¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Month: enero 2013 (page 1 of 4)

Los jueves, fot…¡JAJAJAJA!

Celis: En serio te lo digo.
Londoño: Venga ya. ¿Katate men?

¿Un katate?¿Dónde?

¿Un katate? ¿Dónde?

Celis: Que sí, tío. Mira ahí arriba, las banderitas levantadas…

Los miércoles pop: too close

No sé si Too close podría denominarse un hit, pero desde luego ha sido una de esas canciones que empiezan a sonar, las ponen en el anuncio de Internet Explorer 9 y  LO PETAN. Al menos en el Reino Unido: casi cuarenta millones de clicks tiene el vídeo.

Puristas, no se ofendan todavía y guarden hasta haber leído un poco más. En una entrevista para el Huffington Post de julio de 2012, Clare manifestaba con total honestidad por qué esta ensalada de guarrazos, brincos y saltos mortales:

Me and a friend of mine were discussing samurais and he really wanted to put like samurai’s cutting each other up in the music video. But the budget wouldn’t stretch so we had to settle with kendo fighters instead. I think samurais with swords slopping off pieces of each other would have been much more entertaining. But, you know, budget and viewer discretion can never be guaranteed.

Más adelante Clare especula sobre la identificación de “lo samurai” con el conflicto, que es de lo que asegura trata su tema. Yo no consigo identificar tal conflicto y no escucho más que un no-eres-tú-soy-yo de cuatro minutos. Más atractivo para estos miércoles pop es por qué samurai significa para ellos acrobático: este mashup de Wushu, Juyo y béisbol tiene poco que ver con la esgrima japonesa.

Lo interesante es que dos practicantes de kung fu habrían conseguido una espectacularidad marcial perfectamente apropiada para un vídeo como este. Sin embargo Clare y su amigo (al que presumo Ian Bonhôte, director del clip) querían samurais. ¿Por qué? El samurai de la cultura popular se identifica con la muerte. Ante los ojos de los occidentales contemporáneos el vínculo del honor bushi con el suicidio era de tal fuerza que, si de estos occidentales (y de sus equivalentes mishimas) dependiera, para cuando el Comodoro Perry desembarcó se habría encontrado Japón vacío.

Aunque Clare no lo confiese, era la muerte lo que estaban buscando. Muerte violenta (exageradamente violenta) en medio de las ruinas de los Docklands para representar la muerte de una relación en ruinas; más aún, matar la relación antes de morir asfixiado.

Curiosamente, el clip ha tenido muy mala aceptación y no de parte de la comunidad kendoka, que se lo ha tomado con bastante salero. Los fans y la crítica musical destacan la inoportunidad de los luchadores y su nula relación con la letra. Incluso algún crítico ha llegado a intuir la poca gracia del combate.  Nada que ver con el cuidadoso, sugerente y pícaro trabajo de los pobres DelaVega hace casi diez años, que paradójicamente recibió mejor respuesta fuera del kendo. Al menos hemos aprendido a relajarnos y hacer nuestros mashups:

I’m a loser, babe

Una criba después del bogu. Otra hacia el primer año, más o menos. Ahí a lo lejos el precipicio del tercer dan. Todos hemos pasado, algunos más de una vez, por el punto de no retorno; y algunos paran ahí.

Es natural dejar una actividad cuando ya no te aporta nada o no te compensa. Sin embargo, te encuentras con un excompañero en la calle, que empezó a la vez que tú, y casi nunca te dice “esto no era para mí” o “encontré otra cosa”: te habla de dolores locos, del mucho trabajo, de que no ha llegado a pagar el keikogi y la hakama porque así se obligará a volver.

La semana pasada se publicó en Bloguionistas (que sigo desde su creación) el correo de un lector, guionista novel, que preguntaba por el fracaso y los que fracasan. Dedicarse a la creación audiovisual conlleva, quizá como en otras profesiones pero de forma muy expresa, preguntarse a menudo por el éxito y sobre todo por lo contrario. Los que no curran de escribir o no llegan a triunfar. Hace cuatro años la medida de ese triunfo era el salto al cine; hoy triunfar es llegar a rodar, o llegar a cobrar, llegar a estrenar el trabajo y que no se muera por el camino. La medida del éxito, siempre y también en kendo, se manifiesta en la proyección social; el fracaso suele medirse por el anonimato. El avance o estancamiento en la fila, los trofeos, los grados. Todo eso que repetimos constantemente que no es, o no es totalmente, la esencia de lo que practicamos. Pero ¿en qué consiste el éxito, o la falta de éste, para la mayoría que no salimos fuera? ¿Por qué seguimos, y otros se van?

Hace dos domingos tuve una larga conversación sobre esto con uno de mis profesores. Para mí, hacer kendo va siempre unido al sentimiento de gratitud: la idea de que puedan dudar de la mía me provoca una aprehensión casi obsesiva. Cuando empecé a practicar convivía con una enfermedad muy molesta, y saberme valorada y querida fue decisivo durante el proceso. El día que logré acudir una semana de entrenamiento completa saboreé algo muy parecido al triunfo. Sin embargo, ese sentimiento del primer año real de kendo, cuando cada chorrada pequeño avance me hacía verme campeona del universo, se desvaneció, paradójicamente, con mi propio progreso. Cuanto más he querido, más frustraciones he ido coleccionando.

Entro al dojo a diario (porque entreno cada día) a matar esa frustración y a recordarme que el budo me libera de mí misma; que moldea mi carácter y que este propósito es la gran verdad de mi vida, y de otras vidas. Compito esporádicamente, para recordarme que el resultado no es importante y que mi enemigo no está precisamente frente a mí. Y aunque es honesto reconocer que pierdo más de lo que gano, nunca me he sentido más orgullosa en un shiaijo que dentro de mi dojo, cuando EL PROFE BAJITO me dice “¡bien, ahí!” en medio de un combate.

Supongo que la medida del triunfo es seguir insatisfecha: seguir dudando de si mi gratitud se expresa convenientemente. Una razón más, la mía, para volver otra vez. Pero sigo sin encontrar la medida del fracaso, porque hoy no soy capaz de entender mi vida sin el kendo, y me faltan elementos de contraste.

I'm a looser, babe

Una criba después del bogu. Otra hacia el primer año, más o menos. Ahí a lo lejos el precipicio del tercer dan. Todos hemos pasado, algunos más de una vez, por el punto de no retorno; y algunos paran ahí.

Es natural dejar una actividad cuando ya no te aporta nada o no te compensa. Sin embargo, te encuentras con un excompañero en la calle, que empezó a la vez que tú, y casi nunca te dice “esto no era para mí” o “encontré otra cosa”: te habla de dolores locos, del mucho trabajo, de que no ha llegado a pagar el keikogi y la hakama porque así se obligará a volver.

La semana pasada se publicó en Bloguionistas (que sigo desde su creación) el correo de un lector, guionista novel, que preguntaba por el fracaso y los que fracasan. Dedicarse a la creación audiovisual conlleva, quizá como en otras profesiones pero de forma muy expresa, preguntarse a menudo por el éxito y sobre todo por lo contrario. Los que no curran de escribir o no llegan a triunfar. Hace cuatro años la medida de ese triunfo era el salto al cine; hoy triunfar es llegar a rodar, o llegar a cobrar, llegar a estrenar el trabajo y que no se muera por el camino. La medida del éxito, siempre y también en kendo, se manifiesta en la proyección social; el fracaso suele medirse por el anonimato. El avance o estancamiento en la fila, los trofeos, los grados. Todo eso que repetimos constantemente que no es, o no es totalmente, la esencia de lo que practicamos. Pero ¿en qué consiste el éxito, o la falta de éste, para la mayoría que no salimos fuera? ¿Por qué seguimos, y otros se van?

Hace dos domingos tuve una larga conversación sobre esto con uno de mis profesores. Para mí, hacer kendo va siempre unido al sentimiento de gratitud: la idea de que puedan dudar de la mía me provoca una aprehensión casi obsesiva. Cuando empecé a practicar convivía con una enfermedad muy molesta, y saberme valorada y querida fue decisivo durante el proceso. El día que logré acudir una semana de entrenamiento completa saboreé algo muy parecido al triunfo. Sin embargo, ese sentimiento del primer año real de kendo, cuando cada chorrada pequeño avance me hacía verme campeona del universo, se desvaneció, paradójicamente, con mi propio progreso. Cuanto más he querido, más frustraciones he ido coleccionando.

Entro al dojo a diario (porque entreno cada día) a matar esa frustración y a recordarme que el budo me libera de mí misma; que moldea mi carácter y que este propósito es la gran verdad de mi vida, y de otras vidas. Compito esporádicamente, para recordarme que el resultado no es importante y que mi enemigo no está precisamente frente a mí. Y aunque es honesto reconocer que pierdo más de lo que gano, nunca me he sentido más orgullosa en un shiaijo que dentro de mi dojo, cuando EL PROFE BAJITO me dice “¡bien, ahí!” en medio de un combate.

Supongo que la medida del triunfo es seguir insatisfecha: seguir dudando de si mi gratitud se expresa convenientemente. Una razón más, la mía, para volver otra vez. Pero sigo sin encontrar la medida del fracaso, porque hoy no soy capaz de entender mi vida sin el kendo, y me faltan elementos de contraste.

Cinco tiendas donde comprar tu shinken

Por Javier Villa, del equipo de Iaido de la Comunidad Valenciana

Llega un momento en la vida de todo budoka en que le apetece hacerse con un shinken… o dos o tres. Estando (nosotros) en los tiempos que estamos, y estando (los shinken) al precio que pueden estar, vale la pena meditar bien nuestra decisión y no fijarnos solamente en el koshirae, ya que nuestra nueva espada será una herramienta: algo que vamos a utilizar unos cuantos años.

Primero vamos a ver qué es exactamente un shinken. El término quiere decir literalmente "espada real": llamamos shinken a toda katana forjada (dentro o fuera de Japón) de buena calidad. Aunque shinken es el nombre que más se utiliza para referirnos a katana real, la katana que empleamos en práctica de corte, los japoneses tienen todavía más clasificaciones:  Kazarito: Aunque lo vendan afilado no es un shinken. Son katanas ornamentales, que podemos comprar como souvenirs en cualquier armería o incluso en bazares chinos. Generalmente la tsuka suele ser de plástico y con formas muy horteras barrocas: cobras y dragones. No sirven para entrenar: sólo decoración.  Modoki: Una forma de llamar a los shinken de muy buena calidad forjados fuera de Japón. Por ejemplo, una WKC o una Hanwei serían modoki: hojas realmente buenas pero, para los japoneses, faltas de pedigree.  Shinsakuto: Shinken de muy buena calidad forjado en Japón recientemente. Si queremos uno, tenemos que saber que vienen con documentos del gobierno japonés y del registro oficial de armeros; y eso se paga.  Nihonto: Espada forjada antes del año 1900. El término nihonto se aplica tambien para cualquier katana auténtica, con pedigrí; pero normalmente es el denominador de la katana antigua.  Estas son las definiciones más comunes para los shinken o katanas que encontraremos por ahí. Cuando hablamos de koshirae nos referimos al estilo: para ser breves, los motivos que decoran la tsuba, el kashira o incluso el trenzado de la tsuka. Pero, como decíamos al principio, nunca ha de ser lo más importante.

Estas estaban en el Rastro de Madrid

Primero vamos a ver qué es exactamente un shinken. El término quiere decir literalmente “espada real”: llamamos shinken a toda katana forjada (dentro o fuera de Japón) de buena calidad. Aunque shinken es el nombre que más se utiliza para referirnos a katana real, la katana que empleamos en práctica de corte, los japoneses tienen todavía más clasificaciones:

Kazarito: Aunque lo vendan afilado no es un shinken. Son katanas ornamentales, que podemos comprar como souvenirs en cualquier armería o incluso en bazares chinos. Generalmente la tsuka suele ser de plástico y con formas muy horteras barrocas: cobras y dragones. No sirven para entrenar: sólo decoración.

Modoki: Una forma de llamar a los shinken de muy buena calidad forjados fuera de Japón. Por ejemplo, una WKC o una Hanwei serían modoki: hojas realmente buenas pero, para los japoneses, faltas de pedigree.

Shinsakuto: Shinken de muy buena calidad forjado en Japón recientemente. Si queremos uno, tenemos que saber que vienen con documentos del gobierno japonés y del registro oficial de armeros; y eso se paga.

Nihonto: Espada forjada antes del año 1900. El término nihonto se aplica tambien para cualquier katana auténtica, con pedigrí; pero normalmente es el denominador de la katana antigua.

Estas son las definiciones más comunes para los shinken o katanas que encontraremos por ahí. Cuando hablamos de koshirae nos referimos al estilo: para ser breves, los motivos que decoran la tsuba, el kashira o incluso el trenzado de la tsuka. Pero, como decíamos al principio, nunca ha de ser lo más importante.

Bueno, ¿empezamos?

WKC- Solingen
WKC- Solingen wkcUna de las mas populares de Europa, fabrican con un acero excelente: hasta los de acero de muelle. Y los koshirae son también de una calidad intachable, aunque con poca variedad y los modelos se han ido repitiendo con el tiempo. Las envían directamente desde Alemania, con lo que te olvidas de molestos gastos aduaneros. Estos shinken tienen un problema para el iaidoka: la tsuka. Es especialmente larga en prácticamente todos los modelos (12 pulgadas, 30,48 cm.). Si intentamos hacer nukitsuke o kiritsuke desde seiza nos resultará bastante molesta. Sin embargo, en tameshigiri va de fábula. Tienen un balance muy bueno para hacer cortes a dos manos y con la espada desenvainada.Una de las mas populares de Europa, fabrican con un acero excelente: hasta los de acero de muelle. Y los koshirae son también de una calidad intachable, aunque con poca variedad y los modelos se han ido repitiendo con el tiempo. Las envían directamente desde Alemania, con lo que te olvidas de molestos gastos aduaneros.

Estos shinken tienen un problema para el iaidoka: la tsuka. Es especialmente larga en prácticamente todos los modelos (12 pulgadas, 30,48 cm.). Si intentamos hacer nukitsuke o kiritsuke desde seiza nos resultará bastante molesta. Sin embargo, en tameshigiri va de fábula. Tienen un balance muy bueno para hacer cortes a dos manos y con la espada desenvainada.

En principio (y por experiencia propia, ya que tengo una de estas) no las recomiendo ni para iai ni para tameshigiri con katas de iai: las recomiendo para tameshigiri de kenjutsu. Creo que esta marca podría ser la favorita de los kendokas.

SWORDS AND MORE
Otra tienda de Alemania que dispone de muchísimas marcas a precios más que buenos. También tienen WKC, pero las que nos interesan en esta web son las Thaitsuki Nihonto y las populares Hanwei. Aquí las podemos adquirir sin los queridos aranceles aduaneros.

Vamos a ver las Thaitsuki Nihonto:  una marca un poco desconocida pero fantástica para el iaidoka.  Sus armas tienen más o menos las mismas dimensiones que los iaitos que usamos normalmente y unos koshiraes de lujo: piezas con aleación de plata, seda en el tsukaito y el sageo… El acero es excelente, aunque el pulido de la serie Maru no es tan bueno como el de WKC; eso sí, es una opción más que interesante para el iaidoka que desee hacerse con un shinken de alta calidad. Yo sólo he tenido una en mis manos, pero he de decir que me encantó. La serie Maru (plegada) es la que me parece de mejor relación calidad-precio, aunque si comparas la hoja con una WKC resulta mucho más cara.

¿Y quién no conoce las Hanwei? ¿Y quién no conoce las Hanwei? Quizá la más popular del mercado, y con modelos para todos los gustos, estilos, koryus y más. Es imposible describir todos los modelos hanwei: lo mejor es pegarle un vistazo a su web. Los nuevos shinken de aleación propia que han fabricado no tienen desperdicio: os recomiendo ver los vídeos. En caso de que queráis una hanwei, esta página es una MUY buena elección para hacerse con ella.Quizá la más popular del mercado, y con modelos para todos los gustos, estilos, koryus y más. Es imposible describir todos los modelos hanwei: lo mejor es pegarle un vistazo a su web. Los nuevos shinken de aleación propia que han fabricado no tienen desperdicio: os recomiendo ver los vídeos. En caso de que queráis una hanwei, esta página es una MUY buena elección para hacerse con ella.

Una popular marca americana. Tienen para todos los gustos y estilos: la serie Dragonfly y la Crane son recomendadas para iaidokas. En comparación con las otras páginas, no tiene tanta variedad de modelos, pero sus aceros y koshirae son magníficos. Aceros plegados y forjados con temple difencial de primerísima calidad, ornmanetos exquisitos; y opción de elegir largo de hoja y tsuka en todos los modelos. Acaban de sacar una línea más económica para quienes no tengan mucho presupuesto pero quieran adquirir la calidad de Bugei. BUGEI

Una popular marca americana. Tienen para todos los gustos y estilos: la serie Dragonfly y la Crane son recomendadas para iaidokas.

En comparación con las otras páginas, no tiene tanta variedad de modelos, pero sus aceros y koshirae son magníficos. Aceros plegados y forjados con temple difencial de primerísima calidad, ornmanetos exquisitos; y opción de elegir largo de hoja y tsuka en todos los modelos. Acaban de sacar una línea más económica para quienes no tengan mucho presupuesto pero quieran adquirir la calidad de Bugei. Ahora, de ésta no nos escapamos de los gastos aduaneros, gente.

NISHIJIN SWORD
FiNISHIJIN SWORD. FiNishijinlial del conocido grupo Tozando. Aquí tenemos una opción más que curiosa: en colaboracion con WKC, fabrican un shinken totalmente a medida. Longitud de la tsuka, hoja, bohi estándar o doble, profundidad del bohi, tipo de acero y templado para la hoja, piezas del koshirae... sí, señoras y señores: TODO lo que nos pase por nuestra cabecita, y nos evitamos los queridos gastos aduaneros, ya que salen desde Alemania.lial del conocido grupo Tozando. Aquí tenemos una opción más que curiosa: en colaboracion con WKC, fabrican un shinken totalmente a medida. Longitud de la tsuka, hoja, bohi estándar o doble, profundidad del bohi, tipo de acero y templado para la hoja, piezas del koshirae… sí, señoras y señores: TODO lo que nos pase por nuestra cabecita, y nos evitamos los queridos gastos aduaneros, ya que salen desde Alemania. Único problema de aquí: cuanto más capricho, MUCHO más caro nos sale el precio.

Aparte de lo que he descrito existen infinidad de marcas y tiendas por la web. Si tenéis alguna buena (o mala) experiencia con ellas y deseais añadirlo, por favor hacedlo y así todos nos vamos informando mucho mejor.  Espero que os haya gustado.
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