¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Month: septiembre 2014

Pon un cascao en tu dojo: nueve ventajas del Budo inclusivo

¡Acción mutante! ¡Hajime!A principios de verano fuimos a visitar a nuestros amigos de Kaizen Iaido. Estuvimos un buen rato practicando San Po Giri, el séptimo kata de ZNKR Iai.

Tres direcciones, tres enemigos. Izquierda, derecha… y no hablemos del juego de pies. LA FIESTA para un disléxico.

En un momento dado, Gonzalo, que llevaba el entrenamiento, me dijo: “espera un momento”. Y me explicó el orden y la dirección de los pies paso a paso. Lo curioso es que, según me contó después, nunca se le había ocurrido explicarlo de esa manera. En ese sentido mi diversidad funcional y mi dislexia fueron una ayuda para mejorar las técnicas de otros (empezando por mi señora que estaba al lado), y le ayudaron un poco a él a enfocar el kata de otra manera.

Así que de vuelta a casa estuvimos pensando en estas cosas de la integración y la discapacidad. Siempre pensamos que una persona discapacitada puede ser bienvenida a pesar de su discapacidad… Pero ¿y si pensáramos en la discapacidad como una ventaja en lugar de como un inconveniente?

Por ejemplo:

1. Hay que decirlo: una cuota es una cuota.

2. Ya tendrás varios cascaos dentro de tu dojo y ni te habrás dado cuenta. El día que matricules a un cascao digamos “oficial” (visible), algunas particularidades que no entendías tendrán sentido.

3. ¿Buscas gente fiel y comprometida para tu dojo? Pues los alumnos cascaos somos en esto… lo mismo que los demás.

Algunos estamos un poco hartos de que los medios digan que somos más cariñosos, que tenemos más espíritu de superación, más comprometidos o que tenemos un sexto sentido. Vamos, que puede que tu alumno cascao se dé de baja a los pocos meses porque el kendo o el iaido no eran lo suyo.

¡Que pagas la cena y lo mismo va y te deja!

4.  Algunos cascaos pagamos menos a Hacienda. Y esto es PERFECTO para calentar a la gente antes de los keikos.

5. Tendrás que improvisar. Y aplicarás lo que descubras a tu didáctica, lo cual te ayudará con todos tus alumnos.

6. Queda bonito presumir de un dojo inclusivo ante amigos y conocidos.

7. Aunque te imponga al principio, no necesitarás mucho más esfuerzo que para trabajar con otros principiantes. Quizá algo más de imaginación.

8. El SUBIDÓN. Cuando tu cascao empiece a progresar, para qué engañarnos: te sentirás muy satisfecho. No sólo por su progreso, sino porque habrás ayudado un poquito a que las personas que funcionamos distinto demos un paso más hacia la igualdad de oportunidades.

9. Tu nicho de potenciales alumnos aumenta. ¿Te imaginas a diez ciegos con katana?

Este sábado, los quehacesQUEkas estuvimos apoyando de nuevo la VIII Marcha por la Visibilidad convocada por el Foro de Vida Independiente. Se celebró simultáneamente en España y Portugal. Puedes leer el Manifiesto aquí, y si lo deseas, enviarlo a tus representantes políticos y comunitarios.

Mi técnica favorita: Juan Tormo

Si de mayor quieres ser como alguno de ellos, te interesará saber cuál es su técnica favorita (o la que les provoca pesadillas)…. aunque en este caso no es su técnica favorita sino su kata (de iaido) favorito.

juan_tormo_iaidoMi kata favorita es Ryutto, aunque sea una kata de la primera serie.

Si su ejecución es correcta, hasta para alguién “no iniciado” es posible la visualización del teki. Ademas cuenta con un GRAN corte…..bella, simple a la par que preciosa.

 

Según Javier Villa, la mejor ejecución de Ryutto jamás grabada:
recopilación del Hakone Taikai
(mejor sin audio)

 Ryu To (o ryutto) es un kata de Omori ryu, la primera serie de la escuela Muso Shinden. Es, con toda probabilidad, el predecesor del tercer kata de Seitei Iai, Uke Nagashi.

Si quieres compartir con nosotros tu técnica (o kata) favorito, o aquella que te provoca sudores fríos, escríbenos. Cuantos más seremos más reiremos aprenderemos.

Mamá kendoka semanas 22 a 27: midori loco

-Es imposible_ dijo el orgullo.
-Es arriesgado_ dijo la experiencia.
-Es el veranillo de San Miguel y estamos a 35 grados _dijo la razón.
-Es el séptimo mes, tía _ dijo la ley de la gravedad.

Y con el do todavía bien colocado y el hakama a la altura de las rodillas, el martes fui a entrenar.

La kendoka pocha: midori del hamor

Y así paso las tardes

En abril ya sabía que este momento tenía que llegar. De hecho, entrenar kendo durante el embarazo es un camino lleno de concesiones: vas prescindiendo del men, del tare, del obi para el iaito, del fumikomi, del keiko… Vas adaptándote a los cambios en tu cuerpo adaptando lo que en cada momento vas a poder hacer. Y con todo, puedes aprovechar ese tiempo para hacer pequeñas mejoras, o cuanto menos ser más consciente de tus errores, ya que te has dejado por el camino también la velocidad y la fuerza. Con todo, creo que ha habido pocos días de kendo en mi vida en que lo haya pasado peor.

La fatiga física no es el mayor de los problemas: cuentas con ella, porque El Bebé se mueve y cuelga de ti dentro y fuera del dojo. No me canso más tratando de tirar men pequeño que caminando. Lo peor, como en muchas lesiones, es que no pules tus errores: al contrario, estos parecen agrandarse. ¡Vuelves a casa con agujetas en el brazo derecho, demonios! Las piernas te las han cambiado por dos palos de surimi y tu cadera… bueno, se supone que la cadera y el centro de gravedad siguen en el mismo sitio, pero por algún motivo te ves pasando de medio lado. Estoy en el tercer trimestre: mi pelvis se va abriendo poco a poco, y el ciático lo empieza a notar. La cadera debería seguir en su sitio, sí… pero yo ya no lo estoy o me veo aflojándome como un pudding mientras tiro la técnica.

Otro aspecto que se ha vuelto cuesta arriba es la recuperación: lo que hasta julio llevó como mucho un par de horas más de lo habitual, esta semana fueron tres días. Es natural que la presión arterial baje un poco durante el embarazo, y que el ejercicio la baje todavía más. Pero que sea natural no significa que no sea molesto, y que día y medio viendo bailar los posters del despacho tenga gracia.

Y la cabeza. La cabeza que sigue funcionando sola. Que ve tu palidez reflejada en la cara de tus compañeros y de tus instructores, que te conocen lo bastante bien para saber qué significa para ti la imposibilidad de entrenar y no se atreven a sugerite que quizá Lo Inevitable ya está aquí. El pavor de no mejorar sino empeorar, de no saber si podrás volver a hacer un keiko decente en tu vida. Los diez años de frustración que habías olvidado y que de pronto se te echan otra vez encima. El pánico. Los que me conocéis en persona sabéis de lo que hablo, así que no voy a extenderme más.

Y las petardas del grupo de preparación al parto que te sugieren que qué más da, si total no vas a hacer kendo cuando seas madre, porque tu lugar ya no está ahí.

La mayoría de las kendokas que he sabido que entrenaron durante el embarazo fueron retirándose más o menos en este momento, alrededor del séptimo mes. Sé de al menos una que entrenó hasta el octavo. Aunque nada parece ir fuera de lo normal, me temo que estas serán mis últimas semanas de práctica.

Lo único que no está equivocado aquí es el disco de KISS

La mayoría de las kendokas que he sabido que entrenaron durante el embarazo fueron retirándose más o menos en este momento, alrededor del séptimo mes. Sé de al menos una que entrenó hasta el octavo. Aunque nada parece ir fuera de lo normal, me temo que estas serán mis últimas semanas de práctica. Entrené solamente un día esta semana, y volveré la semana que viene. Mientras, trataré de comprobar hasta dónde puedo llegar en iaido, que será lo que más se complique cuando tenga al Bebé conmigo. Después, seguiré mis rutinas horarias y haré midori en las horas de clase: es lo que he tenido que hacer en los keikos desde junio. Mirar no sustituye a hacer, pero me permite seguir concentrada en kendo y pensando en mis propios objetivos.

Mientras, Miyuki, una compañera japonesa, le ha regalado el primer tenugui de mi Bebé.

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