¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Foto: Zen

kendo_mexico_shinai_david

“El reflejo de la luna en el río está siempre en movimiento. Sin embargo, la luna siempre está ahí” (Koan del Budismo Zen)

 

Lo vio David Ramírez en su dojo, el UAM (Universidad Autónoma Metropolitana) de México DF, antes de salir para el Latinoamericano de Yucatán.

Ganbatte a todos los y las participantes, y ganbatte a toda la gente de México, hagan kendo o no.

Estrenamos shinai: Sassori Jissengata de All Japan Budogu

Nos ha hecho llegar este análisis Gala Álvarez, kenshi del dojo Shion de Málaga, España.

Es la primera vez que practico con un shinai oval. Fer (instructor en mi dojo) lleva tiempo diciéndome que tengo que mejorar el agarre del shinai, y lleva más razón que un santo. Me sugirió que probase el oval porque, debido a la forma de la tsuka, quizá consiga ser un poco más consciente de dónde y cómo pongo las manos al sujetar el shinai.
Así que me decidí por este de All Japan Budogu:

Shinai Sassori (imagen de catálogo) (C) All Japan Budogu

Shinai Sassori (imagen de catálogo) (C) All Japan Budogu

1.- Tipo y peso de shinai:

Es un shinai koto, jissengata, 39, de 510 gramos según catálogo, con tsuka oval.  Madake (bambú fabricado en Japón).

Los shinai jissengata tienen el peso hacia el centro del cuerpo del shinai: pueden ser dobari o koto, pero nunca pesan tanto hacia la tsuka o el kensaki como éstos; y la punta siempre es algo más estrecha.

En el (poco) tiempo que llevo entrenando he usado 38, 39L y 39 antes de este shinai. La verdad es que no percibo diferencia de peso respecto al 39 normal.

shinai de Gala desde diferentes puntos de vista: la punta, la tsuka, y entero

El montaje no es culpa de Gala: la chapuza es nuestra

2.- Relación envío/precio:

Los envíos de All Japan son gratuitos (¡viva!), lo que ayuda a decidirse por un modelo que se salga un poco de precio.
Lo peor: el clavazo en aduana. Nos cascaron 25 €. Llegó pronto, en una semana y media más o menos; y lo mandaron directamente a casa.

El precio, en comparativa con un shinai normal, es algo caro. Pero teniendo en cuenta que es madake y oval, no está tan mal. Al fin y al cabo, la pijería hay que pagarla.

Eso sí, viene sin tsuba y los “accesorios” (nakayui, sakigawa, tsuka) son un pelín cutres. El tacto de la tsuka no me dasagrada en absoluto, pero ya podrían haber incluido algún detallito (el filito típico en el remate con estampado de sakura, no sé… ALGO). En cuanto al nakayui, se me rompió el ojal por el que pasa el tsuru al segundo día de utilizarlo. A otros compañeros que compraron en el lote les ocurrieron cosas parecidas. Meh.

Foto del shinai Sassori de Gala enviada por ella, con la tsuka ya deteriorada pero el bambú en buen estado

Y así está de hecho después de muy poco uso

 3.- ¿Qué tal el uso?

No llevo usándolo mucho tiempo (unos cuatro días), pero la verdad es que estoy muy contenta con él. Propicia un mejor agarre del shinai, y últimamente creo que estoy empezando a meter más la izquierda en el centro cuando estoy en chudan. Creo que es una buena opción para cualquiera que vaya buscando corregir algún vicio relacionado con la sujeción del shinai.

Como decimos siempre, si no se sabe, se pregunta: de quien te tienes que fiar para adquirir un shinai es de tu instructor o instructora. No obstante, creemos que no viene mal compartir opiniones entre todos. Así que si has comprado recientemente algún material para tu kendo o iaido, cuéntanos qué te ha parecido.

 

Memorias de Shinkage Ryu (II)

Viene de…

Centrándonos en Shinkage Ryu iaido, hay que decir que Kashima sensei transmitió su arte a varios maestros: Kashima Seiji, Kobayashi sensei, Mori Juro (ganador del tercer All Japan Iaido Taikai) y Akita Moriji. Este último fue quién enseñó a Matsuoka Yoshitaka sensei (Hachidan Kyoshi).

El grupo de Kahima Seiji se puede ver en este vídeo (los autores impiden insertarlo) y este otro:

Mori Juro y su alumno Mouri Keisuke:

Akita Moriji (de este embu ya hablamos aquí)

… y Matsuoka Yoshitaka sensei

 

En el siguiente vídeo podéis ver dos ramas distintas de Shinkage ryu:

…y aquí a Kazuma Tsuchiya sensei (Hachidan Kyoshi) en el Sakuranbo taikai

Por último, como sabemos que todo este desfile de nombres puede resultar abrumador, he hecho un diagrama con las diferentes líneas de Shinkage ryu que podéis ver haciendo click en la captura:

shinkage_linaje

Referencias:
Iaido: History, Teaching & Practice Of Japanese Swordsmanship, de William De Lange. Ed. Weatherhill, Londres 2002

Shinkage-Ryu, mind and body to strengthen with a Japanese sword, de Masao Oyama. Rakuten, Tokio 2005.

Koryu.com

Web oficial de Yagyu Shikage Ryu

Si no tienes tiempo, la referencia más importante para la redacción de estos dos artículos es esta discusión sobre Yagyu Seigo en Budoseek.net

Yamato Yagyukai (info adicional en su antigua web)

Misogi.org (japonés)

Koryuweb.com

Budoshugyosa.com (francés)

Archivo de Shugendo (web personal extinta)

e-Budo.com

e-Budo.com: groups of Shinkage ryu

e-Budo.com: Yagyu Shinkage Ryu heiho

e-Budo.com: Dutch Shikage Ryu iaido seminar (2004)

Dojo Yushinkan (Utretch)

Swordforum.com: Shinkage ryu vs. Yagyu Shinkage ryu

Lista de distribución fa.iaido

Ishin, Deshin. Leyendo Persimmon Wind

Hay dos maneras de aproximarse a los libros de artes marciales: la técnica, en forma de manual didáctico o  divulgación; y la que podríamos llamar especulativa, donde caben estudios históricos, biografías y las más de las veces tratados que tienen más que ver con el libro de autoayuda. Dentro de este segundo género de literatura marcial encontramos otro tipo de obras, que seguramente no nos  darán las claves de la técnica secreta del templo de la muerte, pero que nos permitirán descubrir la complejidad de lo que practicamos.

Persimmon Wind, a martial artist journey in Japan es una de esas obras. Cuenta la estancia de su autor, Dave Lowry, en casa de su maestro de Yagyu Shinkage Ryu kenjutsu, muchos años después de que éste regresara a Japón y sus clases quedaran interrumpidas. Es a la vez la historia de un aprendizaje entendido como compromiso personal, del alumno pero también y sobre todo del maestro, más allá de la transmisión técnica o del estilo. Y es un retrato del Japón de los 90, antes de que lo kawaii se hiciera con sus calles y cuando encontrarse un turista occidental era, si no extraordinario, al menos inusual.

Se trata de un relato de la experiencia personal, del efecto de la práctica en la identidad y en la formación del propio carácter. No esperes una obra de referencia: si quieres “saber cosas” sobre artes marciales o sobre Yagyu Shinkage Ryu, tu hombre es Ellis Amdur (que por cierto es un entusiasta del trabajo de Lowry). Pero su plasmación de la vivencia personal pone en palabras sensaciones que nos resultarán familiares a todos nosotros. No es un manual de Budo, pero resulta un buen referente para contar en qué consiste hacer QUÉ.

Lowry (dcha) practicando con Meik Skoss
(fuente: Koryu.com)

 

El peregrinaje de Lowry empieza realmente en otro libro, Tormenta de otoño, publicado por Shambhala en 1985 y que fue una de las primeras aproximaciones al estudio del koryu desde dentro fuera de Japón. Su relato de cómo la vida de un adolescente puede cambiar para siempre con el maestro adecuado se sobrepone a la crónica de su aprendizaje marcial. Poco o nada sabemos de Kotaro Ryokichi, el maestro de Lowry, salvo que su empresa le envió a San Luis, Missouri; que allí vivió durante 15 años y que un día su vida se tropezó con la de un muchacho de la ciudad.

Veinte años después de su regreso a Japón, el alumno, ya un hombre adulto y budoka experimentado, reafirma esa intimidad conviviendo con su maestro en su casa a las afueras de Suwa. Kenjutsu, iaido, shodo y comida (mucha comida), practicadas sin prisa, sin calendarios de temporada ni horarios de clase. Un Japón que entonces como hoy permanece intacto, pero también desconocido incluso para la mayoría de los japoneses.

Lo que viene a contar esta obra más allá de lo autobiográfico tiene que ver con el papel del Koryu Bujutsu en el Japón contemporáneo: nos dice que sólo un 3% de los nipones practican budo tradicional; los viejos iaidokas se refieren con simpatía al judo o al kendo como deportes. Y sin embargo, la práctica que nos describe el autor permanece latente en las tradiciones japonesas más extendidas. Está en los templos, en los baños termales, en normas de cortesía y en festivales folklóricos.

Itto Seki, la roca de Yagyu-sato (C) Koryu.com

A pesar de su tonalidad melancólica, hay poco espacio para la morriña en Persimmon Wind. El alumno ha crecido y la conversación que se establece con el sensei es la de dos hombres maduros. Conceptos como la lealtad, la obligación o el honor son entendidos como universales, aunque sus manifestaciones sean diferentes. No se exime de crítica a la sociedad japonesa: se habla de la guerra, de su efecto sobre la población rural, del desarraigo. Acompañamos a un anciano al santuario de Yasukuni, le vemos llorar, y le oímos preguntarse para qué. La tradición no le da una respuesta.

Persimmon Wind (que podría traducirse con el mucho menos poético “viento con aroma de caqui”) toma su título de uno de los párrafos finales. Mientras un tifón se aproxima a Suwa y toda la ciudad se prepara para protegerse, el viento trae el olor de los huertos de caquis. En pocos días, Lowry deberá volver a los Estados Unidos. Su recorrido por Japón, su peregrinaje, toda la experiencia de aprender de corazón a corazón con su maestro se resume en algo tan sutil y a la vez tan permanente como el olor de las frutas.

Cuando Tuttle perdió los derechos de Persimmon Wind Diane y Meik Skoss lo rescataron para el catálogo de Koryu.com (si no conoces su web, no sé qué haces leyendo esto). Dispone de edición kindle, como la gran mayoría de sus libros. Escribe una columna mensual en la revista Black Belt Magazine, y recibe cartas de detractores reprochándole su falta de realismo y su apego excesivo a la tradición.

 

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