Esto es, en realidad, la crónica de un fracaso.

Hace siete años que empecé a practicar kendo. Los primeros cuatro los pasé desmayándome y vomitando. Por aquel tiempo, tenía un blog donde contaba mis mierdas. Escribía mogollón de posts sobre salud, medicinas, acupuntura, terapias varias y también kendo.

Hace tres años pude aguantar un entrenamiento completo por primera vez. Hace 18 meses empecé a practicar iaido. Hace 14 lancé un bokken contra el techo. Hace 11 desenvainé mi primer iaito.

Hace dos años comencé a trabajar en un proyecto de programa de TV sobre Artes Marciales. Fue rechazado en tres productoras. Se convirtió en un proyecto de webTV, del que llegamos a grabar un primer episodio. No encontré financiación, ni equipo, para continuar.

 

Hace tres meses mi compañero Fernando y yo comenzamos a escribir una webserie de karatekas (porque hace 27 años que empecé a hacer karate, y 20 que colgué el karategi), con otras AAMM como artistas invitadas. Tenemos el primer dossier terminado y está deseando que lo veais, aunque primero habrá que rodarlo; y antes, venderlo. Este blog es el primer elemento de eso que los gurús llaman transmedianarrativas mixtas o nuevos lenguajes: mientras nuestros samurais urbanos van encontrando su historia, aquí vamos a contar las nuestras, empezando (pero no sólo) por la mía. Esta es una crónica más de una artista marcial. A ver si mañana es la crónica también de mis compañeros,  y del proceso de contar en imágenes qué es esto que hacemos.

Bueno, y esta soy yo: me llamo Ara Ferrero, escribo cosas y cobro por ello siempre que puedo. A veces también grabo cosas. Cuando no estoy escribiendo cosas, hago kendo y iaido, pero eso ya lo he dicho.