¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

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“Si te tiras te tiras”: otro post sobre Sutemi

En judo Sutemi-waza se traduce como “técnicas de sacrificio”. En kendo solemos definirla como entrega o incluso entrega total. Pero no en cuanto al entrenamiento de kendo en general, sino entrega para afrontar cada ataque a fondo. O como decía EL PROFE STATHAM: si te tiras, te tiras.

Se escribe mucho sobre Sutemi, tanto que no hace falta otro post sobre sutemi, pero de algo hay que escribir, ¿no? Geoff Salmon, de Kendoinfo _referencia que no nos cansamos de dar_ insiste en dejarse de metafísicas y estudiar Sutemi como entrega en un ataque “sin importar las consecuencias de ese ataque”. Es decir (tal como yo trato de entenderlo) sin ponernos a pensar si habrá ippon o no habrá ippon, si nos pararán, si el de enfrente nos la está liando… Atacar. Una descripción que utiliza muy a menudo EL PROFE GRANDE en nuestras clases: “con todo el corazón, con todas las fuerzas y con todo el cuerpo”. O citando de nuevo al PROFE STATHAM: y si te pegan, que te peguen.

Kendo sutemi

Con todos ustedes, EL RUNRÚN

Es Sutemi  lo que está detrás de nuestro kiai tan particular en kendo, cuando además de arrojar energía cantamos el nombre de la técnica que ejecutamos. Sutemi está detrás del ki ken tai no ichi; y también es Sutemi la responsable de que en definitiva nos lancemos al ataque.

Salmon apunta otra idea interesante: si no hay sutemi, nuestro compañero no podrá trabajar. No podrá hacer una buena contra, o siquiera recibir el punto. El estado contrario a sutemi, Shishin (o como lo llamo yo en un día malo, el runrún) no beneficia a nuestro kendo. No beneficia a nadie.

PERO.

Otro de los referentes preferidos de este blog, la gente de Shugo Nanseikan en Melbourne, añaden que una cosa es lanzarse con todas las fuerzas y otra muy distinta es atacar a lo loco. Sutemi es entrega, pero también intención. “Fully considered, not impulsive”.

Sutemi y Seme

Para Ben Sheppard lograr que tu seme rompa al adversario es imposible sin sutemi. Aun así, son dos conceptos difíciles de integrar, otra paradoja más de las cien paradojas del kendo. Hay cosas más fáciles, pero no molan tanto.

Sutemi nos ayuda a hacer ESE keiko contra ESE compañero o compañera. O con nuestros instructores y maestros. Sutemi es lo que nos llevará hasta el famoso Mushin, la calma mental (sí, existe, de verdad. Creo). Nos permite afrontar ESA competición o ESE examen… o simplemente ESA clase.  Y a veces esa clase es el objetivo fundamental para nosotros los principiantes. Ir y trabajar. En mis primeros años en kendo lidiaba permanentemente con ideas como esta. Que si la mente vacía, que si la calma, que si la ausencia. En aquel momento de mi vida estaba muy a tope con el zen _y todavía me siento en zazen en casa_. Pero si he de ser sincera, ninguno de esos conceptos me sirvió para mejorar mi kendo. Al contrario, acabaron por convertirse en otra expectativa rota al final de muchas malas clases. Es  cierto, nosotros no peleamos a muerte en combate singular, pero eso no hace menos duro ponerse el bogu al final de un día de trabajo. Y más aún: a nosotros la vida nos entrena para ese día de trabajo, no para el combate singular junto al puente.

Mi pesadilla personal con Sutemi empieza con el ejercicio que nos toque en cada clase, sea conseguir un men recto de una puñetera vez, sea colocar correctamente los brazos o hacer un buen combate con el hueso que me toque o venga de visita. Y esa concentración, esa pesadilla, sí me ha ayudado, tanto a hacer kendo como a entender Sutemi.

Pero de Sutemi ya se ha escrito antes, como os decía. Por alguna razón ha acabado protagonizando hasta charlas TED. De lo más interesante, Kiyota sensei escribe un epígrafe en su libro Kendo, its philosophy, History and means to personal grow (si hacéis click en el enlace podéis acceder a una copia). Kiyota estaba convencido de la capacidad del kendo para convertirse en un instrumento de crecimiento personal y lo expresaba claramente. Al final es fácil resumirlo. Si te tiras, te tiras.

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Crónica de un campeonato y algo más

Le pedimos a Javier Villa sus pensamientos sobre el VII Campeonato de España de Iaido, y esto es lo que le ha salido después de hacer su particular digestión.

Y otro año mas…¡allá vamos!
Después de un viaje a Madrid MUY divertido (homenajes a El Milagro de P. Tinto incluidos) acabmos reuniéndonos en el pabellón para el primer día del seminario.Muchas caras conocidas y otras no conocidas…. lo cual, tratándose del iaido, es una grata sorpresa.  Estamos creciendo y este campeonato lo ha demostrado con creces: el año que más autonomías han participado y con gran número de participantes en todas las categorías… MUY MUY pero que MUY BIEN. Crecemos, nos vamos consolidando poco a poco como disciplina fuerte dentro de la Federación.

VII Campeonato Iaido Equipos

Mirad si no la competición por equipos: gente abajo… ¡y arriba!

En cuanto al cursillo pudimos disfrutar de las siempre excelentes enseñanzas de Emilio Gomez sensei, y obtuvimos buenas correcciones de los demás maestros allí presentes. El cursillo se centró, en mi opinión, en MUCHO trabajo: trabajamos mucho todas las katas de la Z.K.N.R.  Al ser un elevado numero de participantes, los maestros se centraron en corregir a los responsables de club, para que ellos puedan transmitir las correcciones a los demás miembros de sus dojos, lo cual no quitó que los maestros hicieran correciones particulares a muchos de nosotros mientras practicábamos cada kata.

Uno de los puntos que mas me ha gustado ha sido el excelente apunte de Emilio sobre los movimientos innecesarios o “parásitos” que muchos tenemos a la hora de hacer nuestro trabajo. Como bien ha apuntado Emilio hay que trabajar de la forma más sobria y elegante posible, y nos repitió esto varias veces.  Como bien nos ha dicho muchas veces otro buen maestro al que todos queremos mucho (nuestro gran Antonio Gutiérrez), con una excelente metáfora:  para cocinar bien un plato hay que echarle el punto exacto de sal,  nones bueno quedarse corto ni añadirle mucha.

En cuanto al campeonato, tengo que decir que estuvo EXCELENTEMENTE bien organizado, Y me gustaría destacar la labor de los árbitros, que sólo descansaron 10 minutos en toda la tarde.  Un enorme trabajo por su parte, si señor.

Y se vieron excelentes combates, excelente arbitraje, excelentes finales y sobre todo… un EXCELENTE compañerismo entre tod@s los asistentes.  Creo que poco más puedo decir sobre éste campeonato: si teneis algún apunte extra que añadir, por favor, no dudéis en añadirlo en los comentarios.

Domo arigato!!

Suburi: Uchi Te, Kiri Te

Está todo dicho ya sobre Kiri Te y Uchi Te, pero aquí no los habíamos mencionado todavía; y dado que en el último seminario en Alicante insistió Antonio Gutiérrez en trabajarlos, aquí está la última adición al repertorio de nuestras Pesadillas.

Hace dos años Editorial Alas publicó el primer libro de kendo en español, Kendo, de Pepe Gil. Es precisamente de Pepe Gil de quien copio esta definición de Kiri Te y Uchi Te, tomada en uno de los últimos cursos de profesores que impartió Takizawa sensei en Madrid:

Un buen “suburi” tiene que ser más rápido en el momento del impacto y del corte. Los conceptos se llaman “uchite”, o momento final del impacto, y “kirite”, o momento del corte. Este momento del corte se expresa con el trabajo de las dos muñecas “cortando” hacia delante. Hablar de “suburi” no es solamente hablar de brazos y de muñecas. Los pies y los brazos han de estar coordinados. Es al llegar el segundo pie cuando ocurre “uchite” y “kirite”.

En el mismo sentido (y con la misma ocasión), Javi de Kendo Navarra aportó en su momento un matiz importante:

Cuando hacemos kata, como sólo marcamos el golpe nos quedamos en uchi-te. Cuando hacemos suburi, nuestro ataque debe ser como si cortara, así que si hacemos suburi a men, no se quedará encima de la cabeza de alguien imaginario sino “dentro” de esa cabeza. Eso es kiri-te.

¿Qué hicimos para trabajar esto en el seminario de Alicante con Antonio Gutiérrez? Cualquiera que haya entrenado con Antonio conoce su interés y dedicación al trabajo de base en general y al suburi en particular, tanto en kendo como en iaido.

Además de los suburi de calentamiento, propuso un trabajo por parejas, sin men ni kotés: con el shinai a la altura de los ojos del motodachi el trabajo de nuestras muñecas cambia del todo. Es imposible hacer ese movimiento de carga con el hombro (¿os suena tanto como a mí?) trabajando sobre esta altura, y el tenouchi también se ajusta. En katate, blandiendo el shinai con una sola mano, Antonio nos pedía soltura: muñeca, muñeca y más muñeca. Si el hombro quería ayudar, la cadera empezaba a irse de medio lado para solaz y cachondeo del compañero de enfrente.


No tengo fotos del entrenamiento pero a esto me refiero más o menos

Antonio insistía en dejar libre la muñeca, en un movimiento similar al de un latigazo… la trampa estaba en que si el rebote no era natural, otra vez aparecía nuestro amigo el hombro a ayudarnos, y de nuevo acababas con la cadera retorcida si te descuidabas. Llegado el momento del kihon, con Kiri Te en mente hay menos ocasiones de que las manos se vayan hacia arriba tras el men, y la izquierda adquiere algo más de control. No es sencillo naturalizar esta idea con el men del compañero reluciendo frente a una como un neón. O al menos no lo es para mí, principiante y con un desentreno notable. Es lo que tienen los ejercicios de base, que no hay escenografía que los camufle. O como repite siempre Antonio: “no hay atajos”.

 Hay algunas ideas más disperas por la red sobre Kiri Te, una de las cuales publicada (cómo no) por Geoff Salmon en 2012.

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Cuánto pesa un zekken (II)

Anochece a las seis de la tarde en esta época del año, así que no puedo decir que sea importante que sea de noche, pero es de noche. Son las ocho y conduzco calculando el tiempo, pensando cuánto tardaré en aparcar y cuánto tardaré en volver para dar el pecho a mi hija de siete semanas. Dejo atrás Atocha y esta vez giro al contrario. Suena Baba O’Reily. He aprendido a usar un sacaleches, y mi marido a dar biberones, y mi madre ahora vuelve a acostar bebés. Y creo que todo esto también es un poco kendo.

Hace poco menos de un año escribía

Lo que más pesa no es el bogu ni el equipaje: lo que más pesa es el zekken. Llevas a todo tu dojo contigo. Llevas a cuestas a tus instructores, a tus senpai, a todas tus compañeras y compañeros, y flota por encima de ti esa ansiedad de estar a la altura de tus anfitriones, y de todos los que te acompañan a diario.

Me pongo el bogu y siento el peso de mis kilos de más. Siento el peso de mis piernas reblandecidas, y el peso de un suelo que mis pies no conocen todavía. Siento el peso de los muchos meses sin tai atari, sin keiko. Siento el peso de estar a la altura de mis anfitriones, y el peso de las enseñanzas que recuerdo.

Mantén el centro. 

Más cuerpo ahí.

Koté, chudan.

Pero el zekken no pesa nada.

No creo que los kendokas seamos los únicos en construir vínculos profundos: seguro que los montañeros o los corredores o los ciclistas pueden darnos lecciones a este respecto. Kendo es vida (esto lo dice mucho el Profe Statham, y también es una enseñanza que me llevo) y he desarrollado con los años una gran confianza con personas con las que no puedo entrenar todos los días, incluso viéndonos un puñado de ocasiones al año. No puedo negar que una siente pertenecer a una familia, pero llegado el momento he tenido que aprender que la familia es, si acaso, todos y todas las que hacemos kendo. También escribí en ese mismo post que uno no cambia de dojo porque otro le pille más cerca; pero cuando llega el momento, sea por la circunstancia que sea, sea queriendo o sin querer, kendo es kendo en todas partes. Kendo es vida. Y no puedes permitirte dejar de vivir.

Gracias a que no siento el peso del zekken en la cadera puedo sentir, de hecho, el peso de cuanto me han enseñado hasta ahora. Y sentir también que no estoy sola, que mis compañeras y compañeros me acompañan sobre este suelo diferente y más pronto que tarde nos vamos a cruzar como si nada; anda que a Latiguillo le va a importar mucho qué zekken lleve cuando trate de hacerme volar el shinai ni Bombardero va a dejar de distraerme a traición a la que me descuide. Los demás, las demás, sabéis quiénes sois y también estáis conmigo en cada men que tiro (lo cual lo mismo no os hace ninguna gracia, porque MADRE MÍA).

Son las once menos diez de la noche y vuelo camino de Atocha, giro a la izquierda hacia el sureste. El Oldie anda pinchando cosas de Van Halen. Me duele el cuerpo después de aguantar apenas una hora de kendo y tengo ampollas en las manos como si fuera la primera vez que cojo mi shinai, pero el alma no me duele salvo cuando me acuerdo de los keikos. Suspiro aliviada cuando me dicen que mi hija se ha pasado las tres horas durmiendo y todavía no sé que mi padre ha decidido volver al karate, después de 20 años de parón, y todo esto también es kendo.

Vídeo: Hokushin Itto Ryu kata

Esta semana ha circulado este vídeo en las redes, aunque no tanto como creemos que merece. Lo descubrió Eduardo Brito, kenshi del Kendo Club de Braga, Portugal.

Esta es la serie de katas de kumitachi (katas demostrados por dos personas) de la escuela, seguidas por tres kata de su serie de Battojutsu. Hokushin Itto Ryu es una de las pocas Ryuha que aún practica kumitachi con shinken, espadas de corte.

Demuestran el sexto soke, Otsuka Yoichiro Masanori y el Shihan Otsuka Ryunosuke Masatomo, acompañados del maestro de taiko Ishii Suguru.

Itto Ryu es una de las escuelas antiguas que más ha influido en el kendo moderno: ya tuvimos pesadillas al respecto con Kiri Otoshi, así como con el Kendo no Kata.

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