¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Crónica de un campeonato y algo más

Le pedimos a Javier Villa sus pensamientos sobre el VII Campeonato de España de Iaido, y esto es lo que le ha salido después de hacer su particular digestión.

Y otro año mas…¡allá vamos!
Después de un viaje a Madrid MUY divertido (homenajes a El Milagro de P. Tinto incluidos) acabmos reuniéndonos en el pabellón para el primer día del seminario.Muchas caras conocidas y otras no conocidas…. lo cual, tratándose del iaido, es una grata sorpresa.  Estamos creciendo y este campeonato lo ha demostrado con creces: el año que más autonomías han participado y con gran número de participantes en todas las categorías… MUY MUY pero que MUY BIEN. Crecemos, nos vamos consolidando poco a poco como disciplina fuerte dentro de la Federación.

VII Campeonato Iaido Equipos

Mirad si no la competición por equipos: gente abajo… ¡y arriba!

En cuanto al cursillo pudimos disfrutar de las siempre excelentes enseñanzas de Emilio Gomez sensei, y obtuvimos buenas correcciones de los demás maestros allí presentes. El cursillo se centró, en mi opinión, en MUCHO trabajo: trabajamos mucho todas las katas de la Z.K.N.R.  Al ser un elevado numero de participantes, los maestros se centraron en corregir a los responsables de club, para que ellos puedan transmitir las correcciones a los demás miembros de sus dojos, lo cual no quitó que los maestros hicieran correciones particulares a muchos de nosotros mientras practicábamos cada kata.

Uno de los puntos que mas me ha gustado ha sido el excelente apunte de Emilio sobre los movimientos innecesarios o “parásitos” que muchos tenemos a la hora de hacer nuestro trabajo. Como bien ha apuntado Emilio hay que trabajar de la forma más sobria y elegante posible, y nos repitió esto varias veces.  Como bien nos ha dicho muchas veces otro buen maestro al que todos queremos mucho (nuestro gran Antonio Gutiérrez), con una excelente metáfora:  para cocinar bien un plato hay que echarle el punto exacto de sal,  nones bueno quedarse corto ni añadirle mucha.

En cuanto al campeonato, tengo que decir que estuvo EXCELENTEMENTE bien organizado, Y me gustaría destacar la labor de los árbitros, que sólo descansaron 10 minutos en toda la tarde.  Un enorme trabajo por su parte, si señor.

Y se vieron excelentes combates, excelente arbitraje, excelentes finales y sobre todo… un EXCELENTE compañerismo entre tod@s los asistentes.  Creo que poco más puedo decir sobre éste campeonato: si teneis algún apunte extra que añadir, por favor, no dudéis en añadirlo en los comentarios.

Domo arigato!!

Foto: To ni Rei!

Lo vio Binh Tran durante el Campeonato de Iaido de los Países Bajos 2014.

Nikon D3S. 180 mm.
ISO 1600

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Dicen que un bebé te lo cambia todo. Ya verás si cambia que este post tenía que haber sido CUATRO, uno por cada mes… y así estamos. #Bebékenshi nació en los primeros días de diciembre, en un parto natural asistido en hospital.

40 HORAS DE PARTO, COLEGAS

La primera semana: Estás feliz, estás pletórica, estás en una nube, estás emocionada y estás sangrando a base de bien. O puede que no, porque servidora vio que los sangrados eran escasos, que mi hija dormía como lo que es y se enganchaba a la teta nivel pro, y a los ocho días empecé a hacer vida normal. Salir, entrar, paseos largos bajo el sol de diciembre con nuestra niña a cuestas. GRAN ERROR, porque esto derivó en

La segunda semana: Al noveno día, hemorragia puerperal tamaño Lago Michigan y al hospital echando puñetas. Mamás kendokas, reposad. No hay prisa por hacer kendo ni por hacer nada: dejaos mimar. Eso lo aprendí un poco a trasmano, pero estuve dejándome mimar junto a #Bebékenshi las semanas siguientes antes no ya de coger un shinai sino de caminar más de seis metros.

Cuarta, quinta, sexta y séptima semanas: Decidimos prolongar las vacaciones de Navidad en mi pueblo y ahí sí, comencé a hacer ejercicio. Como no tenemos carrito podemos movernos con bastante libertad. Caminatas diarias por los huertos, al ritmo de los últimos meses de embarazo: si algo tiene mi tierra es que es todo llano.

Mamá kendoka: los primeros cuatro meses

Más o menos así fueron las visitas a la familia

Y a la séptima semana volví a entrenar.

Confieso que no lo esperaba tan, tan duro. Volver a kendo ha acarreado cambios drásticos más allá del hecho de ser madre. Cambio de dojo, y consecuentemente cambio de horario, cambio de sistema de enseñanza, de suelo, de relaciones y de rutinas físicas. Medir los tiempos al milímetro para separarte de tu bebé el menor tiempo posible y no comprometer la lactancia… porque la evolución juega en contra de tu kendo, mamá kendoka. TODO te grita que corras junto al cachorro; y lo oyes por encima de los kiais.

En cuanto a la técnica, he perdido menos de lo que creía: hacer kendo durante el embarazo me permitió centrarme en varios problemas. Los errores siguen ahí, pero he podido pulir varias cosas durante este último año y eso lo notas al volver. Haber entrenado embarazada también te ayuda a recuperar tu rutina: no vuelves después de un año sino después de cuatro meses. Eso sí, no te libras de las ampollas en los pies (¡y en las manos!) ni de ese dolorcillo del día siguiente. Pero es una gozada cuando puedes ponerte el hakama en su sitio, ¡y ponerte el bogu!

Eso sí: tu cuerpo ya no es el mismo.

¿Qué ha significado esto para mí? Fundamentalmente que han regresado mis problemas de equilibrio. Con los años uno aprende a hacer kendo con sus mierdas: yo tenía una serie de anclajes y trucos para reequilibrar mi cuerpo, que ahora se me han olvidado y además mi centro de gravedad ha cambiado. Así que ahí ando, trabajando sobre mis pies. Cuánto abrir, desplazamiento, kamae, y mirar para abajo de cuando en cuando para comprobar que siguen paralelos.

Lo mismo ocurre con la punta. Soy diestra… y cuando digo que soy diestra quiero decir que soy MUY diestra, ya me entendéis. La pérdida de práctica y de tono muscular hace que tenga que estar muy pendiente de mis suburis. Lo mismo ocurre con las espóradicas clases de iaido que he hecho hasta ahora.

Y supongo que huelga decirlo: el físico tiene que recuperarse POCO A POCO. No sólo acabo de parir, estoy criando. Eso quiere decir que comparto mis nutrientes con otra persona, y mi resistencia lo nota. Al final es una cuestión mucho más mental que corporal. Estás acostumbrada a entrenar cinco días a la semana, y ahora apenas puedes acabar un par de clases. En los keikos me falta cuerpo: durante el embarazo hacía algo de ji geiko, pero sin tai atari y con mucho cuidado. Reacostumbrarme al contacto es otra de las grandes dificultades de volver a kendo.

Lo que nos lleva a lo que quizá sea más duro de volver a kendo: los OBJETIVOS.

En circunstancias diferentes habría regresado a iaido antes que a kendo después de dar a luz, pero papá también es budoka y hay que repartirse los tiempos. Tenemos al menos la suerte de entrenar en días alternos. Una vez has vuelto a entrenar y tomado conciencia de los cambios, hay que replantear los objetivos. No lo veo como una renuncia a todo, sin embargo. Simplemente he marcado un par de fechas en mi calendario y a continuación he ido a entrenar: el objetivo, al fin y al cabo, es seguir haciendo kendo con mis nietas.

Veremos si cuando #Bebékenshi empiece a gatear puedo rascar el tiempo para ir a clase.

Keiko: Shinto muso ryu Jojutsu

Muy a nuestro pesar apenas podemos compartir información sobre Jodo y Jojutsu, la tercera “pata” de la esgrima japonesa y la menos practicada en España.

Esta semana Kendo World ha compartido esta serie de tres vídeos de Jodo: se trata de un reportaje con entrevista a Fujishiro Toshiaki, maestro de la escuela Shinto Muso Ryu, producido por el digital japonés ExFit… o sea que de momento sin subtítulos.

En España sólo seis dojos de Jodo, todos pertenecientes a esta escuela, imparten la disciplina actualmente de la mano del instructor Vicente Borondo.  También los clubes del Dojo Dokukudo, alumnos de Robert Rodríguez sensei, imparten ZNKR Jodo en paralelo a la práctica del iaido y de la escuela antigua Sui O Ryu. Cuatro más entrenan en Portugal de la mano de la Associaçao Portuguesa de Jodo, y unos pocos más en Argentina, Chile y México.

Suburi: Uchi Te, Kiri Te

Está todo dicho ya sobre Kiri Te y Uchi Te, pero aquí no los habíamos mencionado todavía; y dado que en el último seminario en Alicante insistió Antonio Gutiérrez en trabajarlos, aquí está la última adición al repertorio de nuestras Pesadillas.

Hace dos años Editorial Alas publicó el primer libro de kendo en español, Kendo, de Pepe Gil. Es precisamente de Pepe Gil de quien copio esta definición de Kiri Te y Uchi Te, tomada en uno de los últimos cursos de profesores que impartió Takizawa sensei en Madrid:

Un buen “suburi” tiene que ser más rápido en el momento del impacto y del corte. Los conceptos se llaman “uchite”, o momento final del impacto, y “kirite”, o momento del corte. Este momento del corte se expresa con el trabajo de las dos muñecas “cortando” hacia delante. Hablar de “suburi” no es solamente hablar de brazos y de muñecas. Los pies y los brazos han de estar coordinados. Es al llegar el segundo pie cuando ocurre “uchite” y “kirite”.

En el mismo sentido (y con la misma ocasión), Javi de Kendo Navarra aportó en su momento un matiz importante:

Cuando hacemos kata, como sólo marcamos el golpe nos quedamos en uchi-te. Cuando hacemos suburi, nuestro ataque debe ser como si cortara, así que si hacemos suburi a men, no se quedará encima de la cabeza de alguien imaginario sino “dentro” de esa cabeza. Eso es kiri-te.

¿Qué hicimos para trabajar esto en el seminario de Alicante con Antonio Gutiérrez? Cualquiera que haya entrenado con Antonio conoce su interés y dedicación al trabajo de base en general y al suburi en particular, tanto en kendo como en iaido.

Además de los suburi de calentamiento, propuso un trabajo por parejas, sin men ni kotés: con el shinai a la altura de los ojos del motodachi el trabajo de nuestras muñecas cambia del todo. Es imposible hacer ese movimiento de carga con el hombro (¿os suena tanto como a mí?) trabajando sobre esta altura, y el tenouchi también se ajusta. En katate, blandiendo el shinai con una sola mano, Antonio nos pedía soltura: muñeca, muñeca y más muñeca. Si el hombro quería ayudar, la cadera empezaba a irse de medio lado para solaz y cachondeo del compañero de enfrente.


No tengo fotos del entrenamiento pero a esto me refiero más o menos

Antonio insistía en dejar libre la muñeca, en un movimiento similar al de un latigazo… la trampa estaba en que si el rebote no era natural, otra vez aparecía nuestro amigo el hombro a ayudarnos, y de nuevo acababas con la cadera retorcida si te descuidabas. Llegado el momento del kihon, con Kiri Te en mente hay menos ocasiones de que las manos se vayan hacia arriba tras el men, y la izquierda adquiere algo más de control. No es sencillo naturalizar esta idea con el men del compañero reluciendo frente a una como un neón. O al menos no lo es para mí, principiante y con un desentreno notable. Es lo que tienen los ejercicios de base, que no hay escenografía que los camufle. O como repite siempre Antonio: “no hay atajos”.

 Hay algunas ideas más disperas por la red sobre Kiri Te, una de las cuales publicada (cómo no) por Geoff Salmon en 2012.

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