¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Month: julio 2013 (page 1 of 4)

Lobezno: Inmortal. Podría haber sido peor

A estas alturas el trailer ya lo habéis visto todos y a más de uno se le ha hinchado la vena del ojo.

Ah, ¿que no? Pues a solucionarlo ahora mismo:

Tampoco es tan grave la cosa. Nueva película sobre (o alrededor de) Japón. Nuevo giro en torno a los tropos habituales: muerte, honor (en este caso encarnado en, ATIENDE, un joven ninja), tradición y samurai de plata un mecha tecnología. Lobezno, el universo Marvel en general, son un pretexto casi irrelevante. Japón siempre es un estado mental para los no japoneses.

La cosa es que, aunque hace muchos años de aquel Lobezno: honor, a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y allí que me fui. Ya sabía que el argumento apenas tiene que ver con la trama original del personaje. Ya sabía que iba a ver un ejemplo más de kendo tróspido; y me imaginaba las ideas que la ambientación iba a verter. Ese Japón antiquísimo donde cualquier familia samurai que se precie tiene su buena colección de espadas, una casa con engawa y jardín de arena, y combinan la última tecnología con el shinto más rancio folklórico. Se junta de todo: ninjas, samurais y yakuzas en torno a Yashida, el viejo amigo de Lobezno, que en el universo original genera un conflicto similar al que se desata en esta película, con la diferencia de que el guión de Claremont se entiende.

A estas alturas el trailer ya lo habéis visto todos y a más de uno se le ha hinchado la vena del ojo.  Ah, ¿que no? Pues a solucionarlo ahora mismo:  <span class='embed-youtube' style='text-align:center; display: block;'><iframe class='youtube-player' type='text/html' width='560' height='315' src='http://www.youtube.com/embed/R71S5--vD2s?version=3&rel=1&fs=1&showsearch=0&showinfo=1&iv_load_policy=1&wmode=transparent' frameborder='0' allowfullscreen='true'></iframe></span>  Tampoco es tan grave la cosa. Nueva película sobre (o alrededor de) Japón. Nuevo giro en torno a los tropos habituales: muerte, honor (en este caso encarnado en, ATIENDE, un joven ninja), tradición y tecnología. un mecha. Lobezno, los mutantes, el universo Marvel en general, son en este caso un pretexto casi irrelevante. Japón siempre es un estado mental para los no japoneses.  La cosa es que, aunque hace muchos años de aquel Lobezno: honor, a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y allí que me fui. Ya sabía que el argumento apenas tiene que ver con la trama original del personaje. Ya sabía que iba a ver un ejemplo más de kendo tróspido; y me imaginaba las ideas que la ambientación iba a verter. Ese Japón antiquísimo donde cualquier familia samurai que se precie tiene su buena colección de espadas, una casa con engawa y jardín de arena, y combinan la última tecnología con el shinto más rancio folklórico. Se junta de todo: ninjas, samurais y yakuzas en torno a Yashida, el viejo amigo de Lobezno, que en el universo original genera un conflicto similar al que se desata en esta película, con la diferencia de que el guión de Claremont se entiende.   Te cagas Las virivueltas de los kendokas no hacen más daño a la vista que aquellas de Se ha escrito un crimen. Más pupa hace el hecho de que el kendo se utilice como retrato, una vez más, del saber ancestral, porque una pirueta no hace daño pero un estereotipo sí. Resulta bastante triste que no se aprovechen más de la formación de Hiroyuki Sanada en el Japan Action Club, algo que la injustamente denostada El último samurai sí supo exprimir. Y, por otra parte, esa fascinación que América siente por el kendo como sinónimo de lo samurai queda reducido a la anticipación de un combate a espada menos espectacular que el keiko acrobático del primer acto. Lo cual a mí me hizo preguntarme ¿pero entonces por qué?  Interesante el retrato que se hace de las mujeres: ya hemos mencionado el tropo de la Banshee, esa identificación de la mujer armada con la muerte, que en la película toma forma en Yukio, una especie de trasunto de la Kitty Pride original, con bastante menos encanto y apariencia confusa. La dulce Mariko de Claremont simboliza otro tropo, el de la doncella sacrificial, la virgen indefensa. Un invento universal que no ha introducido el imaginario occidental, sino que lleva presente en la literatural popular japonesa desde el Shogunato.   Vaya souvenir guapo me he traído de Tokio, Scott Con todo y con eso, además de la peripecia incomprensible, los ninjas honorables y tal, hay algunos momentos realmente brillantes a lo largo de la película, ATENCIÓN OJOCUIDAO empezando por la delicadísima y cuidada escena de apertura. Es 1945... y resulta que es La Otra. Pena que el propio guión destroce su propia premisa de presentación de personaje. Sobre todo, y como ya he dicho que a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y ando poniendo velas por Chris Claremont, con esta película reconciliamos a Lobezno con el universo X y le dejamos preparado para la reincorporación. Al fin y al cabo no ha habido más que una película de Lobezno en solitario. De verdad. Ninguna más. No. Era mentira. Lo hemos soñado. En serio. ¿Qué es lo peor de que la ofensa a la vista no sea para tanto? Pues que le quita el aliciente del placer culpable a un producto que es de por sí plano y con casi nula gracia. Si lo que queréis es gritar anatemas, ahorraos el dinero.

Te cagas

Las virivueltas de los kendokas no hacen más daño a la vista que aquellas de Se ha escrito un crimen. Más pupa hace el hecho de que el kendo se utilice como retrato, una vez más, del saber ancestral, porque una pirueta no hace daño pero un estereotipo sí. Resulta bastante triste que no se aprovechen más de la experiencia de Hiroyuki Sanada en el Japan Action Club, algo que la injustamente denostada El último samurai sí supo exprimir. Y por otra parte, esa fascinación que América siente por el kendo como sinónimo de lo samurai queda reducida a prefacio de un combate a espada menos espectacular que el keiko acrobático del primer acto. Lo cual me hizo preguntarme ¿pero entonces pa qué?

Interesante el retrato que se hace de las mujeres: ya hemos mencionado el tropo de la Banshee, esa identificación de la mujer armada con la muerte, que en la película toma forma en Yukio, una especie de trasunto de la Kitty Pride original, con bastante menos encanto y apariencia confusa. La dulce Mariko de Claremont simboliza otro tropo, el de la doncella sacrificial, la virgen indefensa. Un invento universal que no ha introducido el imaginario occidental, sino que lleva presente en la literatura popular japonesa desde el Shogunato.

A estas alturas el trailer ya lo habéis visto todos y a más de uno se le ha hinchado la vena del ojo.  Ah, ¿que no? Pues a solucionarlo ahora mismo:  <span class='embed-youtube' style='text-align:center; display: block;'><iframe class='youtube-player' type='text/html' width='560' height='315' src='http://www.youtube.com/embed/R71S5--vD2s?version=3&rel=1&fs=1&showsearch=0&showinfo=1&iv_load_policy=1&wmode=transparent' frameborder='0' allowfullscreen='true'></iframe></span>  Tampoco es tan grave la cosa. Nueva película sobre (o alrededor de) Japón. Nuevo giro en torno a los tropos habituales: muerte, honor (en este caso encarnado en, ATIENDE, un joven ninja), tradición y tecnología. un mecha. Lobezno, los mutantes, el universo Marvel en general, son en este caso un pretexto casi irrelevante. Japón siempre es un estado mental para los no japoneses.  La cosa es que, aunque hace muchos años de aquel Lobezno: honor, a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y allí que me fui. Ya sabía que el argumento apenas tiene que ver con la trama original del personaje. Ya sabía que iba a ver un ejemplo más de kendo tróspido; y me imaginaba las ideas que la ambientación iba a verter. Ese Japón antiquísimo donde cualquier familia samurai que se precie tiene su buena colección de espadas, una casa con engawa y jardín de arena, y combinan la última tecnología con el shinto más rancio folklórico. Se junta de todo: ninjas, samurais y yakuzas en torno a Yashida, el viejo amigo de Lobezno, que en el universo original genera un conflicto similar al que se desata en esta película, con la diferencia de que el guión de Claremont se entiende.   Te cagas Las virivueltas de los kendokas no hacen más daño a la vista que aquellas de Se ha escrito un crimen. Más pupa hace el hecho de que el kendo se utilice como retrato, una vez más, del saber ancestral, porque una pirueta no hace daño pero un estereotipo sí. Resulta bastante triste que no se aprovechen más de la formación de Hiroyuki Sanada en el Japan Action Club, algo que la injustamente denostada El último samurai sí supo exprimir. Y, por otra parte, esa fascinación que América siente por el kendo como sinónimo de lo samurai queda reducido a la anticipación de un combate a espada menos espectacular que el keiko acrobático del primer acto. Lo cual a mí me hizo preguntarme ¿pero entonces por qué?  Interesante el retrato que se hace de las mujeres: ya hemos mencionado el tropo de la Banshee, esa identificación de la mujer armada con la muerte, que en la película toma forma en Yukio, una especie de trasunto de la Kitty Pride original, con bastante menos encanto y apariencia confusa. La dulce Mariko de Claremont simboliza otro tropo, el de la doncella sacrificial, la virgen indefensa. Un invento universal que no ha introducido el imaginario occidental, sino que lleva presente en la literatural popular japonesa desde el Shogunato.   Vaya souvenir guapo me he traído de Tokio, Scott Con todo y con eso, además de la peripecia incomprensible, los ninjas honorables y tal, hay algunos momentos realmente brillantes a lo largo de la película, ATENCIÓN OJOCUIDAO empezando por la delicadísima y cuidada escena de apertura. Es 1945... y resulta que es La Otra. Pena que el propio guión destroce su propia premisa de presentación de personaje. Sobre todo, y como ya he dicho que a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y ando poniendo velas por Chris Claremont, con esta película reconciliamos a Lobezno con el universo X y le dejamos preparado para la reincorporación. Al fin y al cabo no ha habido más que una película de Lobezno en solitario. De verdad. Ninguna más. No. Era mentira. Lo hemos soñado. En serio. ¿Qué es lo peor de que la ofensa a la vista no sea para tanto? Pues que le quita el aliciente del placer culpable a un producto que es de por sí plano y con casi nula gracia. Si lo que queréis es gritar anatemas, ahorraos el dinero.

Vaya souvenir guapo me he traído de Tokio, Scott

Con todo y con eso, además de la peripecia incomprensible, los ninjas honorables y tal, hay algunos momentos realmente brillantes a lo largo de la película, ATENCIÓN OJOCUIDAO empezando por la delicadísima y cuidada escena de apertura. Es 1945… y resulta que es La Otra. Pena que el guión destroce su propia premisa. Sobre todo, y como ya he dicho que a mí de los mutantes me gustan hasta los andares y ando poniendo velas por Chris Claremont, con esta película reconciliamos a Lobezno con el universo X y le dejamos preparado para la reincorporación. Al fin y al cabo no ha habido más que una película de Lobezno en solitario. De verdad. Ninguna más. No. Era mentira. Lo hemos soñado. En serio.

¿Qué es lo peor de que la ofensa a la vista no sea para tanto? Pues que le quita el aliciente del placer culpable a un producto que es de por sí plano y con casi nula gracia. Si lo que queréis es gritar anatemas, ahorraos el dinero.

¿… que eres QUÉ?? Kendo en Ramadán

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son kendokas, y muchos más artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.

Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales) que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos como sabéis desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.  Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales), que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos, como sabéis, desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.  ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!  Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.  La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.  ¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso... el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber en cuándo parar, o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!  Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es exactamente lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Para no preocupar a mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Al contrario que dice el mito popular, no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.  De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran durante el verano: no hay kendo en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.  Sí están cumpliendo con su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.  En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y en el que el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, de escuchar a mi cuerpo, de aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.  No me digáis que no os suena de nada.

¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!

Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.

La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.

¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso… el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber cuándo parar o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!

Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es EXACTAMENTE lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Como esto lo lee mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Contra lo que dice el mito popular no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.

De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran: no hay kendo en verano en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.

Sí que están cumpliendo su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.

En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, escuchar a mi cuerpo, aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.

No me digáis que no os suena de nada.

Leyendo Kendo: a comprehensive guide

Supongo que para Geoff Salmon habrá resultado difícil seleccionar los contenidos de este primer libro, después de 40 años de kendo, muchos de los cuales de docencia, y cinco dedicados a la divulgación en su blog Kendo Info (que aparece en la columna de enlaces). He leído las críticas a Kendo: a comprehensive guide to japanese swordsmanship  y no podían ser más positivas, pero me quedaban dudas sobre la distribución de un contenido que él mismo ofrece semanalmente en Internet. En serio, no sé qué hacéis leyendo esto cuando necesitáis leerle a él.
La respuesta es que Kendo: a comprehensive guide es una obra de introducción al kendo bien definida y con contenidos independientes de la bitácora, aunque las ideas que más interesan a Salmon sensei también están ahí. Seme, tame, pensamientos en torno al kirikaeshi… Tanto que se echa de menos algún enlace a pie de página a posts como este, donde profundiza en aspectos concretos de la técnica o el trabajo en general.

Supongo que para Geoff Salmon habrá resultado difícil discriminar qué contenidos incluir en este primer libro, después de 40 años de kendo, muchos de los cuales de docencia, y cuatro años dedicados a la divulgación en su blog Kendo Info (que aparece en la columna de enlaces). He leído las críticas a Kendo: a comprehensive guide to japanese swordsmanship y no podían ser más prometedoras, pero me quedaban ciertas dudas sobre la distribución de un contenido que detalla, con experiencia y excelente redacción, semanalmente en Internet. En serio, no sé qué hacéis leyendo esto cuando necesitáis leerle a él.  La respuesta es que Kendo: a comprehensive guide es una obra de introducción al kendo bien definida y con contenidos independientes de la bitácora, aunque las ideas que más interesan a Salmon sensei también están ahí. Seme, tame, pensamientos en torno al kirikaeshi... Tanto que se echa de menos algún enlace a pie de página a posts como este, donde profundiza en aspectos concretos de la técnica o el trabajo en general.

Una de las ilustraciones de Katsuya Masagaki

Cuando se trata de libros sobre kendo tampoco podemos esperar grandes diferencias entre unos y otros en lo que a contenidos se refiere. Men es men, pero sí cambia, y mucho, la forma de aproximarse a su enseñanza. Mientras en Kendo, the definitive guide obtenemos referencias que podríamos calificar de enciclopédicas (lo cual puede resultar muy útil para resolver dudas puntuales), en el libro de Salmon la aproximación es más básica: es un poco Kendo for dummies, me dijo el compañero que me lo prestó. Y, en efecto, el libro tiene la vocación de texto introductorio para nosotros principiantes, incluso para quien todavía está mirando por la rendija de la puerta decidiendo si se mete o no se mete. Pero no es necesariamente pobre o escaso, si tenemos en cuenta que escribe un instructor de kendo, y que el volumen puedes tenerlo al alcance de la mano a la vuelta del dojo.

Un ejemplo es qué capítulos “sorpesa” nos encontramos en cada uno de estos libros: en El Libro de Pepe, cómo no, era el suburi en el que tanto insiste Antonio Gutiérrez (que también aparece en el libro de Salmon). En éste leemos con detalle sobre el trabajo de pies, y ejercicios de calentamiento y estiramientos post-clase. Esos que en ocasiones se dejan de hacer por la promesa de una ducha y una cerveza, y que son importantes para relajar las articulaciones tanto como la mente, después de un esfuerzo del calibre de un keiko. Cada vez que me encuentro con estos contenidos que no esperaba, me percato de que quizá debería prestarles más atención en el dojo.

No hace falta repetir que el kendo se aprende haciendo y no leyendo porque no somos idiotas, pero saber cómo lo enseña otro puede servirnos como una forma más de midori geiko. Verbalizar aquello que practicamos con el cuerpo, aunque sea en texto ajeno, nos acerca más a nuestro propio kendo.

El libro está disponible en Amazon en formato papel (13€) y Kindle (8€).

Y los viernes sigue el keiko: quinto interprefectural femenino

Hace dos semanas se celebró el Quinto Campeonato Nacional Femenino en Japón. Mientras algunos españoles nos dedicábamos a sudar la gota gorda en Huesca, uno de nuestros lectores de México, David Ramírez, nos hizo llegar el streamming y posteriormente los vídeos del canal Youtube de la ZNKR. He escogido la final por equipos para ver esta semana y postear aquí:

En comparación con gente que conozco, hasta ahora he visto muy pocos vídeos de campeonatos. Me resultaba difícil mantener la atención y no tratar de verlo todo, de pillarlo todo. Desde hace unas pocas semanas intento ver aquellos que me llaman la atención varias veces y tratando de ponerme en el lugar de uno de los contendientes cada vez, no sólo para seguir sus movimientos, sino para tratar de sentirlos también. Llegar a enteder qué está haciendo y (muy de vez en cuando) imaginar qué quiere hacer, qué va a hacer a continuación. Es un ejercicio difícil, pero no menos que eso que llamamos construir cuando nos toca.

Una vez que me he cansado me ha explotado la cabeza he visto los combates desde un punto de vista, trato de hacerlo desde el otro. Escojo Shiro o Aka al azar, sin pensar en quién ha ganado o no: en kendo de tan altísimo nivel, no creo que haga ninguna diferencia, al menos en lo que yo misma pueda aprender.

Hay varios momentos que he parado para ver varias veces: la diferencia en la entrada de las Senpo (min. 00:40), leer sus dos ataques desde el saludo; el hiki men final de Kurita (min. 34:00); el tsuki de Yamaguchi (min. 14:40). El diferente ritmo de cada combate en función de la ventaja, y consecuentemente de la presión. Cosas que pueden resultar algo más difíciles de ver en conjunto en los combates individuales.

Y si todavía seguís pensando que el kendo femenino es flojo, casi me callo y os ponéis a verlo.

 

Detrás del kendotour. Rostros de la Kendocampus

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

Es el curso de verano más largo (casi una semana). Es uno de los más duros del año. Es uno de los cursos internacionales más concurridos de los que se celebran en España, con participantes de todo el mundo. Y uno de los más completos: kihon, keiko, arbitraje, kata, competición y exámenes de grado. Y aunque este año se celebra por tercera vez en su forma actual, la Kendocampus de Valencia hereda una larga trayectoria de acogida y aprendizaje.

Organizar la asistencia y alojamiento de más de cien personas, la documentación de los exámenes, los alojamientos y la sayonara party llevan un ratito, más cuando ese trabajo hay que comunicarlo en tres idiomas, fundamentalmente español e inglés. La organización de una Kendocampus empieza en enero y no termina hasta después del cierre del curso, habitualmente los últimos días de julio.

Y por esta foto supe que mr. Park era mr. Eurokendo (Teresa es la chica de la izquierda)

Si bien el peso de la organización recae sobre el instructor Santiago Peydró, Teresa Valdés es uno de los rostros de la Kendocampus. Como con Paola y Huesca, mi primer recuerdo de Teresa está asociado a ésta, y aunque con los años hayamos compartido otros cursos me es imposible pensar en la Kendocampus y no verla atendiendo a gente entre keiko y keiko. Su dojo, Yoshinkai, se constituyó hace apenas dos años, pero sus miembros llevan mucho más tiempo caminando.

Por teléfono, Teresa me habla con muchísimo respeto del esfuerzo de Santi Peydró y Salva García: e-mails, agenda, documentación de exámenes. Atender personalmente a los tres senseis de Japón y al resto de senseis que llegan de Europa, organizar sus viajes y estancia y conseguir que las fechas puedan cuadrar para todos. Un trabajo que no vemos pero sin el cual el curso no exisitiría. Un trabajo que, recordemos, supone más de seis meses y que llevan a cabo junto con el entrenamiento habitual y el correr de la temporada, además del trabajo y la vida personal.

(c) Eurokendo

El Yoshinkai apoya en las tareas que pueden: muchos a pesar de las limitaciones de la vida universitaria. Teresa es la responsable de la comunicación de la Kendocampus, tarea minuciosa si tenemos en cuenta su carácter internacional. Todo va doble: dossieres, Facebook, invitaciones, e-mails… en español y en inglés. También es el enlace con el resto de dojos y kenshis asistentes en la gestión del alojamiento, y por último la organización de la sayonara party. Además de sacar un rato para resumirme por teléfono lo que significa el curso para ella y el resto del Yoshinkai:

Lo hacemos con tanta ilusión que ya ni me entero de cuánto cuesta.

Durante la Kendocampus la he visto hacer casi de todo: llevar a Denys Fedchuck (que había venido solo desde Kiev) a la playa para que pudiera ver el mar, ayudar a Young Park con los encargos, llevar y traer bogus, y ayudar a su compañera María López (otro rostro del curso) con la venta de refrescos y camisetas. También le dio tiempo a hacer combate conmigo en mi primera Kendocampus en 2011. Este año la echaré de menos: es uno de mis cursos favoritos, pero mi fascitis y mi caprichoso calendario veraniego tenían otros planes para mí.

La Kendocampus 2013 empieza esta tarde y, si sabéis lo que os conviene, no leeréis esto porque ya estaréis allí.

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