¿que haces QUÉ?

Kendo. ¿Kempo? No, kendo. ¿Kenzo? No, kendo, el arte marcial ¿Judo? No, kendo. ¿Tendo? No, mira, te lo explico aquí que acabamos antes

Guerreras: Mai Uchida

Guerreras: kenshi women. Mujeres en el kendo y artes marciales son las protagonistas de esta serie Como toda la serie, este post es un cuatromanos con Gala Álvarez

El caso de Mai Uchida es particular por varios motivos. Como muchas mujeres kendokas en Japón, se casó poco después de graduarse en la Universidad de Tsukuba (de cuyo equipo formó parte durante sus estudios), y pasó varios años centrada en la crianza de sus dos hijos, sin apenas ocasión de coger su shinai.

Alrededor de una década después, Mai Uchida se las arregló para llegar a la final del Campeonato de Kendo de Japón contra Mariko Yamamoto en 2012. Desde nuestro punto de vista, tanto o más logro constituye llevar una familia, dar “sólo” una clase de kendo semanal y compaginar el entrenamiento con una carrera profesional fuera de la policía o los dojos como suelen hacer muchas de sus coetáneas (Uchida es enfermera).

Mai Uchida, kendo women

(C) Andy Fisher

Su cita tras el campeonato de retorno _ “ellas son mucho más jóvenes que yo, no puedo vencerlas con físico, sino encontrar el ippon, concentrarme en cada oportunidad”_ es probablemente una de las frases de kendo más repetidas. Sin embargo, como en la mayoría de las mujeres kendokas (y de otras muchas mujeres artistas marciales) poca o nula información existe sobre ellas.  Lo que sabemos ha sido en gran parte gracias a Andy Fisher, con quien Uchida colabora como consultora e imagen de su serie All Japan Pitch de kendogi y hakamas. Mientras tanto, continúa trabajando con personas con discapacidad, compitiendo y criando a su hijo e hija que, por supuesto, también hacen kendo.

Vídeo: Desafío en el Dojo Nakamura

El otro día apareció esto por la Kendosfera, y amigos, cómo resistirse:

Así que decidimos pedir consejo a los amigos de Contacto Japón para que nos tradujeran algo del vídeo. Se trata de un programa “de chicas” de la cadena local Miyazaki Cable TV titulado Buriri anto Joshi Bu, algo así como “las chicas brillantes”, en cada uno de cuyos episodios asumen retos como reporteras. En este, Nakamura sensei se presta a la broma y afirma muy serio que “una cara bonita también puede aprender el arte de la espada”. La televisión japonesa es conocida por su iconoclastia. La mayoría recordamos las Zamburguesas del descarrachante concurso El Castillo de Takeshi, que en España conocimos con el título de Humor Amarillo.  Si un programa de TV de aquí se acercara a un arte marcial japonesa como es el iaido tirando del tópico de la rubia, estaríamos viendo explotar cabezas en hilera; sin embargo, a los propios japoneses parece no molestarles, al menos no a los japoneses que hacen tele o publicidad. De hecho, es un youtuber occidental el que comenta en inglés “vaya, al tal Iai Mania le gusta bastante ponerse delante de las cámaras”, con ese tono que los españoles definimos como retintín.

Con la poca información de que disponemos parece algo injusto hablar de machismo en el vídeo, pero es imposible no reparar en el estereotipo. Y lo cierto es que, si bien el problema del machismo en Japón es innegable, el Dojo Nakamura afirma en su perfil que hombres y mujeres son bienvenidos y que las practicantes gozan de instalaciones y vestidor propio desde la reforma de 2010. Takashi Nakamura sensei, al que conocéis en Facebook con el apodo de Iai Mania, lleva más de 30 años practicando iaido y 25 representando a la prefectura de Miyazaki en campeonatos y taikais de todo Japón.

Cuánto pesa un zekken (II)

Anochece a las seis de la tarde en esta época del año, así que no puedo decir que sea importante que sea de noche, pero es de noche. Son las ocho y conduzco calculando el tiempo, pensando cuánto tardaré en aparcar y cuánto tardaré en volver para dar el pecho a mi hija de siete semanas. Dejo atrás Atocha y esta vez giro al contrario. Suena Baba O’Reily. He aprendido a usar un sacaleches, y mi marido a dar biberones, y mi madre ahora vuelve a acostar bebés. Y creo que todo esto también es un poco kendo.

Hace poco menos de un año escribía

Lo que más pesa no es el bogu ni el equipaje: lo que más pesa es el zekken. Llevas a todo tu dojo contigo. Llevas a cuestas a tus instructores, a tus senpai, a todas tus compañeras y compañeros, y flota por encima de ti esa ansiedad de estar a la altura de tus anfitriones, y de todos los que te acompañan a diario.

Me pongo el bogu y siento el peso de mis kilos de más. Siento el peso de mis piernas reblandecidas, y el peso de un suelo que mis pies no conocen todavía. Siento el peso de los muchos meses sin tai atari, sin keiko. Siento el peso de estar a la altura de mis anfitriones, y el peso de las enseñanzas que recuerdo.

Mantén el centro. 

Más cuerpo ahí.

Koté, chudan.

Pero el zekken no pesa nada.

No creo que los kendokas seamos los únicos en construir vínculos profundos: seguro que los montañeros o los corredores o los ciclistas pueden darnos lecciones a este respecto. Kendo es vida (esto lo dice mucho el Profe Statham, y también es una enseñanza que me llevo) y he desarrollado con los años una gran confianza con personas con las que no puedo entrenar todos los días, incluso viéndonos un puñado de ocasiones al año. No puedo negar que una siente pertenecer a una familia, pero llegado el momento he tenido que aprender que la familia es, si acaso, todos y todas las que hacemos kendo. También escribí en ese mismo post que uno no cambia de dojo porque otro le pille más cerca; pero cuando llega el momento, sea por la circunstancia que sea, sea queriendo o sin querer, kendo es kendo en todas partes. Kendo es vida. Y no puedes permitirte dejar de vivir.

Gracias a que no siento el peso del zekken en la cadera puedo sentir, de hecho, el peso de cuanto me han enseñado hasta ahora. Y sentir también que no estoy sola, que mis compañeras y compañeros me acompañan sobre este suelo diferente y más pronto que tarde nos vamos a cruzar como si nada; anda que a Latiguillo le va a importar mucho qué zekken lleve cuando trate de hacerme volar el shinai ni Bombardero va a dejar de distraerme a traición a la que me descuide. Los demás, las demás, sabéis quiénes sois y también estáis conmigo en cada men que tiro (lo cual lo mismo no os hace ninguna gracia, porque MADRE MÍA).

Son las once menos diez de la noche y vuelo camino de Atocha, giro a la izquierda hacia el sureste. El Oldie anda pinchando cosas de Van Halen. Me duele el cuerpo después de aguantar apenas una hora de kendo y tengo ampollas en las manos como si fuera la primera vez que cojo mi shinai, pero el alma no me duele salvo cuando me acuerdo de los keikos. Suspiro aliviada cuando me dicen que mi hija se ha pasado las tres horas durmiendo y todavía no sé que mi padre ha decidido volver al karate, después de 20 años de parón, y todo esto también es kendo.

Vídeo: Hokushin Itto Ryu kata

Esta semana ha circulado este vídeo en las redes, aunque no tanto como creemos que merece. Lo descubrió Eduardo Brito, kenshi del Kendo Club de Braga, Portugal.

Esta es la serie de katas de kumitachi (katas demostrados por dos personas) de la escuela, seguidas por tres kata de su serie de Battojutsu. Hokushin Itto Ryu es una de las pocas Ryuha que aún practica kumitachi con shinken, espadas de corte.

Demuestran el sexto soke, Otsuka Yoichiro Masanori y el Shihan Otsuka Ryunosuke Masatomo, acompañados del maestro de taiko Ishii Suguru.

Itto Ryu es una de las escuelas antiguas que más ha influido en el kendo moderno: ya tuvimos pesadillas al respecto con Kiri Otoshi, así como con el Kendo no Kata.

Todo lo que creía saber sobre Reigi y no sabía

Por Saki.

Estos últimos meses he asistido a diversos cursos tanto nacionales como internacionales: Valencia, Castellón, Versalles… desde maestros que ya conocía como Franck Cengizalp, Juan Tormo o Emilio Gómez (¿cuántas veces hemos hablado ya de ellos por aquí?) hasta un conclave entero de maestros europeos y japoneses. Pues bien, en todos ellos se ha hecho hincapié en la etiqueta.

reigi

La servilleta SIEMPRE por debajo del keikogi

 Algunos ejemplos en la forma de vestir: atarse correcta y horizontalmente los lazos del x-dogi (iaidogi, kendogi, aikidogi… esto vale para todos nosotros).  nos explicaron el significado que tiene la lazada en forma vertical: esto significa que se está de luto. Para nosotros un detalle, pero para un maestro japonés que nos visite, por ejemplo, no.

Así sí

Otro detalle, importante en ese primer momento de la mañana que acabas de llegar y todavía no te ha hecho efecto el café, es recoger o dejar el arma sin agacharnos, es decir ponernos en seiza o en su defecto arrodillados con una pierna de lado, para poder colocar la espada en taito shisei al levantarnos.

 De la misma manera, nos dijeron que a la hora de quitar o poner la funda a nuestras armas y también limpiarlas, nunca lo hiciéramos dando la espalda al kamiza, colocándonos de frente o a un lado.

 Como anécdota también nos contaron que si alguna vez íbamos a Japón y acabábamos en casa de un maestro japonés o de alguien que tuviera una espada antigua y decidiera enseñárnosla, que jamás la tocáramos con las manos, por supuesto; dada la forma de ser de un japonés no te dirían nada, pero se considera una gran falta de respeto.

Al principio piensas “¿otra vez?” Pero en realidad, es como siempre en iaido: los pequeños detalles no son ni tan pequeños ni sólo detalles. Desde la forma de ponerse vestirse adecuadamente, comportarse en el dojo, limpiar el sable hasta matices que puedan parecer de menor importancia o incluso carecer de ella. Todo al fin y al cabo es la forma en que demostramos respeto: hacia lo que hacemos y hacia los demás.

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