¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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Guerreras: Mujeres y sumo

Guerreras_kenshi_womenGala está ahora mismo dándolo todo en la Kendocampus, así que los errores del post de hoy son todos míos. Bueno, en realidad como siempre.

En uno de esos momentos de procastinación Investigando a fondo sobre Budo tradicional japonés di con varios vídeos sobre sumo femenino. No sé si era la única que ignoraba que tal cosa pudiera existir, pero varios detalles me resultaron sorprendentes y extrañamente familiares al mismo tiempo. Os dejo aquí el más largo, un reportaje de Sports Japan de la NHK (la TV pública japonesa):

 

El reportaje sobre sumo femenino abarca los cinco primeros minutos

El reportaje sigue los esfuerzos por Hitomi Kobayashi por dar a conocer el sumo a un grupo de niñas entre 12 y 15 años. Me resultó curioso que cuando Kobayashi introduce a las chicas en el reigi del sumo tenga que empezar de cero con los detalles: de nuevo, parece que encontramos más japoneses-que-los-japoneses fuera de Japón, cuyas nativas pueden permitirse desconocer el sumo tanto como servidora.

En este otro vídeo, del mismo programa, conocemos a Miku Yamanaka, cabeza del sumo femenino en Japón. Es también la única mujer en su club, peleando sin tregua contra compañeros de más de cien kilos. Sin embargo, lleva practicando desde la Secundaria y ha luchado con mujeres de nada menos que 17 países en el Campeonato del Mundo de sumo femenino en 2012:

Yamanaka comenta cosas que os resultarán familiares: olvidarse de pensar, del peso o la fuerza del contrincante, y abrirse a ese único momento en el que lo das todo. Trabaja fundamentalmente su cadera y su flexibilidad, algo menos su fuerza y no tiene como objetivo físico ganar peso, contra lo que el sumo puede parecernos a los legos. Introduce conceptos como velocidad también; y como de sumo sé el doble que de kendo, quizá este detalle fue el que me resultó más sorprendente.

Y por último, para quien se sorprenda al leer “campeonato del mundo de sumo femenino”, aquí un reportaje sobre la gran potencia de este deporte sagrado: Rusia y sus luchadoras.

La segregación de mujeres en el sumo tradicional ha ido más allá del círculo del dohyô, al que ni siquiera podían acercarse. Aunque los primeros combates femeninos datan del siglo XVIII, el sumo femenino sólo puede practicarse en categorías amateur, y continúa siendo visto como una curiosidad, con una proporción de una lucha dora por cada 300 rikishi.

Si queréis saber más sobre sumo, seguid a la gente de Sumo Japonés, primer blog sobre sumo en español.

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Dicen que un bebé te lo cambia todo. Ya verás si cambia que este post tenía que haber sido CUATRO, uno por cada mes… y así estamos. #Bebékenshi nació en los primeros días de diciembre, en un parto natural asistido en hospital.

40 HORAS DE PARTO, COLEGAS

La primera semana: Estás feliz, estás pletórica, estás en una nube, estás emocionada y estás sangrando a base de bien. O puede que no, porque servidora vio que los sangrados eran escasos, que mi hija dormía como lo que es y se enganchaba a la teta nivel pro, y a los ocho días empecé a hacer vida normal. Salir, entrar, paseos largos bajo el sol de diciembre con nuestra niña a cuestas. GRAN ERROR, porque esto derivó en

La segunda semana: Al noveno día, hemorragia puerperal tamaño Lago Michigan y al hospital echando puñetas. Mamás kendokas, reposad. No hay prisa por hacer kendo ni por hacer nada: dejaos mimar. Eso lo aprendí un poco a trasmano, pero estuve dejándome mimar junto a #Bebékenshi las semanas siguientes antes no ya de coger un shinai sino de caminar más de seis metros.

Cuarta, quinta, sexta y séptima semanas: Decidimos prolongar las vacaciones de Navidad en mi pueblo y ahí sí, comencé a hacer ejercicio. Como no tenemos carrito podemos movernos con bastante libertad. Caminatas diarias por los huertos, al ritmo de los últimos meses de embarazo: si algo tiene mi tierra es que es todo llano.

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Más o menos así fueron las visitas a la familia

Y a la séptima semana volví a entrenar.

Confieso que no lo esperaba tan, tan duro. Volver a kendo ha acarreado cambios drásticos más allá del hecho de ser madre. Cambio de dojo, y consecuentemente cambio de horario, cambio de sistema de enseñanza, de suelo, de relaciones y de rutinas físicas. Medir los tiempos al milímetro para separarte de tu bebé el menor tiempo posible y no comprometer la lactancia… porque la evolución juega en contra de tu kendo, mamá kendoka. TODO te grita que corras junto al cachorro; y lo oyes por encima de los kiais.

En cuanto a la técnica, he perdido menos de lo que creía: hacer kendo durante el embarazo me permitió centrarme en varios problemas. Los errores siguen ahí, pero he podido pulir varias cosas durante este último año y eso lo notas al volver. Haber entrenado embarazada también te ayuda a recuperar tu rutina: no vuelves después de un año sino después de cuatro meses. Eso sí, no te libras de las ampollas en los pies (¡y en las manos!) ni de ese dolorcillo del día siguiente. Pero es una gozada cuando puedes ponerte el hakama en su sitio, ¡y ponerte el bogu!

Eso sí: tu cuerpo ya no es el mismo.

¿Qué ha significado esto para mí? Fundamentalmente que han regresado mis problemas de equilibrio. Con los años uno aprende a hacer kendo con sus mierdas: yo tenía una serie de anclajes y trucos para reequilibrar mi cuerpo, que ahora se me han olvidado y además mi centro de gravedad ha cambiado. Así que ahí ando, trabajando sobre mis pies. Cuánto abrir, desplazamiento, kamae, y mirar para abajo de cuando en cuando para comprobar que siguen paralelos.

Lo mismo ocurre con la punta. Soy diestra… y cuando digo que soy diestra quiero decir que soy MUY diestra, ya me entendéis. La pérdida de práctica y de tono muscular hace que tenga que estar muy pendiente de mis suburis. Lo mismo ocurre con las espóradicas clases de iaido que he hecho hasta ahora.

Y supongo que huelga decirlo: el físico tiene que recuperarse POCO A POCO. No sólo acabo de parir, estoy criando. Eso quiere decir que comparto mis nutrientes con otra persona, y mi resistencia lo nota. Al final es una cuestión mucho más mental que corporal. Estás acostumbrada a entrenar cinco días a la semana, y ahora apenas puedes acabar un par de clases. En los keikos me falta cuerpo: durante el embarazo hacía algo de ji geiko, pero sin tai atari y con mucho cuidado. Reacostumbrarme al contacto es otra de las grandes dificultades de volver a kendo.

Lo que nos lleva a lo que quizá sea más duro de volver a kendo: los OBJETIVOS.

En circunstancias diferentes habría regresado a iaido antes que a kendo después de dar a luz, pero papá también es budoka y hay que repartirse los tiempos. Tenemos al menos la suerte de entrenar en días alternos. Una vez has vuelto a entrenar y tomado conciencia de los cambios, hay que replantear los objetivos. No lo veo como una renuncia a todo, sin embargo. Simplemente he marcado un par de fechas en mi calendario y a continuación he ido a entrenar: el objetivo, al fin y al cabo, es seguir haciendo kendo con mis nietas.

Veremos si cuando #Bebékenshi empiece a gatear puedo rascar el tiempo para ir a clase.

Guerreras: Mai Uchida

Guerreras: kenshi women. Mujeres en el kendo y artes marciales son las protagonistas de esta serie Como toda la serie, este post es un cuatromanos con Gala Álvarez

El caso de Mai Uchida es particular por varios motivos. Como muchas mujeres kendokas en Japón, se casó poco después de graduarse en la Universidad de Tsukuba (de cuyo equipo formó parte durante sus estudios), y pasó varios años centrada en la crianza de sus dos hijos, sin apenas ocasión de coger su shinai.

Alrededor de una década después, Mai Uchida se las arregló para llegar a la final del Campeonato de Kendo de Japón contra Mariko Yamamoto en 2012. Desde nuestro punto de vista, tanto o más logro constituye llevar una familia, dar “sólo” una clase de kendo semanal y compaginar el entrenamiento con una carrera profesional fuera de la policía o los dojos como suelen hacer muchas de sus coetáneas (Uchida es enfermera).

Mai Uchida, kendo women

(C) Andy Fisher

Su cita tras el campeonato de retorno _ “ellas son mucho más jóvenes que yo, no puedo vencerlas con físico, sino encontrar el ippon, concentrarme en cada oportunidad”_ es probablemente una de las frases de kendo más repetidas. Sin embargo, como en la mayoría de las mujeres kendokas (y de otras muchas mujeres artistas marciales) poca o nula información existe sobre ellas.  Lo que sabemos ha sido en gran parte gracias a Andy Fisher, con quien Uchida colabora como consultora e imagen de su serie All Japan Pitch de kendogi y hakamas. Mientras tanto, continúa trabajando con personas con discapacidad, compitiendo y criando a su hijo e hija que, por supuesto, también hacen kendo.

Vídeo: Shinto Muso Ryu Jodo

Todavía no hemos liado a Alfonso encontrado el momento de dedicarle un espacio al Jodo, quizá el budo menos conocido de la tríada Kendo-Iaido-Jodo.

En el caso de este vídeo, grabado en el Kioto Taikai de 2010, lo que vemos es una demostración de Shinto Muso Ryu Jodo, una de las escuelas agrupadas en el Nihon Kobudo Kyokai, del que ya hemos hablado en alguna ocasión anterior.

 

Igual que el ZNKR Jô, la base de enseñanza de Shinto Muso Ryu Jodo es el kata. La escuela consta de siete series de katas: dos de sus formas pasaron a formar parte del Seitei Jodo, Shamen y Suigetsu. Aunque el ryu comprende más disciplinas que incluyen kenjutsu, kusarigama y kodachi, es su dominio del bastón de 128 cm. la más extendida dentro y fuera de Japón; y aunque carece de Soke (cabeza), el maestro más respetado es Kaminoda Tsunemori, introductor del Jo en el curriculum de la policía japonesa y, casualmente, uno de los policías que aparecen en el DVD Fighting Spirit of old Japan que comentamos hace unas semanas.

La maestra con el Jo es Kayoko Ueda sensei, que ha obtenido su Hachidan en 2014.

En España se practica Shinto Muso Ryu Jodo en varios dojos, agrupados en la SMR Seiryukai, dirigida por Vicente Borondo, alumno de Pascal Krieger y de Tsuneo Nishioka sensei.

Mamá kendoka semanas 28-39: Papá Iaidoka

Tras nueve meses, y a punto de parir Mamá Kendoka, ¿qué tiene que decir Papi? Nada, para papi sin problemas. O bueno…

homer

“¿Que este año TAMPOCO vamos a Fontenay?”

Nos enteramos de que íbamos a ser padres al segundo mes. Coincidía con un cambio de dojo así que este cambio, siempre muy profundo para cualquiera, para nosotros lo fue todavía más: cambio de horarios, de sistema de enseñanza, de objetivos… y seguimiento de Mamá Kendoka (y iaidoka), de sus náuseas, bajadas de tensión, y alguna vez tener que ir corriendo detrás de ella para recordarle que ESTÁS EMBARAZADA, COPÓN en medio de algún keiko o kata.

Pero el embarazo es una gran experiencia para compartir entre dos. Gracias al trabajo que tengo he podido seguir el nuestro día a día. En cada consulta, en cada nueva vivencia del proceso. Durante esos nueve meses papá Iaidoka tiene que ayudar, apoyar… pero también hacer más que eso, y preparar todo para cuando nazca Bebékenshi, que es como nos ha dado por llamar a la Bebé en la red. También significa tomar decisiones difíciles, como dónde y de qué manera entrenar, o dejar a un lado la preparación de mi examen de iaido porque tengo que pasar más tiempo con mi hija y su madre. Pero eso significa ser un equipo, y nosotros somos un equipo. Dentro de poco, uno de tres.

Entrábamos en el segundo trimestre cuando tomamos una de esas decisiones difíciles: Huesca a tomar por saco. Huesca + mujer embarazada de cinco meses conduciendo + entrenamiento = complicado. Pero viajamos a Valencia a visitar a nuestros amigos, que nos reciben a los tres con los brazos abiertos, incluyendo una inolvidable clase de iaido en Makoto Shin Kai, aunque era su horario de kendo, para que pudiéramos entrenar ambos. Y eso que la espada de mi señora empezaba a necesitar su propio espacio orbital para hacer saya biki alrededor de ESO.

En verano, entre el segundo y el tercer trimestre, también comenzaron las clases de preparación al parto. Estas clases no son sólo para las madres, sino para los dos. Si además eres un papá o mamá con discapacidad, es bueno que acudas a tus clases porque ayudarás a otras parejas a vencer el miedo a la diversidad.

Y sobre todo, si piensas parir, haz Iaido, o Kendo.  Cuando te das cuenta que el “empuja” del parto es hacer seme en Mae, tu vida cambia. Te enseñan a poner la cadera para empujar a la vez que tu compañera… y es e-xac-ta-men-te nuestra forma de mover la cadera. Las kendokas, que tiráis men, que hacéis tai atari, lo sentiréis más, pero los iaidokas también tenemos que hacerlo. También la respiración es parecida (coge aire rápido, suelta aire leeeeeeeeeeento). Y sobre todo te sientes mucho más suelto, no tienes el miedo al ridículo que otros papás de la clase sí tenían. Por cierto, pocos padres todavía acompañando a sus embarazadas.

Y llega el tercer trimestre, el “parto del hombre”. Las limitaciones de movilidad de tu señora que te da la brasa cuando deja de entrenar, que se agobia, que insiste en hacer midori y claro, no la vas a dejar sola por Madrid con su propio campo gravitatorio. Pero tu vida sigue: ser padre no es sólo ser el compañero de la madre; en mi caso, la Universidad, el carnet de conducir que ahora nos hará falta. Fabricar una cuna y pintar y preparar la habitación de la nena. Prioridades que siguen cambiando y que van a más. Vamos, que en septiembre y octubre ha hecho iaido Rita.

El parto ya casi ha llegado, y en él comienza realmente el trabajo de papá. Después hay que ayudar a que la Mamá se recupere presta. A la  hija la ha llevado nueve meses la madre, con lo cual Papi Iaidoka tiene doble tarea, cuidar a su bebé y a su mujer. El doble de trabajo para él y la mitad para ellas.

Y aunque no hago kendo, tengo claro que a partir de ahora iremos a kendo los tres, que para algo es nuestra segunda casa.

“Pero no le digas a mamá que es mucho más molón el iaido”

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