encarguemos.

Acabamos de empezar y llevamos ya cien euros, ¿eh?

Lo más caro que llevamos puesto es el bogu. Como la ropa, nos durará prácticamente toda la vida; con la salvedad de los kotés, cuya palma tiende a desgastarse con los años. Y, como cualquier compra que haces una vez en la vida, no te compras lo más barato. Además es a medida y conviene que te las tomen en el dojo. Te gastarás unos 300 euros. Los hay más baratos, pero, como decía, no me he comprado más que un bogu en mi vida y mis profesores escogieron la gama por mí en kendoshop.

Si crees que esto es una pasta, espera y verás.

No es imprescindible, pero la mayoría de nosotros asistimos a un par de cursos por año fuera de casa. El coste de los más económicos (fin de semana, sin alojamiento) ronda alrededor de los 50 euros. No siempre hay alojamientos baratos, y en algunos casos se llega a dormir en el propio dojo anfitrión. Se comparte coche… Al final se pueden gastar unos 200 euros. No es mucho comparado con algunas escapadas de fin de semana, siempre que pudieras permitirte una escapada en primer lugar.

Y luego está el coste en tiempo, quizá lo más caro de todo. Las clases que se alargan durante media hora, o una hora más, porque nadie se quiere ir. La clase extra que haces esta semana aprovechando que los niños están de excursión. La cantidad de eventos culturales, planes que no puedes hacer porque te pillan entrenando. Y el desplazamiento. Yo tardo menos de 20 minutos en coche a mi dojo: algunos viajan de una ciudad a otra. Llegan a clase después de trabajar o estudiar durante ocho o nueve horas… o bien se van directamente al trabajo después de entrenar, cargando con una bolsa de deporte llena de ropa sudada y otra de armas el resto del día.

Si has llegado hasta aquí y, contra todo pronóstico, eres de los que no saben qué es un keikogi o no has entrado ni una vez en kendoshop; o si acabas de empezar y todavía no te has enterado del todo de dónde te metes, no salgas corriendo todavía: la mayoría seguimos con esto. Ahorramos, pagamos, sudamos, y decimos que no podemos ir a tal o cual fiesta porque tenemos kendo. Y nos pasamos la vida haciéndolo porque nos hace realmente felices; así que, en muchos sentidos, todo sale a cuenta.

2 Comments

  1. Me gusta mucho este post, más que por la valoración de los insumos (que me pierdo entre euros y dolares y todas esas cosas), me gusta por ese párrafo final, y ese “todo sale a cuenta”

    • Ferrero

      20/12/2013 at 1:32 pm

      El euro y el dólar USA suelen ir parejos, céntimos arriba céntimos abajo. Como a vosotros, el palo como decimos aquí nos lo meten con los gastos de envío.

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