¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Month: abril 2013 (page 1 of 4)

De las otras Rojas

Hace una semana me incorporé a la asamblea de trabajadores de la cultura y entretenimiento del Mayo Global en Madrid. Como a las otras Mareas nos preocupa la precariedad de nuestro trabajo, y no solamente nuestros puestos de trabajo sino la calidad misma de lo que producimos. En estos momentos, lo que aporta la industria cultural son más parados a la supercifra de seis millones, y al incontable número de precarios, explotados y aterrorizados.

Algunos son artistas marciales o padres y madres de artistas marciales. Unos han tenido que dejarlo para sobrevivir, otros nos las vamos apañando. Los instructores también lo sufren: no se puede cobrar a quien no te puede pagar. Con todo todavía resistimos. Se intenta mantener la base en los colegios, se bajan sueldos para mantener las cuotas, se reducen los cursos. Se hace, como hacemos todos, lo que se puede.

En esta misma ciudad donde vivo hemos celebrado hace tres días un campeonato autonómico de kendo, en el que he competido por primera vez. Mi capitana, pediatra, terminó la guardia, se quitó la bata, se puso un bogu y salió al shiaijo sin dormir. La selección española de Iaido nos enviaba fotos desde la furgoneta, camino del Europeo de Andorra de 2011. Sé de un joven instructor novato al que una institución pública sugiere cambiar clases por beneficios académicos, del mismo modo que a otros quieren pagarnos nuestros contenidos con visibilidad. Y todo se complica más en este ámbito nuestro del Budo, que es deporte y es arte y cultura y juego a la vez, y por eso mismo, para muchos ahí fuera no es nada.  Esta misma ciudad quiere organizar unos Juegos Olímpicos. La obsesión olímpica de Madrid comenzó en 2004 y vamos coleccionando candidaturas, campañas y logos (y 7000 millones de euros de deuda) siempre con unas infraestructuras terminadas al 80% porque si algo estuviera terminado alguna vez esto no sería Madrid. Una de las instalaciones terminadas se llama Madrid Arena. Otra, la Caja Mágica, se utiliza dos veces al año. Dos de sus polideportivos más grandes y antiguos han sido privatizados y su entrada es restringida al apellido, la cuota o en el caso del Club de Campo ambas cosas. Nuestro estadio más antiguo, el Beti-Jai, se cae a trozos. El abismo entre el negocio del deporte de élite y el deporte de base es insondable, y eso ahora que las selecciones ganan. Para nosotros ni siquiera hay abismo. No hay élite cuando no se existe.

Así acabamos el Campeonato de Madrid

He introducido el tema del deporte en la asamblea porque vivo en una ciudad donde la piscina cuesta cinco euros, si tu barrio tiene la suerte de tener una abierta. En esta misma ciudad donde vivo hemos celebrado hace tres días un campeonato autonómico de kendo, en el que he competido por primera vez. Mi capitana, pediatra, terminó la guardia, se quitó la bata, se puso un bogu y salió al shiaijo sin dormir. La selección española de Iaido nos enviaba fotos desde la furgoneta, camino del Europeo de Andorra de 2011. Sé de un joven instructor novato al que una institución pública sugiere cambiar clases por beneficios académicos, del mismo modo que a otros quieren pagarnos nuestros contenidos con visibilidad. Y todo se complica más en este ámbito nuestro del Budo, que es deporte y es arte y cultura y juego a la vez, y por eso mismo, para muchos ahí fuera no es nada.

Esta misma ciudad quiere organizar unos Juegos Olímpicos. La obsesión olímpica de Madrid comenzó en 2004 y vamos coleccionando candidaturas, campañas y logos (y 7000 millones de euros de deuda) siempre con unas infraestructuras terminadas al 80% porque si alguna vez termináramos algo esto no sería Madrid. Una de las instalaciones terminadas se llama Madrid Arena. Otra (la Caja Mágica) se utiliza una vez al año. Dos de sus mayores polideportivos han sido privatizados y su entrada es restringida al apellido, la cuota, o en el caso del Club de Campo a ambas cosas. Nuestro estadio más antiguo, el Beti-Jai, se cae a trozos. El abismo entre el negocio del deporte de élite y el deporte de base es infinito, y eso ahora que las selecciones ganan. Para nosotros ni siquiera hay abismo. No hay élite cuando no se existe.

Y yo, que siempre he tenido a gala que no seamos olímpicos, para evitar ese abismo precisamente y porque quiero creer que lo que hacemos es otra cosa, pienso en esas inversiones pantagruélicas y me acuerdo de la furgoneta de los de Iaido y de mi taisho cambiando guardias, y de mi entrada de cinco euros a una piscina descascarillada para hacer físico, y me parece todo un contrasentido enorme, y a alguien se lo tenía que contar. Y para eso tengo un blog.

 

Sobre el dilema olímpico escribió este artículo Alexander Bennett sensei,

y Néstor de Makoto Valencia lo ha traducido.

Los domingos Danimaru. Gajes del oficio

Haz click en la imagen para verla en tamaño grande.

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Cosas que pasan, por Danimaru Honda

Por favor, no copies esta viñeta. Si te ha gustado, compártela, distribuyela libremente, pero acredita a su autor para que más gente le conozca. Gracias.

Ponte bien el obi

Resulta que Saki y yo nos vamos a vivir juntas.

No será hoy ni mañana, y de momento seguiremos actualizando en nuestros respectivos blogs (y por eso, querido compañero que te estás enterando ahora mismo, no os hemos pasado users nuevos), pero en el dominio propio nos podremos permitir cosas como este vídeo, gestionar otro tipo de contenidos que hasta ahora corren en Facebook y tener algo más de autonomía.

Nos gustaría que le echárais un vistazo al clip y que nos digáis qué os gustaría ver, qué echáis de menos y cómo hacerlo mejor la próxima vez. Mientras tanto, como sabemos que no somos las únicas iaidokas a las que se les cae el hakama, os dejamos nuestro primer truco, que pasa por llevar el obi bien puesto.

Los jueves, foto: Unter Der Linden Kendoka

A pesar de que tengo unas cuantas fotografías que encajarían a la perfección con el título, esta es la que más me gusta. Las otras, además, creo que me las quedaré para mi y para quienes salen en ellas que, como los que podréis ver en esta que os presento aquí, no sólo son kendoka, sino que además son mi Círculo Interior.

Paseo por Unter der Linden

Paseo por Unter der Linden

De los zekken: Irene, E. Arceo, Celis, por orden de aparición.

Aquí mi shinai (y III): ovales

Hemos leído a menudo en estos tres posts que muchos kenshis prefieren “el normal”, shinais de práctica con tsuka redonda, sin características especiales. El mío también es un “normal”, 38 desde hace un año. Antes utilizaba 39. Mi primer shinai fue un 39 de hombre, que todavía conservo y que utilizo para hacer suburi en casa.

Durante unos meses gocé este oval: Enshin koban gata [así se llaman las tsukas ovales] de Nine Circles. Lo recuerdo ligero a pesar de sus 521 gramos; no sé lo que me costaría manejarlo ahora después de un año utilizando 38. Saludo desde aquí al notas que me lo mangó aquel fin de semana.

¿Qué ocurre con las tsukas ovales? La sensación de estar empuñando una espada no sólo lo hace “divertido” para iaidokas como Javi Villa. El trabajo con la muñeca es distinto y favorece el tennouchi. Esta es la opinión de mi compañero Víctor Navarro:

Mejoran el agarre una barbaridad: haces mucho mejor la fuerza con meñique-anular de la mano izquierda, y eso se nota en todo el kendo. PERO acabo utilizando los 39 que traen al dojo: normalmente los exprimo hasta que se joden para siempre en una clase y no me queda más remedio que comprar otro.

Y ese es un problema con los ovales. No sólo el precio de salida, sino que los takes no son intercambiables sino por los de otro oval, que no es precisamente el más común. Esta circunstancia influyó a Josete San Antonio:

Después de empeñarme en usar ovales con el peso cerca de la tsuka ahora compro los más baratos, redondos y cuyos takes puedo reciclar una y otra vez. Quizás los ovales con el peso hacia la empuñadura me diesen una sensación de mayor velocidad y control…pero cuando te cargas los shinais en un mes al final terminas por ir a lo económico.

Santiago Velasco utiliza oval de carbono:

El sentimiento de tener una espada es muy importante, aunque es cierto que los kotés amortiguan el tacto y les encaja igual de bien la tsuka redonda. Mi shinai es de bambú, pero en el día a día lo normal es que se nos agoten los shinais del dojo y acabo prestándolo a alguien, y al final se rompen. De hecho ya hemos roto uno de mis tres Hasegawa.

Carlos Sanz también utiliza oval:

39 oval, aceitadito y pesando casi 600gr; tsuba de 9cm. La tsuka oval me ayuda a mantener la posición correcta de las manos y el “filo”. Los aceito regularmente para que los takes estén flexibles y no se rompan y aprovecho para lijarlos y quitarles las astillas. A veces parece que pesa demasiado, pero puesto que no tengo un kendo de velocidad me da igual y el peso extra garantiza la contundencia del impacto. He probado los chokuto (demasiado gruesos), los ahumados (no he visto diferencia), los normales (los del dojo son los que más duran, sorprendente)… Vamos, que menos el de carbono creo que he probado todos.

Y como él, sus compañeros Emilio Vega e Iván Melchor:

39 oval peso distribuido,a la espera de probar un 39 dobari esta semana a ver que tal… Oval por agarre, comodidad y sensaciones. No obstante guardo un 39 normal para emergencias y no perder el feeling del shinai redondo.
Yo ahora mismo tengo un 39 oval con el peso normal, he utilizado dobaris pero no me ha llegado a gustar. Prefiero oval porque da más sensación de agarre que los normales que muchas veces me encuentro con el tsuru mirando a Albacete.

Mientras terminaba de recopilar las respuestas, el dojo Makoto Shin Kai de Valencia publicó este post sobre la talla y la longitud de los shinais. La altura y el peso influyen en la elección, pero a veces no son determinantes. Josete, que una vez llegó a entrenar con 38 y con un 37 prestado, nos decía también:

Cuando te das cuenta de que puedes prolongar un poco más el seme hasta que el otro te está dando con todo lo gordo y tus menes entran en distancia… cambias el chip y te da un subidón fino. No sé si la altura tiene que ver. Es más la distancia a la que trabajas.

Y nuestro instructor David Celis también nos dio su opinión al respecto, y una advertencia extra sobre las pijadas:

Alguien me dijo que los policías solian usar 38 y la mayoría de los viejos kendokas, octavos y novenos danes, también. He llegado a ganar un campeonato de Madrid con un 38, PERO el 39 llega más lejos. ¿Ahumados? Cacafuti. Los verdaderos ahumados eran los que se hacian con las varas de bambú que habia encima de las cocinas, bien engrasaditos y el color oscuro que le da el calor del hogar.

Y hasta aquí hemos llegado. Aunque la mayoría acabamos por utilizar los shinais de práctica que compramos en nuestros dojos, es igual de cierto que buscamos nuestro shinai igual que buscamos nuestro kendo. Un 38 con tsuba de 39, más ancha, para proteger los dedos; o un tsukagawa de 38 o 37 en un shinai más grande, para los bajitos. El resto, al final, es hacer, hacer y hacer, observar, y pedirle el palo al de al lado un momento.

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