¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Category: ¿que ellas hacen QUÉ? (page 2 of 10)

Guerreras: Sari Turinen

Guerreras_kenshi_women

Aunque llevábamos un tiempo coqueteando con esta sección dedicada a las mujeres kenshi más destacadas, la idea, el impulso y toda la documentación de este aperiódico que arrancamos hoy fueron de Gala Álvarez, buena amiga de este blog y kenshi del dojo Shion de Málaga, España. Nosotros sólo ponemos el envoltorio.

Este fin de semana se celebra el I Seminario de Kendo y Iaido en Castellón, dirigido por Emilio Gómez. Quien haya tenido la inmensa suerte de conocer a Emilio sensei sabe del valor de compartir un minuto con él, ya sea entrenando, mirando o escuchando en uno de esos tiempos muertos de los cursos y sayonaras.

En el dojo Butokukan de Bruselas cuentan con doble suerte, pues junto a Emilio entrena y enseña Sari Turunen, quinto Dan en Kendo y Nidan en iaido, que forma parte del comité del Butokukan casi desde su fundación.

El Comité del Butokukan Kendo y Iaido Bruselas. Sari Turunen es la primera por la izquierda.

El Comité del Butokukan. Sari Turunen es la primera por la izquierda.

Apasionada de la naturaleza y la fotografía, resulta paradójico que en Internet se puedan encontrar sus increíbles trabajos como paisajista, pero apenas imágenes suyas como kendoka y iaidoka. Es un trabajo duro encontrar información, cada vez que buscamos a una de las precursoras que nos marcan el camino a las demás. Tampoco es sencillo encontrar mucho más contenido sobre las kenshis japonesas.  Y, como muchos ya habréis leído, atesoramos estos dos textos que publicó hace unos años en la red, que han sido traducidos al español por otra mujer kenshi, Asun González:

¿Cómo será volver a empezar a practicar kendo después de un shiai como este, especialmente cuando no hay garantía de que mi estado físico vuelva a ser el de antes? Los primeros meses serán un gran reto, porque mi mente quiere practicar de la misma manera que antes, pero eso no es posible. La siguiente fase en la práctica de ser paciente, será comenzar el entrenamiento reposadamente, empezando por la base de nuevo, como un principiante. Por supuesto, es el mejor momento para concentrarse en corregir los errores de siempre.
El ayer ya no existe y el mañana aún no ha llegado, ¿por qué hay que preocuparse?

(Shiai Interior)

 

Algunos amigos me han hablado sobre la relación vivir-vencer y morir-perder. Según esto, quien “vence” al cáncer y continúa viviendo es un vencedor; mientras que, el que muere en la batalla sería un perdedor porque ¿cómo podría un muerto ser un ganador? Me he parado muchas veces a pensar seriamente sobre mi propia vida y muerte. La vida y vivir han adquirido gran importancia para mí y, por otro lado, he llegado a comprender que la muerte es parte de la vida. Todos y cada uno de nosotros tenemos un mismo final: muerte física. Esto no significa que vayamos a ser unos perdedores.

Cuando hablamos de vida, qué significado tiene vivir o morir; de la misma manera, ¿cuál es la importancia de conseguir puntos comparada con hacer un buen combate? Es esencial vivir cada momento de manera que estemos siempre listos para morir sin remordimientos del tipo: no he hecho lo que debería haber hecho o viceversa.

La cuestión no es cuántos años vives, sino cómo vives.

(Kiai Silencioso)

Creemos que esta carencia se debe en gran parte a la humildad, y no queremos convertir esto en una intrusión. Se descubre un trocito de su historia en este ejemplar de la revista Tengu, de la Federación Finesa de Kendo, en 1999. Entonces ya había mujeres abriendo el camino en un entorno en el que, como en muchos otros, seguimos siendo una minoría. Pero incluso en los momentos en los que podamos sentirnos más solas, hemos de pensar en nombres como Sari Turunen, y recordar que no lo estamos.

Mamá kendoka semanas 22 a 27: midori loco

-Es imposible_ dijo el orgullo.
-Es arriesgado_ dijo la experiencia.
-Es el veranillo de San Miguel y estamos a 35 grados _dijo la razón.
-Es el séptimo mes, tía _ dijo la ley de la gravedad.

Y con el do todavía bien colocado y el hakama a la altura de las rodillas, el martes fui a entrenar.

La kendoka pocha: midori del hamor

Y así paso las tardes

En abril ya sabía que este momento tenía que llegar. De hecho, entrenar kendo durante el embarazo es un camino lleno de concesiones: vas prescindiendo del men, del tare, del obi para el iaito, del fumikomi, del keiko… Vas adaptándote a los cambios en tu cuerpo adaptando lo que en cada momento vas a poder hacer. Y con todo, puedes aprovechar ese tiempo para hacer pequeñas mejoras, o cuanto menos ser más consciente de tus errores, ya que te has dejado por el camino también la velocidad y la fuerza. Con todo, creo que ha habido pocos días de kendo en mi vida en que lo haya pasado peor.

La fatiga física no es el mayor de los problemas: cuentas con ella, porque El Bebé se mueve y cuelga de ti dentro y fuera del dojo. No me canso más tratando de tirar men pequeño que caminando. Lo peor, como en muchas lesiones, es que no pules tus errores: al contrario, estos parecen agrandarse. ¡Vuelves a casa con agujetas en el brazo derecho, demonios! Las piernas te las han cambiado por dos palos de surimi y tu cadera… bueno, se supone que la cadera y el centro de gravedad siguen en el mismo sitio, pero por algún motivo te ves pasando de medio lado. Estoy en el tercer trimestre: mi pelvis se va abriendo poco a poco, y el ciático lo empieza a notar. La cadera debería seguir en su sitio, sí… pero yo ya no lo estoy o me veo aflojándome como un pudding mientras tiro la técnica.

Otro aspecto que se ha vuelto cuesta arriba es la recuperación: lo que hasta julio llevó como mucho un par de horas más de lo habitual, esta semana fueron tres días. Es natural que la presión arterial baje un poco durante el embarazo, y que el ejercicio la baje todavía más. Pero que sea natural no significa que no sea molesto, y que día y medio viendo bailar los posters del despacho tenga gracia.

Y la cabeza. La cabeza que sigue funcionando sola. Que ve tu palidez reflejada en la cara de tus compañeros y de tus instructores, que te conocen lo bastante bien para saber qué significa para ti la imposibilidad de entrenar y no se atreven a sugerite que quizá Lo Inevitable ya está aquí. El pavor de no mejorar sino empeorar, de no saber si podrás volver a hacer un keiko decente en tu vida. Los diez años de frustración que habías olvidado y que de pronto se te echan otra vez encima. El pánico. Los que me conocéis en persona sabéis de lo que hablo, así que no voy a extenderme más.

Y las petardas del grupo de preparación al parto que te sugieren que qué más da, si total no vas a hacer kendo cuando seas madre, porque tu lugar ya no está ahí.

La mayoría de las kendokas que he sabido que entrenaron durante el embarazo fueron retirándose más o menos en este momento, alrededor del séptimo mes. Sé de al menos una que entrenó hasta el octavo. Aunque nada parece ir fuera de lo normal, me temo que estas serán mis últimas semanas de práctica.

Lo único que no está equivocado aquí es el disco de KISS

La mayoría de las kendokas que he sabido que entrenaron durante el embarazo fueron retirándose más o menos en este momento, alrededor del séptimo mes. Sé de al menos una que entrenó hasta el octavo. Aunque nada parece ir fuera de lo normal, me temo que estas serán mis últimas semanas de práctica. Entrené solamente un día esta semana, y volveré la semana que viene. Mientras, trataré de comprobar hasta dónde puedo llegar en iaido, que será lo que más se complique cuando tenga al Bebé conmigo. Después, seguiré mis rutinas horarias y haré midori en las horas de clase: es lo que he tenido que hacer en los keikos desde junio. Mirar no sustituye a hacer, pero me permite seguir concentrada en kendo y pensando en mis propios objetivos.

Mientras, Miyuki, una compañera japonesa, le ha regalado el primer tenugui de mi Bebé.

Foto: Per se

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Estar. Esperar. Atender. Por y para una misma.

Lo vio Gala Álvarez en Mallorca (España), en agosto de 2o14, durante el II Encuentro de Verano Kenshi Women.

Nikon D3100

Keiko: Nanami Miyasaka (y el enésimo “querer es poder”)

¿Os imagináis un keiko sin oír tu kiai? ¿Sin escuchar el PUM de los fumikomi? A sus 16 años, Miyasaka-san está acostumbrada a hacer eso desde los diez. O más bien, oye su kiai y el de sus oponentes con manos y pies:

Lo que veis es un reportaje del programa News Zero, de la cadena Nippon TV Broadcast. Miyasaka ha participado por primera vez en el Campeonato Japonés de Kendo Junior junto al equipo de su instituto de Tokio, el Nittai-Ebara. Es la única alumna sorda de su clase, y la única kenshi sorda del dojo. En este artículo del blog de la Comunidad Sorda de Japón Miyasaka cuenta que, al no poder percibir la presión de su oponente por el kiai, su técnica consiste en llevar la iniciativa del ataque y no plantearse mucho más. Lo que, como a cualquiera de nosotros con nuestras técnicas, a veces le sale y a veces no. Quiere seguir haciendo kendo y enseñando kendo en el futuro a personas sordas, algo común entre muchas personas con diversidad funcional que, llegado el momento, sentimos el deseo de abrir camino a otras.

Kendo discapacidad: Nanami Miyasaka, kendoka sorda que usa lengua de signos

Captura del reportaje

Y como aquí no hablamos japonés (de momento) decidimos pedir ayuda para entender a Miyasaka-san a Cristina Marcos Arias, buena amiga de este blog, doctora en Bioquímica y socia de la hoy extinta APSSBB, Asociación de Personas Sordas de Bilbao y Bizkaia y colaboradora puntual de Euskalgorrak. Cristina es sorda bilingüe y pudo entender algunos signos de Miyasaka-san, similares a la Lengua de Signos Española.

Y Cristina nos contó que lo que Miyasaka signa se parece muchísimo a los signos españoles para discriminación, marginación, depresión y barreras. Claro que cuenta mucho más, pero si os fijáis, Miyasaka no tiene intérprete de lengua de signos en clase ni en el dojo. Debe llevar una libretita para comunicarse con sus senpai, sus profesores y sus compañeras, que voluntariosamente le escriben las instrucciones.

Al contrario que en España y en la mayoría de países de América Latina, en Japón la LS no tiene ningún reconocimiento oficial. Ninguna institución pública tiene la obligación de proveer intérpretes (otra cuestión es si la ley se cumple en España). Tan sólo a partir de la preparación de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020 han comenzado en 2014 cursos extensivos de interpretación. Y esto, que puede parecernos un detalle a los oyentes, no lo es para una joven que tiene que ir las 24 horas del día con un cuaderno; o como decía Cristina:

¿Haríais vosotros el Camino de Santiago de rodillas? Porque podéis, ¿verdad? Y entonces, ¿por qué una kendoka sorda tiene que escribir todo el rato?

Es habitual cuando vemos vídeos de personas con discapacidad practicando artes marciales el exclamar QUÉ CRACK!, qué espíritu de superación, ¡qué lección! O decimos que “le ha echado UN PAR“. Incluso en nuestra web, para presentar a Herberwest, escribimos que es “iaidoka, experto en pegarse con WordPress, hacer fotomontajes imposibles y en que, leyendo sus posts, te des cuenta de si a ti no te sale es porque no quieres.”

Eso es un error.

¿Por qué? Cuando lo hacemos, llevados de todo corazón por la admiración hacia su esfuerzo y la buena ejecución de esos katas o combates, inconscientemente estamos reforzando el discurso de la excepcionalidad. No es casualidad que este sea el único vídeo en que unas personas discapacitadas hacen kendo con un esfuerzo extremo y notable, aunque lo hagan “mal”. Y mira que hay vídeos de kendo con todo tipo de chorradas peculiaridades, desde patinaje sobre hielo a globos. Pero los discapacitados siempre son esos cracks: personas únicas, que hacen todo lo que nosotros podemos hacer. O como nos seguía diciendo Cristina:

No da ninguna tranquilidad hacer algo sabiendo que nos están quitando el derecho a fracasar y no sentirse mal por ello.

Por eso el enfoque de este reportaje es tan importante, porque Minasaka hace un kendo dedicado, rápido, intenso, y da un poco igual que gane o pierda el shiai.

Lo cierto es que hoy, en España, muy pocas personas con discapacidad pueden permitirse entrenar en entornos inclusivos. Cuando sucede, hay detrás una voluntad de acero por su parte, la de sus familias y la de los instructores, que muchas veces tienen que improvisar sobre la marcha para adaptarse. Nuestra Federación carece de programa permanente de formación en discapacidad, y eso que el Judo es olímpico, paralímpico y Special Olympic (¿por qué tiene que tener categoría aparte, y llamarse especial, el deporte para personas con discapacidad intelectual?). Asociaciones como la gallega SOLCOM atienden cada año casi un centenar de denuncias de padres y madres cuyos hijos con discapacidad son excluidos de actividades extraescolares y deportivas en el colegio, a veces por carecer de un elevador de silla de ruedas o no saber dónde alquilar un coche adaptado. O suceden cosas como que la chilena Carolina Pérez, tetrapléjica, aikidoka y campeona de tenis en silla de ruedas no pueda librar un torneo porque la pista carece de una simple rampa de acceso. Ningún periódico español tiene versión en Lectura Fácil. Nosotros tampoco, aunque es una tarea pendiente para esta temporada.

De los tres editores de este blog, dos somos personas con discapacidad reconocida. Podemos decir que hemos tenido mucha suerte, aunque la vida de una persona con discapacidad no debería regirse por la suerte o por la fuerza de voluntad… o no más que la de cualquiera. Por eso no creemos en el anuncio infame del chico del colacao con parálisis cerebral: puede hacer parapente pero no entrar a hacer pis en una discoteca o ni siquiera entrar con su silla, porque los bares de copas prefieren pagar la multa (si llega a haber denuncia) que adaptar un baño o perjudicar su imagen.

Muchas veces nos regañan por usar un discurso negativo en torno a la diversidad funcional. No creemos que sea así: sólo queremos valorar el esfuerzo de los budokas con discapacidad en su justa medida. Y sobre todo queremos que, más pronto que tarde, los kendokas, iaidokas, karatekas con discapacidad motriz, ciegos, sordos, autistas o con discapacidad intelectual puedan ser una realidad tan numerosa que no nos sorprenda que hagan bien un kata o nos aticen el men de nuestra vida. O que si lo hacen igual de mal que nosotros… pues dé lo mismo.

Si quieres más información sobre deporte y discapacidad:

Foro de Vida Independiente y Divertad

Asociación SOLCOM – Diversidad Funcional y Derechos Humanos

Nosotros También

Mamá kendoka semanas 16 a 22: Mamá iaidoka

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.      Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito...  Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.  No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada.  Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?  Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante.  Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio.  Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia.  Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito…

Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.

No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada. Qué va. Qué va. Qué va.

Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?

Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del cuarto mes en adelante.

Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y ponerse en seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio. He dejado de hacer Tsuka Ate, porque lo que necesito trabajar del kata es precisamente lo que ahora no puedo trabajar.

Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de “los puños” que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki decentemente alrededor de este pedazo de circunferencia.

Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS.  Ya están ahí. ¿Las oís? Son LAS HORMONAS. Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito... Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad. No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada. Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no? Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante. Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada. En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio. Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia. Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.     Y eso que sólo estamos presupuestando el carrito...  Entre ellas, la tensión y los 42º a los que hemos llegado en este mes de julio, Lo Inevitable ha acabado por llegar. En mi dojo de kendo, los horarios de fin de temporada se basan en mawari geiko, keiko libre sin clase técnica. El hecho de que tus compañeros estén haciendo combate no elimina las oportunidades para aprender, pero acudir al dojo a 40 grados para hacer midori geiko requiere una buena dosis de voluntad.  No es que no se pueda hacer keiko durante el embarazo: cada embarazo lleva su proceso y yo aquí cuento simplemente mi experiencia sin estrapolar. Yo llevo desde mayo sin hacer combate y me siento muy feliz y enfocada en el aprendizaje y no lo echo de menos nada.  Además, siempre nos quedará el iaido, ¿no?  Hacer iaido durante el embarazo ha sido más difícil que hacer kendo: añadido al hecho incontestable de que yo soy una kendoka que hace iaido y no una iaidoka, el iaido requiere mucha concentración; y ésta no es fácil de conseguir cuando estás lidiando con las náuseas del primer trimestre, los cambios de temperatura corporal y la tensión arterial del segundo en adelante.  Por supuesto, conforme avanza la gestación empiezas a adaptar tu entrenamiento. Se acabó subir y bajar 15 veces por kata y bajar a seiza como la gente normal. Si mi equilibrio es de natural un poco caprichoso, con la apertura progresiva de la pelvis se ha vuelto imprevisible, y me bastó una caída de culo al principio para darme cuenta de que tenía que hacerme la geisha una temporada.  En cuanto a los katas de suelo tenía dos opciones: trabajar todo el tiempo de pie o al contrario, no ponerme de pie. Escogí esta última opción tras comprobar que puedo seguir profundizando en detalles como el ritmo, los movimientos o la propia inclinación del cuerpo. Con el kata Uke Nagashi no hay negociación posible: se hace el kata menos veces de lo habitual, mucho más despacio.  Los momentos más festivos del iaido durante el embarazo los han dado los detalles posturales: la espada ya no puede ir en su sitio y la medida de "los puños" que utilizamos para colocar la tsuba directamente desaparece. Mi tsuba ya está a la altura de Calasparra. La hakama de iaido ha ido bajando de forma inversamente proporcional a cómo ha subido la hakama de kendo, aunque en iaido hay menos riesgo de pisársela. Hace un par de semanas, compartiendo entrenamiento con los amigos de Makoto Shin Kai, desapareció también el obi: a esa altura no puedes llevarlo todo y pretender hacer saya biki alrededor de este pedazo de circunferencia.  hakama_iaido_embarazada     Cómo será de largo el iaidogi y NI ASÍ  Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

Cómo será de largo el iaidogi y NI ASÍ

Queda una semana de clase de kendo y de iaido: no hay kendotour para mí este año. Algo tendré que hacer.

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